La teoría del ‘una vez metido’ a veces encuentra acomodo en el tablero político. Pasa con todo, y no por habitual debiera ser costumbre. Que huele a urna lo sabe uno por el clima, y es que los periodistas, cual canario centinela que permite que se trabaje en la mina mientras no estire la pata, es el primero que detecta el olor a gas cuando aparece en la batalla del politiqueo.
El presidente regional ha requeteprometido recuperar la carrera profesional sanitaria, aquella que Cospedal, cuando mandaba, se quitó de encima de un plumazo aprovechando su mayoría y amparándose en la crisis.
Que por qué ahora. Fácil, hay que imprimir papeletas. García-Page, con Alcázar de San Juan como escenario, aseguró al principio de esta semana que su Gobierno está «en disposición de avanzar este mismo año» hacia un nuevo texto legislativo que venga a regular esa carrera profesional, algo que ha pedido realizar con «sensatez» y de la mano de todo el que tenga voz o voto.
Vinculó la jugada maestra a conseguir «acuerdos entre todas las partes», premisa para poder así pedir responsabilidad a los sectores implicados, precisamente esos que tanto ruido han hecho en las últimas semanas, ensanchando los motivos de la huelga de médicos a nivel nacional y haciendo de la reivindicación castellanomanchega algo más colorida que las del resto de España. Algún motivo más tendría.
Tan fuerte lo ha prometido que, tal y como ya ha trascendido, el jueves que viene se citan todas las partes y a convocatoria del Sescam para empezar a ver si el camino es llano o es pino. Ahora, parece, va en serio.
La última vez que el presidente de la región mencionó el asunto, lo hizo en sede parlamentaria. Para más señas, hace cinco meses y un día. Supeditó entonces la decisión a un nuevo modelo de financiación autonómica, extremo que ha desaparecido ahora de la ecuación. Hemeroteca en mano, lo cierto es que la medida ilustró ya el programa electoral del PSOE en 2015, cuando a mí todavía no me crujían las rodillas al levantarme del sofá.
Los interlocutores llamados a filas aguardan, de momento, con expectación, y todavía con el recuerdo caliente de la fallida intentona de hace dos años. Dicen los médicos que la supresión del reconocimiento de la carrera profesional les ha supuesto, billete arriba, moneda abajo, unos 80.000 euros de salario no percibido en todo este tiempo. Sea como sea, se abre otro escenario.
Como también se abre para la oposición, ya que, en el tacticismo del corto plazo, se verá desposeído de una de las pocas armas que atesora en su trinchera. Con este escollo resuelto, tendrá ahora que buscar otro campo que minar, que motivos no faltan.
Humberto del Horno

