Este sábado, 14 de marzo, se celebra el Día Internacional de las Matemáticas, y también del número Pi. Una elección que no es casual, ya que la fecha, 14/03, refleja la aproximación más conocida del número Pi. Para muchos, aquel número singular quedó en el pupitre, aunque si nos preguntan por él, la respuesta es innata: 3,1416. Una respuesta que a Raúl Quilez, un albaceteño con una memoria imparable, se le queda corta.
Quilez fue el artífice de toda una hazaña que avala una memoria de valor incalculable. Raúl participó en un reto viral organizado por el influencer Nil Ojeda con un objetivo claro pero complejo: memorizar las máximas cifras del Número Pi posibles. Raúl no lo dudó y consiguió almacenar en su cabeza, nada más y nada menos que 344 números más allá del clásico 3,1416 que cualquier mortal retiene.
Un reto que el de Albacete cumplió con creces y que dejó boquiabiertos a sus seguidores, y es que Raúl, sin pararse casi a pensar consiguió casi recitar esas más de 340 cifras en tan solo unos minutos. Un singular reto en el que Quílez hizo gala de su innegable talento y de una memoria envidiable.

Un talento oculto ‘made in’ Albacete
Además, el reto no quedaba ahí, ya que Ojeda además proponía que el aspirante lo encontrase, ya que el ‘influencer’ iba lanzando una serie de pistas a través de redes sociales sobre su localización.
Eso sí, la memoria de Raúl Quílez tuvo premio, más allá del privilegio de contar con una memoria a la que nada se le escapa, y se alzó con un suculento premio de 25.000 euros. Así, Quílez confesaba a El Digital de Albacete que “la gente se queda impresionada pensando que es un talento innato o sobrenatural”, y señalaba que “en el instituto no era un alumno referente, y repetí varios cursos y estaba harto. Estaba harto de estar harto”. De ahí, el estudiante decidió poner medios para ello, y realizó “cursos de técnicas de estudio donde descubrí varios métodos”. Entre ellas, el que le ha llevado a hacerse con 25.000 euros. Y es que a veces, la clave no es estudiar, es saber estudiar y contar con las herramientas para ello puede resultar clave.

Un método infalible que transforma cifras en historias
Pero la historia no queda ahí, y es que la técnica empleada en esta ocasión, es cuanto menos, curiosa. Se trata de un procedimiento que “transforma los números en palabras y así puedo visualizar una historia”, detallaba el de Albacete, y añadía que “cuánto más exagerada sea la historia y más loca, mejor”. Además, destaca que es importante “repetirla muchas veces hasta que la puedas ver como si fuese una película”.
De esta forma tan singular, la historia que retiene este proeza en la cabeza del albaceteño empieza, como no podría ser de otra manera con el clásico 3,1416, pero no continúa con la siguiente cifra sino con “una botella de vino tomando el sol en la playa, cuando se pone una mula encima y le quita el sol, y entonces, una cabra, un chivo, le envía al cielo a esa mula, que la coge un ángel, y después King Kong se lo mete a la boca, y se come a la mula…”, como apunta el de Albacete. Una historia con cierto punto de locura que viene de la singularidad de asociar números con palabras. Así, cada una de estas palabras va ligada a un número. “La botella de vino es 92; el sol es 65; el chivo es 89; el ángel es 79; mono es 32; mesa es 38…”, explicaba.
La hazaña de Raúl Quílez no solo demuestra que la memoria es un músculo que también se entrena, sino que la creatividad y la disciplina pueden marcar la diferencia, creando historias extraordinarias como la de este albaceteño. Su curiosa y divertida técnica no solo le valió para conseguir esos 25.000 euros, sino también para trabajar una memoria con un valor incalculable y a la que nada se le escapa, poniendo de manifiesto que los límites de la mente se los pone uno mismo y que pueden superar cualquier reto con disciplina y por supuesto, con las herramientas adecuadas.

