Entre la memoria popular, el paisaje y un patrimonio que no deja de sorprender a quien lo descubre por primera vez, Liétor volvió a reunir este fin de semana a cientos de personas en una jornada marcada por la participación, la tradición y el atractivo de una historia que, más de un siglo después, sigue muy viva en la localidad.
Y es que, Liétor volvió a convertirse este fin de semana en escenario de una de sus citas más singulares, la Ruta del Roche, una actividad senderista y cultural organizada por el Grupo Museo de Liétor y el Centro Excursionista de Albacete que este año celebró su decimoséptima edición con cerca de 300 participantes.

A pesar de las previsiones de lluvia, que finalmente no se cumplieron, los asistentes completaron una marcha de unos 15 kilómetros por algunos de los parajes más representativos del término municipal, con un tramo final junto a la ribera del río Mundo.
Durante el recorrido, varios miembros del Grupo Museo, caracterizados como bandoleros, guiaron la actividad y realizaron una parada para relatar a los participantes la historia y la leyenda de Ramón García Montes, conocido popularmente como Roche. Este personaje, oficial carlista que combatió en la Tercera Guerra Carlista del siglo XIX, se echó al monte antes del final del conflicto y pasó a la historia como bandolero.
Su muerte, trágica y violenta, ocurrida el 15 de julio de 1891 en las cercanías de Liétor a manos de la Guardia Civil, dio origen a diferentes versiones y alimentó la leyenda del bandido generoso que robaba a los ricos para ayudar a los pobres. Esa historia fue precisamente el punto de partida para la creación de esta ruta senderista y cultural en 2008, impulsada por ambas entidades.

El principal promotor de la iniciativa fue el recordado párroco de Liétor, Francisco Navarro Pretel, conocido como “don Paco”, fallecido en 2022. Antes de concluir la caminata, los participantes pudieron reponer fuerzas con hojuelas con miel y licores ofrecidos por el Grupo Museo de Liétor, que además entregó a cada asistente una pequeña navaja conmemorativa de la Ruta del Roche.
Gastronomía y patrimonio
La jornada continuó por la tarde con una comida en el bar La Parra, donde Rocío García e Israel Villalba ofrecieron a los asistentes una degustación de platos tradicionales de la gastronomía local, entre ellos torreznos, ajo matazón, atascaburras y olla de aldea.
Posteriormente se desarrolló la visita cultural a la localidad, guiada por Sheila García, miembro del Grupo Museo. El recorrido comenzó en la iglesia del antiguo convento carmelita de San Juan de la Cruz, donde los visitantes pudieron acceder a la cripta situada bajo el altar mayor, en la que se conservan los cuerpos momificados de antiguos monjes y benefactores del convento.

La ruta incluyó también la ermita de Nuestra Señora de Belén, templo del siglo XVI de aspecto exterior sobrio que alberga en su interior un conjunto de pinturas murales policromadas datadas a comienzos del segundo tercio del siglo XVIII.
El itinerario permitió asimismo descubrir otros elementos destacados del patrimonio local, como la iglesia parroquial de Santiago Apóstol, donde se encuentra el Museo Parroquial, el órgano barroco del siglo XVIII construido por Joseph Llopis, el retablo de la capilla de la Virgen del Espino y el trampantojo del altar mayor realizado por el artista italiano Paolo Sitori.
El paseo por el casco histórico completó la jornada, con sus calles estrechas de origen morisco, miradores sobre el río Mundo y varias casas solariegas blasonadas que recuerdan la presencia de antiguos caballeros de cuantía en la localidad.

Una asociación dedicada al patrimonio
Aunque la ruta nació en 2008 impulsada conjuntamente por el Centro Excursionista de Albacete y la Asociación Cultural Grupo Museo de Liétor, actualmente es esta última entidad la que asume la mayor parte de la organización. Presidida por Rafael Díaz, la asociación prepara cada año la actividad cuidando los detalles del recorrido, la atención a los participantes y la divulgación cultural del municipio.
El Grupo Museo tiene su origen en 1990, cinco años después del hallazgo por un grupo de jóvenes en el paraje del Peñascal de los Infiernos de un ajuar andalusí compuesto por aperos agrícolas, armamento, atalaje militar y dos candiles zoomorfos de bronce.
Uno de estos candiles, decorado con dos figuras animales y una inscripción cúfica que reza “me hizo Rasiq”, se convirtió en el logotipo de la asociación. Desde su creación, el colectivo trabaja en la investigación, protección y difusión del patrimonio cultural y natural de Liétor, además de promover actividades vinculadas a la conservación del medio ambiente y la defensa de la naturaleza.
FOTOS









