Hay lugares en el mundo donde el silencio no existe, donde el estruendo de las sirenas y el eco de las explosiones forman parte del día a día. Sin embargo, incluso allí, en medio del miedo y la incertidumbre, hay voces que se alzan con un mensaje inesperado que desafía la lógica del conflicto. Una de ellas nace en Albacete y hoy resuena desde el corazón de Tierra Santa.
Un misionero de Villarrobledo (Albacete), voz de esperanza desde Belén en plena guerra
El misionero laico Eduardo Moreno Calero, natural de Villarrobledo y enviado por la Diócesis de Albacete a Tierra Santa, ha lanzado este Domingo de Ramos un mensaje de esperanza desde Belén, donde vive y colabora desde octubre en el Hogar Niño Dios junto a las religiosas del Verbo Encarnado. Su testimonio llega marcado por un contexto especialmente duro, con la violencia condicionando la vida cotidiana y también las celebraciones religiosas.
La Semana Santa en Tierra Santa, marcada por la violencia y la incertidumbre
Moreno relata cómo este año la celebración del Domingo de Ramos y la Semana Santa se ven profundamente afectadas por la situación bélica. “Las sirenas, el ruido de la aviación y el estruendo de los misiles no solo golpean la tierra, sino también el ánimo de las personas”, explica. Las calles han vuelto a vaciarse, muchos negocios han cerrado y el ambiente refleja cansancio y tristeza.
El Santo Sepulcro cerrado y celebraciones suspendidas
Por primera vez, la Basílica del Santo Sepulcro permanece cerrada por imperativo legal, impidiendo el acceso de los fieles. Además, han sido canceladas las procesiones cuaresmales y la tradicional procesión de palmas del Domingo de Ramos, mientras que la Misa Crismal ha sido aplazada. A día de hoy, incluso existe incertidumbre sobre cómo podrán celebrarse los días santos.

El recuerdo de una Semana Santa llena de unidad y fe
El misionero albaceteño rememora su primera Semana Santa en Jerusalén, vivida como “un auténtico regalo”. Destaca especialmente la coincidencia de las Pascuas católica y ortodoxa en 2025, que permitió ver a toda la comunidad cristiana unida. “Era impresionante contemplar a católicos latinos, melquitas, greco-ortodoxos, armenios o coptos, todos celebrando juntos con alegría”, recuerda.
Una fe viva que interpela a España
Aquella experiencia dejó en Eduardo una reflexión profunda sobre la vivencia de la fe en España. “Aquí la alegría de la Resurrección se respiraba en cada calle. En cambio, en nuestro país hemos ido perdiendo en parte esa expresión tan viva y pública”, señala.
La esperanza que resiste entre misiles y explosiones
A pesar de la dureza del contexto actual, el mensaje central de su testimonio es claro: la esperanza permanece intacta. “A pesar de los misiles y las explosiones, la tumba vacía sigue irradiando una luz que ninguna guerra puede apagar”, afirma. Para él, la Pascua sigue siendo un anuncio de vida nueva incluso en medio del sufrimiento.
Un mensaje directo a la Diócesis de Albacete
Desde Belén, Eduardo Moreno lanza una petición directa a su tierra: “Que no dejéis de ser testigos de esa esperanza. Que no dejéis de anunciar que la muerte no tiene la última palabra”. Un llamamiento que conecta Albacete con Tierra Santa a través de la fe, la solidaridad y la esperanza compartida.


