Belén y Carmen López no solo comparten una historia de vida como mellizas, sino también la pasión por la Medicina, que las unió desde antes de cruzar por primera vez el umbral de la Facultad de Medicina de Albacete. Un vínculo familiar y académico que ha marcado su camino, y ahora, tras enfrentarse juntas al exigente examen del MIR, han vuelto a demostrar que el el esfuerzo, la paciencia y el buen hacer han dado sus frutos.
Belén ha logrado situarse entre las 10 mejores notas de España del MIR, marcando un hito y colocándose en el puesto número 9, mientras que Carmen ha finalizado en el número 133 del MIR, demostrando que esa excelencia, en algunas ocasiones, también se puede llevar en la sangre. Pero más allá de los números, lo que hace tan especial esta historia es el apoyo que se prestan en cada desafío.
La sorpresa al recibir los resultados, la emoción compartida y la ilusión por un prometedor futuro reflejan esa conexión que mantienen desde niñas demostrando que aunque los caminos puedan diferir, la complicidad entre mellizas les permitirá avanzar juntas, y en este caso, celebrar cada logro.

Talento por partida doble en Albacete
Lo que no se imaginaban Belén y Carmen de niñas era que éste sería su camino juntas, aunque ambas confiesa a El Digital de Albacete que la Medicina siempre les ha llamado la atención. Así, Belén explica que “siempre me ha gustado mucho lo relacionado con las Ciencias de la Salud”, y manifiesta que “Medicina me ha gustado desde el principio, desde el primer año que no suele gustar, pero a mi me encantaba”. Por su parte, y con el tiempo, aunque Carmen tenía clara su vocación, no contaba con una opción clara sobre la especialidad a la que se quería dedicar. “Lo descubrí en tercero de carrera, empecé a ver quirófano y me di cuenta de que me gustaba mucho”, asegura. Y el resto, es historia.
Belén y Carmen López comparten con El Digital de Albacete que para ellas fue una sorpresa tanto el fondo como la forma en la que se presentaron los resultados. “Sacaron las notas el viernes a las 9 de la noche, no nos esperábamos que saliesen a esa hora y le dije a mi hermana que sería algún bulo, pero me dijo que no, que ella estaba en el puesto 133 y yo en el 9” explica Belén, que manifiesta que “no me lo creía para nada”.
Una vez asimilada la situación, ambas se han replanteando su futuro profesional y han reflexionado sobre su siguiente paso. Por el momento, mientras que Belén se plantea escoger como especialidad “cardiología o neurología”, Carmen confiesa que “somos muy diferentes, a mí me gusta mucho el quirófano”, por lo que la joven no descarta optar por cirugía plástica. “Estuve en el servicio de Albacete y es una especialidad muy versátil”, asegura. Eso sí, las mellizas no descartan quedarse en Albacete, aunque están valorando otras opciones cerca de la ciudad como Madrid, Alicante o Valencia.

Un camino duro, pero juntas
El examen MIR es un periodo complicado para los estudiantes de Medicina en el que el estudio se convierte en su centro de atención, focalizándose en el objetivo. Belén, la alumna que ha entrado en el top 10 del MIR, lo tiene claro, y comparte a las futuras generaciones que “el MIR no son 6 meses, es la preparación de muchos años, que empieza en primero de carrera con ese esfuerzo y trabajo que vas acumulando”, explica, y recomienda que “es importante empezar pronto y ser constante desde el principio, la academia te dice que empieces en septiembre, pero es importante empezar en sexto, sin volverse loco, pero ir poco a poco”. Así, apunta que es clave “ser constante y organizado, así cuando llega el intensivo llevas bastante camino avanzado”.
Del mismo modo, Carmen asegura que “cada vez se presenta más gente y si quieres una nota competitiva necesitas coger algo de ventaja más que la de esos meses en los que todo el mundo va a tope”, por lo que recomienda empezar a trabajar “desde sexto y manejar bien los nervios”.
Una nueva etapa
Tras finalizar el examen MIR, Carmen y Belén coinciden en que salieron del examen un poco desconcertadas. “No hay un temario cerrado como tal, hay preguntas que nos salen en ningún manual y hay preguntas que hay que luchar”, explica Belén, que señala que “sales con mucha incertidumbre y con dudas, pero sobre todo, muy cansado. Son cuatro horas y media ahí y es muy emocionante salir y ver a todas las familias en la puerta, pero estás agotado”.

Eso sí, destacan también que “estamos muy agradecidas con la Facultad de Medicina de Albacete porque la formación ha sido muy buena, todos lo profesores en general tienen mucha calidad”, que subrayan que ha sido clave en su formación y los buenos resultados que las avalan.
Así, Belén y Carmen han cerrado una etapa para abrir una nueva, una más en sus vidas, como siempre, juntas. Un nuevo comienzo que abre la puerta a un futuro lleno de oportunidades profesionales, en el que seguro continuarán caminando de la mano y con un apoyo incondicional que hace de motor.

