La muerte en una tienda de Mercadona en Albacete reaviva el debate sobre los desfibriladores

Los desfibriladores: claves para salvar vida

El fallecimiento de un hombre el pasado 14 de marzo en un supermercado de Mercadona en Albacete, tras sufrir una parada cardiorrespiratoria, ha reabierto el debate sobre la conveniencia de que este tipo de establecimientos cuenten con desfibriladores. El caso ha vuelto a poner el foco en la capacidad de reacción de las grandes superficies ante una emergencia en la que cada minuto resulta decisivo.

El caso de Mercadona reabre el debate

La muerte de este cliente en una tienda de Mercadona en Albacete ha llevado de nuevo a plantear una cuestión cada vez más presente: si espacios con gran afluencia diaria de personas, como supermercados, centros comerciales o grandes superficies, deberían disponer de desfibriladores para actuar de manera inmediata hasta la llegada de los servicios sanitarios.

No se trata solo de contar con el dispositivo, sino también de disponer de personal formado y protocolos claros de actuación. Porque en una parada cardiorrespiratoria, una intervención rápida puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.

Una herramienta clave para salvar vidas

Los desfibriladores se han convertido en un recurso esencial en espacios públicos. Su uso precoz, junto a una correcta actuación inicial, multiplica las opciones de supervivencia en situaciones de emergencia cardíaca.

Por ello, su instalación en lugares con gran tránsito de personas aparece cada vez más como una medida de prevención y seguridad. En ciudades como Albacete, donde miles de personas pasan cada día por centros comerciales y grandes superficies, disponer de estos equipos supone reforzar la capacidad de respuesta ante episodios críticos.

Centros comerciales de Albacete que sí cuentan con DEA

En Albacete, varios centros comerciales ya disponen de desfibriladores y de personal autorizado para utilizarlos.

Desde la gerencia de Imaginalia explican que cuentan con un protocolo específico para este tipo de emergencias y con un desfibrilador en sus instalaciones. Además, detallan que los vigilantes de seguridad del centro son las personas autorizadas para intervenir y que reciben formación anual para renovar y reciclar sus conocimientos.

En Albacenter también disponen de un desfibrilador, ubicado en un punto cercano al centro de atención al cliente. En caso de emergencia, tanto los vigilantes de seguridad como el personal de atención al cliente pueden prestar auxilio.

Por su parte, el Centro Comercial Los Llanos cuenta con cuatro desfibriladores y con varias personas autorizadas para emplearlos si fuese necesario.

A ello se suma El Corte Inglés de la Avenida de España, donde aseguran disponer de un desfibrilador desde 2008 al contar con Servicio Médico, así como de un segundo equipo en zona de público desde 2018, autorizado por la Consejería de Sanidad. También señalan que cuentan con personal de seguridad formado y operativo las 24 horas.

Protocolo Mercadona: llamar al 112 y tienda abierta hasta que se certifique la muerte

En el caso de Mercadona, la cadena indica que ante cualquier emergencia en tienda actúa con la máxima rapidez, avisando a los servicios de emergencia y colaborando en todo momento. Ese fue, aseguran, el protocolo seguido en el suceso ocurrido en Albacete. Se da la circunstancia que la tienda permaneció abierta durante todo el proceso de reanimación, cerrándose minutos después de certificar la muerte del cliente, un hecho que levantó críticas.

Sin embargo, la empresa también precisa que no cuenta con desfibriladores en sus tiendas de Castilla-La Mancha, al no existir una obligación legal autonómica que imponga su instalación en establecimientos de estas características.

Y es precisamente ahí donde se sitúa buena parte del debate: la normativa regula cómo deben instalarse y utilizarse estos equipos fuera del ámbito sanitario, pero no obliga de forma general a que todos los supermercados o grandes superficies dispongan de ellos.

Qué dice el decreto de Castilla-La Mancha

La norma de referencia en la región es el Decreto 4/2018, de 22 de enero, en vigor desde 2018, que regula el uso de desfibriladores externos automatizados fuera del ámbito sanitario. El texto sustituyó la regulación anterior para actualizar requisitos, simplificar procedimientos y adaptar la materia a la administración electrónica.

El decreto no se limita a hablar de la instalación de los DEA. También regula la formación inicial y continuada del personal no sanitario que puede utilizarlos, la acreditación de las entidades formadoras y la organización de los registros administrativos relacionados con estos dispositivos.

No obliga a instalar, pero sí fija condiciones

Uno de los aspectos más relevantes es que la norma no establece una obligación general de instalar desfibriladores en todos los establecimientos abiertos al público. Es decir, en Castilla-La Mancha no existe una imposición automática para que supermercados como Mercadona tengan uno en cada tienda. Lo que sí hace el decreto es fijar las condiciones que deben cumplirse cuando un centro decide contar con este equipo.

Entre esas condiciones figuran la correcta señalización del aparato mediante una señal universal de localización, la dotación mínima de material asociada al desfibrilador y la conservación y mantenimiento del equipo por parte del titular del centro o entidad.

Formación y uso del desfibrilador

El decreto también deja claro que estos dispositivos pueden ser utilizados por personal no sanitario siempre que haya recibido la formación correspondiente. Además, contempla la organización de la formación homologada y la acreditación de las entidades que la imparten.

Distintas guías divulgativas sobre esta norma recuerdan además que, en situaciones de emergencia, el uso del DEA debe integrarse en una actuación completa de soporte vital básico y en coordinación con los servicios de emergencia.

Un debate que va más allá de la ley

Por tanto, la cuestión ya no es solo legal, sino también preventiva. Aunque la normativa autonómica no imponga su instalación en todos los comercios, el caso ocurrido en Albacete vuelve a abrir el debate sobre si estos espacios, por su volumen de tránsito diario, deberían avanzar hacia una mayor cardioprotección.

La experiencia de centros comerciales de la ciudad que ya cuentan con desfibriladores, personal formado y protocolos de actuación demuestra que la presencia de estos equipos se entiende cada vez más como una medida de seguridad. Y el suceso registrado en Mercadona ha puesto sobre la mesa, una vez más, si disponer de ellos en supermercados y grandes superficies debería dejar de ser una opción para convertirse en una práctica más extendida.

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Javier Romero

Director y fundador de El Digital de Albacete. Nacido en Albacete. Más de 15 años de experiencia en medios de comunicación en radio, televisión y prensa digital, como Intereconomía radio, Cadena SER, Punto Radio, ABTeVe y VOZ Castilla-La Mancha.
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