José María Aznar se muestra contundente al valorar la relación del Gobierno de Pedro Sánchez con Estados Unidos. Este fragmento pertenece a la entrevista realizada por Javier Romero, director de El Digital de Albacete, El Digital de Cuenca e INFOCLM, al expresidente del Gobierno con motivo de su visita a Albacete para presentar su libro Orden y libertad. En este extracto, Aznar analiza la posición de España en el actual contexto internacional y cuestiona la estrategia del Ejecutivo en materia de alianzas y política exterior.

Javier Romero: España, ¿en qué situación se encuentra actualmente en este nuevo contexto? Sobre todo por las últimas decisiones. ¿cómo valora usted el enfrentamiento con Estados Unidos, con decisiones como las de no autorizar el uso de las bases americanas en nuestro país para la acción en Irán?.
José María Aznar: Europa no tiene influencia en esta crisis, como ya en casi ninguna, hay muchas crisis en el mundo, porque la influencia europea ha caído. Dentro de la no influencia europea, España, por desgracia, está en ningún sitio. Está a la deriva y está con una política absolutamente infiable, que nos provoca más aislamiento, más indefensión y nos provoca cada vez más problemas con los que debían ser unos aliados a los que debíamos ayudar.
Es evidente que si tú tienes unos aliados y formas parte de un sistema de alianzas y uno de los aliados, sobre todo el aliado principal, tiene problemas y te pide ayuda y tú no le ayudas, cuando tú tengas los problemas y le pidas ayuda, no te va a ayudar. Y eso para España, pues es un problema muy serio, porque al final no se pueden supeditar los intereses estratégicos del país a intereses de carácter personal o de carácter partidista. Y eso es lo que se está haciendo.

Javier Romero: Entiendo que para usted Pedro Sánchez está hipotecando el futuro de España por sus intereses.
José María Aznar: Pedro Sánchez se está comportando como lo que es, como un auténtico irresponsable, hipotecando y poniendo en riesgo el interés general de España y la seguridad de los españoles, por su interés personal, pero sobre todo por su interés partidista, es absolutamente absurdo.


