Hay regresos que se anuncian como un partido más, pero se sienten como una escena pendiente en la memoria de una ciudad. Este lunes 16 de marzo, Manu Fuster vuelve al Carlos Belmonte, el estadio que fue su casa, el lugar donde dejó de ser un nombre casi desconocido para buena parte del fútbol español y empezó a convertirse, a base de talento, trabajo y personalidad, en uno de los futbolistas más queridos por la afición del Albacete Balompié. Lo hará ahora con la camiseta de la UD Las Palmas, en el partido de LaLiga Hypermotion fijado para las 19:30 horas.
El regreso tiene inevitablemente un aire romántico. Porque Fuster no fue un jugador cualquiera en el Alba. Fue uno de esos futbolistas que conectan con la grada mucho más allá de los números. Su historia en Albacete comenzó en julio de 2019, cuando el club manchego oficializó su llegada procedente del CD Guijuelo con un contrato para las siguientes cuatro temporadas. Aquel mediapunta valenciano aterrizaba entonces en el Belmonte con ambición, pero sin el cartel de estrella que acabaría ganándose con los años.
Fuster y el Albacete crecieron de la mano
Desde aquel verano de 2019, Fuster fue creciendo al ritmo de un Albacete que también atravesó de todo con él sobre el césped. Vivió el descenso, se levantó en el ascenso a Segunda y fue pieza importante en el equipo que acarició la Primera División en el playoff de la temporada 2022/23. El propio club resumió esa evolución cuando, al celebrar su centenar de partidos en la categoría de plata, recordó cómo aquel joven que llegaba desde Guijuelo “dejó de ser ese futbolista con el ‘30’” para convertirse en un jugador con galones, liderazgo y alma de ídolo.
Su paso por el Albacete terminó siendo enorme en dimensión y en legado. Cuando el club anunció su marcha rumbo a la UD Las Palmas en junio de 2024, cifró su herencia en 195 partidos y 34 goles, además de una “huella imborrable” en la ciudad y en la afición. Las Palmas, que ya había detectado el evidente potencial del futbolista, cerró entonces su incorporación hasta 2028. El salto era natural: Fuster había dejado de ser una promesa escondida para convertirse en una realidad contrastada del fútbol profesional.
Del Albacete a Las Palmas
Su siguiente destino fue la élite. La temporada 2024/25 la disputó con la UD Las Palmas en Primera División, como parte de una plantilla que compitió en LaLiga EA Sports. Sin embargo, el conjunto canario acabó perdiendo la categoría el 14 de mayo de 2025, cuando quedó certificado su descenso a Segunda División. Por eso, en la presente campaña 2025/26, Fuster milita con Las Palmas en LaLiga Hypermotion, desde donde persigue devolver al club amarillo a la máxima categoría.
En ese camino aparece ahora una cita especial, seguramente una de las más emocionales del curso para el mediapunta valenciano. Porque el Carlos Belmonte no recibirá a Manu Fuster como a un rival cualquiera. Todo apunta a que Albacete le abrirá los brazos con el respeto, el cariño y la gratitud reservados a quienes dejaron una marca profunda. No en vano, la previa del encuentro ya habla de ovación, homenaje sentimental y reencuentro con uno de los grandes ídolos recientes del albacetismo.
Los sentimientos quedarán a un lado cuando ruede la pelota en Albacete
Pero el fútbol también exige aparcar los sentimientos cuando la pelota echa a rodar. Y ahí terminará la nostalgia. Cuando el árbitro señale el inicio, los abrazos previos y los recuerdos quedarán a un lado. El Albacete necesita puntos para escapar de su mala dinámica, mientras la UD Las Palmas llega con la vista puesta en seguir acercándose a la pelea por el ascenso. Y, por supuesto, Manu Fuster también querrá los tres puntos, aunque enfrente esté el escudo con el que creció hasta hacerse futbolista grande.
Porque así son los regresos de verdad: emocionan antes del pitido, pero no conceden tregua después. Y este lunes, en el Carlos Belmonte, Albacete volverá a encontrarse con uno de los suyos. Solo que esta vez Manu Fuster regresará a casa vestido de amarillo.


