Hay viajes que cambian la vida, y a veces hacer maletas puede ser la mejor de las decisiones. Es el caso de Julia Sánchez, una joven de Albacete que desde hace unos años reside en Dinamarca. Una aventura que comenzó con un destino Erasmus fallido, pero que la hizo regresar al país para hacerlo su hogar.
Tras finalizar sus estudios, Julia decidió mudarse a Copenhague, donde encontró el amor y también la calidad de vida que buscaba. Así, lo que comenzó como una aventura académica se ha convertido en su vida, donde desarrolla actualmente su trayectoria profesional como consultora.
Mientras estudiaba Ingeniería de la Energía en Valencia, Julia Sánchez, natural de Albacete, tomó la decisión de irse de Erasmus a Italia. Una experiencia que quedó truncada, como tantas otras, por el Covid-19. Mientras estudiaba el máster, Julia recuerda que pensó que era su última oportunidad para realizar ese viaje, así que se decantó por estudiar en la Universidad de Alborg en Dinamarca. “Pensaba que Alborg estaba cerca de Copenhague, y está en el norte de Dinamarca”, confiesa entre risas a El Digital de Albacete, y explica que “estuve allí 6 meses y volví a Madrid”. Para entonces, el corazón de Julia había tomado una decisión que ella ni siquiera sabía.

Julia Sánchez, albaceteña en Copenhague: “Vine buscando una mejor calidad de vida y la he encontrado”
Tras regresar a España, Julia sintió que su historia en Dinamarca no había terminado, y se mudó a Copenhague, apostando por este lugar que hoy siente como propio. Dos años después se ha asentado en la capital danesa, donde trabaja como consultora. La historia de Julia es, como a de muchos jóvenes, de las que casi sin darse cuenta, convierten una aventura en un punto de inflexión que lo cambia todo.
“Conocí a mi novio, que es danés, y cuando volví a Madrid queríamos asentarnos en algún sitio”, explica, “planteamos Madrid, pero él no habla español; y barajamos Berlín, Ámsterdam y Copenhague”. Y esta última fue la elegida. Desde entonces, este país ha conquistado a Julia.

“Lo que más me gusta de vivir aquí es la calidad de vida”, confiesa, y asegura que “cuando vivía en Madrid, vives con el salario mínimo en un piso que se lleva más del 40% del sueldo”. Así, explica que “me vine buscando una mejor calidad de vida en ese sentido, y creo que la he encontrado”. Respecto a la situación social y económica del país, Julia destaca que “lo que pasa en Dinamarca es que tiene una clase media muy amplia. Todo el mundo que empieza a trabajar rápidamente tiene un buen salario, entre los 2.000 y 4.000 euros; pero nadie se hace rico”. Sin embargo, manifiesta que “muy poca gente cobra 1.200 euros”, y explica que “pagamos sobre un 40% de impuestos”. “Dinamarca tiene 6 millones de habitantes, en España cerca de 48. Es como si la población de Madrid tuviese que sustentar todo”.

El silencio de Copenhague
Del mismo modo, señala también que vivir en el norte de Europa tiene sus aspectos negativos. “El tiempo es horrible, aunque en Albacete a 40 grados también te derrites”, apunta, y destaca de Copenhague que es una ciudad “con mucha vida, hay mucha gente gente, es una ciudad con mucho estilo, todo está muy ordenado. Todo es precioso y está muy limpio”.
Cambiar de vida tan drásticamente también tiene sus choques, especialmente al principio. “Lo que más me impacta de vivir aquí es el silencio. Entras al supermercado y nadie saluda, nadie interactúa, solo preguntan si quieres el ticket”, manifiesta.

Eso sí, vivir a kilómetros de casa también es sinónimo de echar de menos, y en esos términos Julia no tiene dudas: “Lo que más echo de menos es el sol, la Mahou, y el fuet”, aunque reconoce, entre risas, que también a su familia. Sobre su pareja, Benjamin, explica que “le gusta mucho Albacete, es muy fan de los gazpachos manchegos y del fuet. Mis padres siempre le traen”.
Hoy, cuando Julia mira atrás entiende que aquel cúmulo de casualidades la ha llevado al lugar que hoy es su hogar. Sin planes de vuelta en un futuro próximo, Copenhague ha brindado a esta albaceteña el equilibrio que buscaba, sin dejar de lado sus raíces albaceteñas.

