La Semana Santa de Albacete es mucho más que procesiones y devoción, también es tradición, y una destacada riqueza histórica en lo relacionado a las imágenes que recorren las calles. Entre ellas, destacan verdaderos tesoros que han resistido al paso del tiempo y que entrañan algunos de esos secretos y curiosidades más desconocidos de la Semana Santa albaceteña.
Unas imágenes que también son un símbolo del mimo que ponen las cofradías en cuidarlas con todo detalles y restaurarlas para que luzcan en las calles de Albacete durante los días grandes. Una Semana Santa que combina tradición, fe, arte y memoria histórica en Albacete, que todavía tiene historias para sorprender.

Un derrumbamiento en Albacete
La Entrada Triunfal de Jesús en Jerusalén es una de las imágenes que da el pistoletazo de salida a los días grandes de la Semana Santa de Albacete, concretamente, el Domingo de Ramos. Una imagen que antiguamente residía en las Escuelas Pías (Escolapios), hasta que en 1973 hubo un derrumbamiento en estas dependencias, donde se guardaban varias imágenes, lo que provocó que quedasen destruidas o mutiladas muchas de ellas.

En el caso de esta imagen en particular fue una gran pérdida, puesto que quedó dañada buena parte de las tallas que conforman el conjunto, quedando apenas Jesús, la borriquilla y un niño. Del conjunto original solo queda la talla de Jesús y del niño, ya que ha sido restaurada en varias ocasiones.

La imagen de Albacete que sobrevivió a la Guerra Civil
Una de las procesiones más singulares de la Semana Santa albaceteña es la del Cristo de las Misericordias, entre los albaceteños conocido como el ‘Cristo del Cementerio’, ya que gran parte del año se encuentra en esta ubicación. Una imagen que protagoniza una procesión especial por su recorrido, ya que cruza la autovía que conecta el Cementerio Municipal con la ciudad, así como las vías del tren, dejando una curiosa estampa. Un trayecto que se realiza porque la imagen cambia de localización durante la Semana Santa instalándose en la Parroquia de El Buen Pastor.

La talla del Cristo de las Misericordias fue una de las supervivientes a la Guerra Civil. La imagen data de entre los años 1850 y 1880, aunque se desconoce la fecha exacta y que consiguió sobrevivir a estos años. Gracias a ello, esta imagen ha sido una de las últimas incorporaciones a la Semana Santa albaceteña.

La curiosidad de la talla de Nuestra Señora de las Angustias de Albacete
La talla de Nuestra Señora de las Angustias data del año 1959 y esconde un secreto. El grupo escultórico suma un conjunto integrado perfectamente, compuesto por dos imágenes en el que el cuerpo de Jesús reposa sobre los brazos de la Virgen. Un pequeño detalle que hace esta imagen especial y diferente, reside en que la talla de esta Virgen en concreto, es una talla de cuerpo entero, a diferencia de otras, con el peso extra que conlleva a la hora de procesionar por las calles de la ciudad y que reposa sobre los hombros de los costaleros.

Esta imagen luce vestido, manto y corona, tal y como hace referencia la indumentaria de las vírgenes dolorosas. Cuando en ocasiones, la cofradía decide retirar esta vestimenta, queda al descubierto una talla perfectamente policromada.

Bajo los escombros
Entre las tallas que desfilan durante la Semana Santa de Albacete, destaca la más antigua: Nuestra Señora de la Piedad, que data de principios del siglo XIX y pertenece a la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno.

Pocas imágenes consiguieron sobrevivir a la Guerra Civil, pero la talla de la conocida popularmente como ‘La Piedad’ lo hizo. En el momento del estallido del conflicto se encontraba en un taller, puesto que estaba en proceso de restauración, de la mano de Benito Soriano, artista y cofrade, quien decidió esconderla bajos los escombros para evitar que ésta fuera destruida.
El restaurador no lo dudó y asumió el riesgo, y gracias a ello, esta imagen ha llegado hasta nuestros días, convirtiéndose en la gran superviviente de la Semana Santa de Albacete. Eso sí, no es la única imagen que ha sobrevivido a la Guerra Civil.

Cada una de estas imágenes no solo forma parte de las procesiones que recorren las calles de Albacete durante la Semana Santa, sino también de la historia y la memoria colectiva de la ciudad. Detrás de cada talla hay episodios de pérdidas, restauraciones y gestos de valentía que han permitido que estos símbolos lleguen hasta nuestros días. Historias que, año tras año, vuelven a salir a la calle junto a los pasos, recordando que la Semana Santa de Albacete es también un legado vivo que sigue guardando secretos y emocionando a generaciones.

