En el campo, hay señales que se detectan mucho antes de que aparezcan en los grandes titulares. Una de ellas se mide en céntimos, condiciona decisiones diarias y puede alterar la rentabilidad de una explotación en cuestión de días. La última radiografía deja a Albacete en una posición aparentemente mejor que la de otros territorios, aunque bajo una amenaza que ya inquieta al sector: el fuerte encarecimiento del gasóleo agrícola.
Y es que, hay cifras que, por sí solas, retratan el pulso de un territorio. Cuando una de ellas se mueve con brusquedad, el impacto no tarda en sentirse en quienes dependen de cada jornada de trabajo, de cada hectárea sembrada y de cada máquina en marcha. En una provincia donde el campo sigue siendo motor económico y social, el último dato conocido deja un mensaje inquietante que va mucho más allá de una simple variación de mercado: el precio del gasóleo agrícola.
El gasóleo agrícola, una pieza clave para la actividad del sector primario, se ha encarecido más de un 20% en apenas una semana en España, aunque Albacete se mantiene, por ahora, entre las provincias con un precio más contenido. Según la tabla provincial facilitada y los datos del último informe semanal de Energía del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), el litro de gasóleo B se sitúa en 1,135 euros en Albacete, por debajo de la media nacional, fijada en 1,192 euros por litro, impuestos incluidos.
El dato coloca a Albacete en una posición relativamente menos desfavorable dentro del mapa nacional, en un momento de enorme tensión para el campo. De hecho, el precio provincial queda 5,7 céntimos por litro por debajo de la media española, un margen que, trasladado a consumos elevados en tractores y motores de riego, puede marcar diferencias en la cuenta de costes de muchas explotaciones.
Pese a ello, el alivio es solo relativo. El encarecimiento general del carburante bonificado para uso agrario ha encendido las alarmas en el sector, que observa con preocupación cómo una de sus partidas esenciales vuelve a tensionarse en plena inestabilidad internacional. El origen de esta subida se sitúa en las turbulencias del mercado energético derivadas del conflicto en Oriente Medio, con el consiguiente repunte del petróleo y su efecto sobre carburantes, gas natural y fertilizantes.
En este contexto, organizaciones y representantes del ámbito cooperativo han empezado a denunciar una evolución de precios que consideran desproporcionada. El presidente del sector de Carburantes de Cooperativas Agro-alimentarias, Josep Lluis Escuer, ha atribuido la subida a un movimiento “especulativo” de las grandes petroleras y sostiene que no responde a problemas reales de abastecimiento, al entender que el suministro y las reservas están garantizados para varios meses.
La inquietud no es menor si se tiene en cuenta el peso que este combustible tiene en el día a día del sector primario. Según estimaciones de COAG recogidas en el texto aportado, cada año se consumen en España cerca de 2.000 millones de litros de gasóleo agrícola, utilizado sobre todo en tractores y sistemas de riego. Aunque se trata de un combustible bonificado —con devolución al agricultor de 63,71 euros por cada 1.000 litros del Impuesto Especial de Hidrocarburos—, la escalada reciente amenaza con absorber parte de esa ventaja fiscal.
Para Albacete, donde agricultura y actividad agroganadera tienen un peso determinante, el encarecimiento del gasóleo B añade presión a unas explotaciones que ya vienen soportando mayores costes en insumos, energía y fertilizantes. Que la provincia esté por debajo de la media nacional no evita que la subida tenga un efecto directo sobre la rentabilidad de muchas explotaciones, especialmente en campañas en las que cada céntimo cuenta.
Dentro de Castilla-La Mancha, además, Albacete aparece como la provincia con el precio más bajo entre las que figuran en la tabla aportada. Por detrás se sitúan Cuenca (1,169 euros por litro), Ciudad Real (1,191), Toledo (1,194) y Guadalajara (1,222). Es decir, la provincia albaceteña se coloca como la menos castigada de la región en este momento, aunque en un escenario nacional de fuerte encarecimiento.
A nivel estatal, los precios más bajos en cooperativa se registran en Soria (0,897 euros por litro), Logroño (0,937) y Álava (0,964), las únicas zonas donde todavía puede adquirirse por debajo del euro. En el extremo contrario aparecen Zamora y Palencia (1,499 euros por litro), seguidas de Madrid (1,440) y Salamanca (1,249), lo que dibuja una geografía muy desigual para un combustible esencial en el trabajo agrario.
El sector cooperativo insiste, además, en que su red de suministro ha sido decisiva para sostener la competitividad en el medio rural. En la actualidad, las cooperativas agroalimentarias cuentan con cerca de mil surtidores automáticos de gasóleo B, alrededor del 60% de los puntos de venta de este combustible en España. Su papel, sostienen, va más allá del mero suministro: también contribuye a mantener servicios y actividad en zonas donde cada vez hay menos presencia de otros recursos básicos.
Con todo, la fotografía de Albacete deja una lectura dual. Por un lado, la provincia se sitúa mejor que buena parte del país y lidera los precios más bajos de Castilla-La Mancha. Por otro, la tendencia nacional confirma que el campo no es ajeno al impacto de la crisis energética internacional. Y cuando el carburante que mueve tractores, riegos y buena parte de la actividad agraria sube de golpe, la factura acaba llegando también al corazón del mundo rural albaceteño.
PRECIO MEDIO DE VENTA DEL GASÓLEO AGRÍCOLA EN COOPERATIVAS AGRARIAS (POR PROVINCIAS) A 9 DE MARZO DE 2026

Fuente: Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación del Gobierno de España


