«El Covid no se ha ido»: el calvario de los albaceteños que siguen viviendo con Covid persistente 6 años después del inicio de la pandemia

El Covid persistente acompaña a diario a muchos albaceteños

6 años han pasado de la llegada del Covid-19, 6 años del confinamiento en Albacete, 6 años de pérdidas irreparables: de una pandemia que pasó por cada rincón del mundo arrasando con todo. En pleno 2026 parece que todo aquello ha quedado en el pasado, pero esa no es la realidad para todos. Todavía hay quienes arrastran las secuelas de un Covid que ha tornado en crónico y que se ha convertido en una pesadilla para muchos españoles, y también vecinos de Albacete.

Estefanía Callejas, albaceteña, y presidenta de la Asociación de Covid Persistente de Castilla-La Mancha comparte con El Digital de Albacete que el calvario continúa para muchos albaceteños y castellano-manchegos todavía. “Seguimos conviviendo con la cronicidad de estos síntomas, el cuerpo se acostumbra a vivir así, pero es muy duro porque no queremos vivir así”, sostiene.

Mascarilla / Imagen de archivo

Y es que son, según datos del CSIF, cerca de dos millones de personas que sufren las secuelas del covid persistente. Una enfermedad que se ha convertido en una pesadilla para miles de personas que ha terminado por cronificar los síntomas del Covid. “Esto no se va de ninguna manera”, asegura Callejas.

“Se arrastra la cronicidad sin expectativas y sin ver la luz”

Así, sostiene la presidenta de la Asociación de Covid Persistente de Castilla-La Mancha que “a nivel sanitario se aprobó por el Ministerio de Sanidad la enfermedad de Covid Persistente como crónica y se derivó a Atención Primaria, pero todavía queda establecer directrices para ver cómo se afronta”, y señala que “no hay protocolos, se van paliando los síntomas como se puede, con analgésicos y antiinflamatorios, pero no hay un protocolo que establezca  pruebas diagnósticas”.

“Se hace muy pesado”, confiesa la afectada, que indica que “es arrastrar la cronicidad pero sin expectativa, sin ver mejoras, ni la luz, y administrando la energía que te da el día”. Así, relata que se trata de una situación “frustrante”, a la que el frío invierno que ha protagonizado estos meses no ha ayudado. “Te notas las defensas bajas y el invierno de catarros que hemos tenido no ayuda”, explica, y manifiesta que “personalmente llevo más de 3 meses con muchos mocos. Es desesperante. Las defensas lo notan y se va creando un desgaste, una pesadez insoportable”.

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Gente paseando por las calles de Albacete / Imagen de archivo

“El Covid no ha terminado y no se ha ido”

“Intentamos sacar fuerzas de donde no hay”, manifiesta, y detalla que “intentas mantenerte ocupada, distraída, porque es agotador”. En la misma línea, manifiesta que, respecto a las reivindicaciones, piden que “se establezca un protocolo para Atención Primaria y sobre todo, queremos investigación, que sigan estudiando con todos los datos recopilados en este tiempo para analizar y barajar tratamientos, y valorar la evolución”.

En la misma línea sostiene que el Covid Persistentes ya no es aquella “enfermedad desconocida, sigue aquí y sigue limitando, y es importante que se tenga en cuenta que a veces hay limitaciones y el cuerpo no responde. Eso sirve para saber que hay que afrontarlo y aceptarlo en la sociedad a todos los niveles: sanitario, laboral y social”. “El Covid no ha terminado y no se ha ido”, señala.

Dos millones de personas aún sufren las secuelas del covid persistente y abandono laboral

Cuando se cumple el sexto aniversario del Estado de Alarma en España, este 14 de marzo, “se calcula que más de dos millones de personas aún sufren las secuelas del covid persistente, pero carecen de la protección adecuada por parte de empresas y autoridades sanitarias, a lo que se añade que se les presiona y discrimina en sus puestos de trabajo”, según señala el CSIF en nota de prensa.

Así lo muestra una encuesta realizada por la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) sobre más de 1.500 personas afectadas (fundamentalmente personal de la sanidad, educación y de las administraciones públicas) por esta enfermedad, en la que se pretende analizar su situación laboral, las medidas adoptadas en sus centros de trabajo, el grado de reconocimiento de la enfermedad y las consecuencias sobre su salud y vida profesional.

El covid persistente es una condición en la que los síntomas de la infección continúan o aparecen después de la fase aguda, durante semanas o meses, sin otra causa que lo explique. Así, aunque el virus ya no esté activo, el organismo no termina de recuperarse con alteraciones en el sistema inmunológico, cardiovascular o respiratorio.

Foto de archivo: Miguel Ángel Romero

La principal conclusión que extrae CSIF de la encuesta es que más del 60% de trabajadores con covid persistente cree haberse contagiado en el trabajo, pero a menos de la cuarta parte se le reconoce como origen laboral. Esto supone una peor protección económica, menor responsabilidad de la empresa, dificultades para el reconocimiento de incapacidades y peor vigilancia de la salud.

La encuesta refleja un impacto laboral y psicosocial muy intenso. La mayor parte de las personas que respondieron la encuesta son mujeres, del sector sanitario con edades comprendidas entre los 41 y los 60 años. El 75,3% estuvo de baja médica, un 69 ha solicitado ayuda psicológica (solo la recibieron un 7,6%), un 41,5 refiere sufrir discriminación y presión por parte de la empresa y en un 67% de los casos aseguran que la empresa no sabe actuar.

Aunque el sector sanitario tiene un peso importante en la muestra, el análisis nos muestra que el covid persistente también está en otros ámbitos laborales como las administraciones públicas, la educación y la empresa privada, con bajas médicas prolongadas, dificultades para reincorporarse al trabajo, procesos de incapacidad temporal o permanente y necesidad de adaptaciones del puesto de trabajo.

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En cuanto a los principales síntomas o secuelas que declaran las personas encuestadas, estos son: fatiga o cansancio extremo, dolores musculares o articulares, dificultad para concentrarse (niebla mental), pérdida de memoria, insomnio o alteraciones del sueño, ansiedad o depresión, dolor neuropático. Pese a ello, el 51,6% asegura que no está recibiendo un tratamiento médico específico, lo que pone de manifiesto las dificultades que supone el diagnóstico y la atención del covid persistente.

Los resultados de la encuesta ponen por tanto de manifiesto que el covid persistente está teniendo consecuencias significativas en la salud, la estabilidad laboral y la calidad de vida de miles de trabajadores. CSIF considera imprescindible impulsar estas reivindicaciones: Reconocimiento del covid persistente como enfermedad profesional o relacionada con el trabajo, crear un fondo de compensación para personas trabajadoras afectadas por exposición laboral, protocolos específicos de prevención y gestión del covid persistente. adaptación de los puestos de trabajo. refuerzo del seguimiento médico laboral, atención a la salud mental de los trabajadores afectados, información y sensibilización en el entorno laboral, refuerzo de la protección social (reconocimiento de incapacidades, protección económica, entre otras), protocolización homogénea del diagnóstico y tratamiento, implantación de unidades especializadas en todos los servicios de salud, programas de formación y sensibilización, registro Estatal de pacientes y personas trabajadoras afectadas.

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Noelia López

Natural de Albacete, Graduada en Periodismo por la Universidad Miguel Hernández. Experiencia en medios de comunicación como VIsión6, Es Radio y Telemadrid
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