En un momento de bonanza empresarial y cifras que invitan al optimismo, un creciente malestar interno amenaza con alterar la normalidad en uno de los grandes motores industriales del país. Lo que comenzó como una negociación rutinaria ha derivado en un pulso que ya tiene fechas marcadas en rojo y que afectará directamente a miles de trabajadores de AIRBUS en varios puntos de España… incluida Albacete.
Los sindicatos CCOO de Industria, ATP y SIPA, mayoritarios en la comisión negociadora de Airbus, han activado un calendario de movilizaciones tras constatar el bloqueo en las negociaciones del convenio colectivo con la dirección del grupo aeroespacial.
La representación de los trabajadores reclama una revisión salarial acumulada del 9% para el periodo 2026-2027, una cifra que, según denuncian, contrasta con la propuesta actual de la empresa, considerada claramente insuficiente por las centrales sindicales.
El calendario de protestas arrancará el próximo lunes 23 de marzo con concentraciones simultáneas en los seis centros de trabajo que Airbus mantiene en España: Getafe, Illescas, Albacete, Tablada, Sevilla y Cádiz. Estas movilizaciones tendrán continuidad con paros parciales previstos para los días 24 y 26 de marzo, en lo que supone una escalada de presión por parte de la plantilla.
Según el comunicado conjunto emitido por los sindicatos, estas medidas responden a la “falta de voluntad negociadora” de la empresa, especialmente en un contexto marcado por resultados financieros récord y una elevada carga de trabajo en todas las divisiones del grupo europeo.
Desde el comité de empresa insisten en que la subida salarial solicitada responde directamente al “compromiso y esfuerzo” demostrado por los trabajadores durante los últimos años, en los que la compañía ha experimentado un crecimiento sostenido.
La decisión de iniciar las movilizaciones se ha adoptado tras la celebración de asambleas informativas en todos los centros de trabajo, donde la plantilla ha respaldado mayoritariamente el endurecimiento de las medidas ante la falta de avances en la negociación.
El conflicto abre ahora un escenario de tensión que podría tener impacto directo en la actividad industrial si no se reconduce el diálogo en los próximos días.


