La estampa, por un instante, engaña a los ojos. La nieve posada sobre la cubierta, el blanco prendido en las ramas y esa cúpula dorada, bulbosa y esbelta, elevándose sobre una construcción singular, podrían remitir a cualquier rincón del invierno ruso. Pero no. No es Moscú. Es Albacete. Y la mañana de este martes ha regalado una imagen tan inesperada como cautivadora en una vivienda de la urbanización de Casas Viejas, donde la nevada ha acentuado aún más el aire eslavo de una casa de invitados coronada desde hace meses por una cúpula de inspiración ortodoxa rusa.
La escena, con la nieve acariciando el tejado y dibujando un contraste delicado sobre la madera rojiza de la construcción, ha convertido este rincón albaceteño en una postal insólita. Una imagen casi romántica, suspendida entre La Mancha y las estepas, entre la sorpresa meteorológica y el sueño estético de unos propietarios que llevan tiempo haciendo de su hogar una obra personal, mestiza y profundamente singular.

Búsqueda consciente de la belleza en Albacete como lenguaje común entre culturas
Los dueños de esta vivienda, Tomás y Katerina, decidieron incorporar meses atrás a su casa una cúpula típica de las iglesias ortodoxas rusas. La pieza, instalada sobre la casa de invitados, no responde a un capricho improvisado, sino a una búsqueda consciente de la belleza como lenguaje común entre culturas. En una propiedad donde conviven columnas de distintos estilos, estatuas de mármol romanas, decoración árabe y otros elementos ornamentales, la cúpula se ha convertido en uno de sus símbolos más llamativos.
Tomás Landete, el dueño de la vivienda, sostiene, de hecho, que se trata de un elemento prácticamente único. Asegura que probablemente sea “la única torre de iglesia ortodoxa rusa que hay en una casa particular en España y probablemente en Europa y en el mundo”, subrayando que solo conoce una cúpula similar en España, la que corona un templo ortodoxo ruso en Altea, en la provincia de Alicante. La singularidad, no obstante, no reside únicamente en su rareza, sino en el diálogo visual y cultural que propone en la ciudad de Albacete.

Fascinación en esta vivienda de Albacete por la arquitectura sagrada
La instalación fue además una sorpresa para Katerina, de fe ortodoxa rusa. Según relata Tomás, a ella no le entusiasmó inicialmente la idea de ver una torre de iglesia en la vivienda familiar, aunque él confiaba en que la fuerza artística del conjunto terminara imponiéndose. Porque, más allá de su significado religioso, la cúpula encarna una fascinación por la arquitectura sagrada y por la capacidad de ciertos edificios para sobrevivir al tiempo gracias a su belleza.
No es casual, además, que la imagen de este martes resulte tan poderosa. La nieve, precisamente, ayuda a explicar la forma de estas cubiertas en cebolla tan características de Rusia. Tomás detalla que, en los países donde las nevadas son frecuentes e intensas, las cubiertas deben facilitar el deslizamiento del hielo y la nieve para evitar acumulaciones peligrosas. En el caso de estas cúpulas, la ausencia de borde favorece que el peso resbale y caiga al suelo, combinando así sentido práctico y fuerza estética en una misma solución arquitectónica.

Made in Albacete
La estructura, diseñada y confeccionada por el taller Albaforja, de Pozo-Lorente, mide unos tres metros de altura y corona una acogedora casa de invitados de madera en la que predominan también los guiños decorativos de estilo árabe. Esa mezcla, lejos de resultar contradictoria, responde a una filosofía clara: incorporar “un poco de la belleza de cada cultura” al espacio doméstico. Tomás, que se define como no religioso, defiende esa convivencia de símbolos y estilos como una forma contemporánea de crear armonía sin fronteras estéticas.
La nevada de este martes ha venido a confirmar, casi con ironía poética, que aquella cúpula pensada para evocar la tradición ortodoxa encontraba hoy su escenario perfecto. Durante unas horas, Albacete ha parecido más cerca de Moscú. La nieve ha hecho el resto: ha dado sentido visual a la forma de la cúpula, ha intensificado su carácter y ha convertido la vivienda en una imagen de cuento invernal.

Una obra de arte en Albacete con sabor a Rusia
En esta casa de la urbanización Casas Viejas, donde ya han pernoctado visitantes de distintos países, la belleza no se concibe como un lujo distante, sino como una forma de hospitalidad. “Esta es nuestra obra de arte y lo que queremos es enseñarla y compartirla para que la vea todo el mundo”, explica Tomás. Y este martes, gracias a una estampa irrepetible, su particular obra de arte ha encontrado uno de esos momentos en los que la realidad parece escrita con la delicadeza de una postal y la emoción de una vieja novela rusa.
Porque sí: parece Moscú, pero… es Albacete. Y quizá por eso la imagen resulta todavía más hermosa.
FOTOS






/ Fotos: Cedidas por Tomás Landete a El Digital de Albacete /

