Hay lugares donde el paisaje no solo se contempla, sino que también se siente, y a veces, incluso se impone. Y eso es exactamente lo que sucede en el Mirador del Diablo, ubicado en la localidad de Ayna (Albacete). Un espacio de vértigo con unas vistas privilegiadas a la sierra sobre abruptos acantilados, a los que debe el nombre, ya que esta sensación de peligrosidad es la que bautiza a este mirador natural.
Entre el silencio de la sierra, donde solo se escucha el viento, y el vértigo de sus alturas, este balcón natural, testigo mudo, parece que casi susurra secretos. Un paraje tan impresionante como inquietante, donde la belleza y el misterio se dan la mano en pleno corazón de la Sierra del Segura.
El mirador ofrece una mirada única de esta verde zona de Albacete con unas vistas impresionantes al valle del Río Mundo que lo hacen único para los amantes de la naturaleza, y también de la fotografía. El mirador es uno de los puntos más emblemáticos de ‘La Suiza Manchega’ como se conoce popularmente a Ayna, desde donde se puede apreciar sus montañas escarpadas, sus serpientes carreteras y su vegetación exuberante que se adentra en la sierra.

Vistas de infarto en este balcón natural de este pueblo de Albacete
Como decimos, el Mirador del Diablo está ubicado en una zona especialmente llamativa por su geología, y ha sido moldeado por la erosión a lo largo de miles de años, dando lugar a formaciones rocosas que hoy dan nombre al mirador gracias a su imponente aspecto y majestuosidad, con una sensación de estar suspendidos en el aire.
Un espacio ideal para visitar, especialmente para los amantes de la fotografía que pueden captar instantáneas de infarto en cualquier momento del día, con especial atención a los amaneceres y atardeceres.

Como no podía ser de otra forma, este espacio forma parte de la ruta cinematográfica más importante de la provincia, ‘Amanece que no es poco’, el clásico largometraje de José Luis Cuerda rodado en varios pueblos de Albacete, entre ellos, Ayna.
El acceso al mirador se encuentra junto a la carretera CM-3203, a pocos kilómetros del casco urbano de la localidad, y cuenta con un área de estacionamiento. Sin duda, una de esas paradas de obligado cumplimiento de la Sierra del Segura que quitan el aliento.

