El miedo se ha instalado en un pequeño pueblo de Albacete y lo que lleva sucediendo desde el pasado mes de enero hace que cuando cae la tarde, ya no solo se bajan persianas: también se levanta una inquietud que se ha ido colando en las conversaciones, en las puertas entreabiertas y en los silencios de quienes miran dos veces antes de girar la llave. Se trata de Fuente-Álamo, donde hay una sensación que ha dejado de ser pasajera para convertirse en rutina, una sombra que crece desde hace meses y que ha terminado por adueñarse de este pueblo de Albacete: el miedo a los robos.
Fuente-Álamo, en vilo por una oleada de robos en pleno corazón de Albacete
Fuente-Álamo vive pendiente de cada ruido extraño, de cada movimiento sospechoso y de cada historia que corre de boca en boca. Y es que, desde enero y hasta ahora, se han producido casi una veintena de robos en esta localidad albaceteña, una cifra que ha disparado la alarma entre la población.
El balance que manejan en el municipio refleja 10 robos en domicilios, otros 5 mediante el conocido método del abrazo a personas mayores, uno en una entidad bancaria y otro en una joyería. En el pueblo, aseguran, ya no se habla de otra cosa.
Casi 20 robos en tres meses: casas, personas mayores, un banco y una joyería
La sucesión de hechos ha golpeado de lleno la sensación de seguridad de un municipio acostumbrado a una vida tranquila. Los robos en viviendas han sido los más numerosos, pero la preocupación se multiplica especialmente por los cinco casos atribuidos al método del abrazo, una modalidad delictiva que tiene como principales víctimas a personas mayores.
A esa cadena de episodios se suman además el robo en una entidad bancaria y otro en una joyería, dos golpes que han agrandado aún más la percepción de vulnerabilidad en Fuente-Álamo. Los vecinos hablan de miles de euros sustraídos y de una angustia creciente ante la posibilidad de que el próximo objetivo esté a solo unos metros.
El miedo de los vecinos de Fuente-Álamo: “No estamos tranquilos”
La preocupación vecinal ya no se mueve en el terreno del rumor, sino en el de la inquietud diaria. “Tenemos miedo, estamos asustados, mucha preocupación. Han robado en muchas casas y miles de euros. No estamos tranquilos, nos tienen temblando”, relatan desde el pueblo.
Ese testimonio resume el estado de ánimo de una localidad de Albacete que siente que la normalidad se ha resquebrajado. El temor a convertirse en la próxima víctima se ha instalado en muchas familias, que observan con recelo lo que hasta hace poco era rutina: entrar y salir de casa, dejar sola una vivienda o ver a los mayores caminar por la calle.
Más Guardia Civil en Fuente-Álamo: la principal reclamación de este pueblo de Albacete
La principal petición de los vecinos y autoridades locales pasa por un refuerzo de la presencia de la Guardia Civil. Consideran que los ladrones podrían estar moviéndose con impunidad por la zona debido, en parte, a la distancia y al tiempo que en ocasiones necesita una patrulla de la Benemérita para llegar hasta el municipio.
En ese contexto, la demanda de mayor vigilancia se ha convertido en un clamor local. Los residentes reclaman una respuesta que les devuelva la sensación de seguridad perdida y frene una oleada delictiva que ha puesto a Fuente-Álamo en el centro de la preocupación en la provincia de Albacete.
Un pueblo de Albacete donde ya solo se habla de robos
En Fuente-Álamo, el miedo ha acabado marcando el pulso del pueblo. Cada nuevo caso alimenta la sospecha, acelera las conversaciones y extiende una sensación de fragilidad que pesa más cuando anochece. La oleada de robos registrada entre enero y marzo de 2026 ha dejado casi 20 golpes y una huella evidente en la vida diaria del municipio.
Con 10 asaltos en domicilios, 5 robos por el método del abrazo a personas mayores, un golpe en una entidad bancaria y otro en una joyería, la localidad albaceteña afronta una de esas rachas que alteran la vida colectiva. Mientras esperan más presencia de la Guardia Civil, los vecinos conviven con una certeza incómoda: en Fuente-Álamo, ahora mismo, nadie se siente del todo a salvo.

