DESDE EL ACEQUIÓN | ¿No a la guerra?, por supuesto

Artículo de opinión de Antonio Martínez

Querido paisano:

Te escribo desde la cima de la Motilla del Acequión para decirte, con enorme tristeza, que aquí seguimos, observando en riguroso directo cómo se desarrolla la guerra ilegal que se empeñaron en iniciar al alimón el aspirante a Rey de allende los mares y el Conquistador jerosolimitano, al que parece que aún le sobraron un buen puñado de bombas después de reducir a escombros Gaza, y decidió no dejar títere con cabeza en el vecindario emprendiéndola con Líbano. Y ya metidos en harina, probar a meter en cintura al despreciable régimen iraní de los ayatolás, en este caso con la inestimable colaboración de su amigo americano, que lleva casi un mes afirmando una cosa y la contraria en la misma frase sin despeinarse, y lo que es peor, sin que se le caiga la cara de vergüenza ante una guerra en la que entró tan contento y mas feliz que unas castañuelas y de la que ahora no sabe cómo salir.

Desconozco cómo os las apañabais para dirimir vuestras discrepancias allá por la Edad del Bronce, si a través de intermediarios, dialogando frente al fuego en el consejo del poblado, encomendándoos a los dioses, a garrotazos o a pedrada limpia, pero visto lo visto, me temo que la humanidad en este tema no ha prosperado mucho en estos cuatro mil años, si acaso ahora nos hemos vuelto mucho más sofisticados con eso de la guerra electrónica, y desde luego más exquisitos y selectivos, tanto, que hasta se puede elegir en cada momento el artilugio a emplear con el que matar más rápido y mejor; o con drones de todo a cien o con misiles de a millón la pieza, que de todo tenemos, como en botica. 

Tanta mente pensante, tantas neuronas trabajando al unísono y nadie cae en la cuenta de que en las guerras no gana nadie, salvo los cuatro espabilados de turno que, vestidos de traje y corbata, siempre sacan tajada de todo, de forma especial si se trata de las desgracias ajenas, pero perdemos todos porque siempre hay inocentes que lo pagan con su vida, además de costar una pasta que podríamos dedicar a cosas más provechosas. Anda y que no se pueden hacer pocos milagros con los cinco mil millones de euros que ha puesto sobre la mesa nuestro gobierno. Y eso solo para empezar, que ya veremos a cuánto se dispara la cuenta al final del jueguecito que se llevan entre manos el israelí y el estadounidense.

Unos dineros que salen de nuestros bolsillos y que retornan en parte vía bajada del precio de los combustibles, de la electricidad y ya veremos si de los alimentos, pero que han servido para alimentar la eterna discusión política sobre si son galgos o podencos.

Arreglados estamos con Podemos que ha decidido ponerse de canto, afirmando que son medidas que las pudiera haber firmado la derecha patria, y que lo que hay que hacer es intervenir en el mercado de una vez por todas, y ya puestos nacionalizar la banca y mandar a freír espárragos a los USA de las bases de Rota y Morón, y VOX, que fiel a su línea siguen empecinados en el no por el no y punto. Que bastante tienen ahora con las purgas internas y con aclarar, o enturbiar aún más para que no se sepa nada del enorme gastazo que se llevan entre manos el personal de confianza del líder supremo. Menos mal que los independentistas de Junts, siempre más pendientes del qué hay de lo mio que de otra cosa, en esta ocasión se han puesto del lado de la ciudadanía.

Coincidirás conmigo, que el PP merece un capítulo aparte en este drama, y no solo por ser el mayor partido de la oposición, sino porque una vez más Feijoo y sus huestes se han quedado fuera de juego a las primeras de cambio, sin saber bien a qué carta quedarse; si como sueña Aznar poniéndose del lado de quienes iniciaron los bombardeos, o pasar palabra y dedicarse de lleno a criticar con saña al presidente del Gobierno, tildándolo de oportunista con el no a la guerra, de estar más solo que la una dentro del concierto europeo o de estar del lado de los grupos terroristas, que hay que tener cuajo para insistir en tamaña estupidez. Pero ¡ay amigo!, el tiempo pasa y la realidad es que hoy por hoy, a los que se les ve el plumero son a quienes hacen la vista gorda ante los desvaríos del mandatario del otro lado del Atlántico, por muy deleznable que sea el régimen que lleva gobernando Irán desde la caída del antiguo Sah, y se conforman con decir un no a la guerra con la boca pequeña y tan flojito, que precisan de un amplificador para que se les oiga una miaja.

El caso es que por unas cosas o por otras, los populares siguen practicando su deporte favorito, ya sabes, dar bofetadas a Pedro Sánchez en la cara de la sufrida ciudadanía, aunque con ocasión de la votación sobre el decreto del escudo social, pensado para intentar paliar la crisis provocada por la guerra, hayan optado por la originalidad y emulando a don Tancredo votan que no votan.

 Si después de todo lo que estamos viendo y sufriendo durante este último mes, todavía hay responsables públicos que siguen empeñados en negar las bondades que supone invertir en energías renovables que alivien la dependencia de los combustibles fósiles, es que su miopía política les incapacita para gobernar un país que no dispone de petróleo que bombear, pero que disfruta de viento, sol y agua (al menos últimamente) en abundancia para producir energía. Mal está quien se empeña en denostar el Pacto Verde a toda costa, pero peor lo tiene quien se aviene a comprar ese discurso por intereses electorales.

Estoy seguro que de seguir entre nosotros, tú no dudarías en sumarte con fuerza al grito del No a la guerra, a fin de cuentas como dijo Einstein “la mejor arma para contrarrestar el poder de la bomba atómica es trabajar por la paz”.

Que pases una buena Semana Santa haciendo lo que más te guste, sea lo que sea y nos leemos a la vuelta.

Si no te gusta lo que ves, ya sabes lo que toca cuando toque.

PD. Merece la pena confiar en quien ante la adversidad toma caminos atrevidos.

Antonio Martínez

Mapfre

El Digital de Albacete

Diario digital líder en Albacete con toda la información de la capital y provincia
Botón volver arriba