La ciudad de Albacete ha despedido esta tarde a José Luis Pedrosa con una escena tan sobria como profundamente emotiva: la de centenares de familiares, amigos y miembros de la comunidad motera arropando a los suyos en el último adiós, unidos por un mismo gesto de cariño y lealtad. Hubo ráfagas al cielo y rugir triste de motores. Pedrosa era el dueño del concesionario KTM en Albacete.

Motores al unísono y ráfagas al cielo en Albacete
El funeral se ha celebrado este martes, 3 de marzo, a las 18:00 horas, en la Parroquia de Nuestra Señora de las Angustias y San Felipe Neri de Albacete, hasta donde se han desplazado personas llegadas de distintos puntos, muchas de ellas vinculadas al mundo de las dos ruedas. Antes, en el Tanatorio de Albacete, una multitud de motocicletas se ha congregado para acompañar a José Luis en su último viaje: con los motores sonando al unísono y lanzando ráfagas al cielo, como símbolo de hermandad y abrazo colectivo en una tarde de lágrimas contenidas.

La despedida de Pedrosa se produce apenas dos días después del trágico accidente que conmocionó a la provincia de Albacete y a la Región de Murcia, pues la tercera de las víctimas residía en la vecina comunidad autónoma. El siniestro tuvo lugar el domingo 1 de marzo, en la carretera CM-412, entre Elche de la Sierra y Molinicos, a la altura del kilómetro 222, cuando tres motocicletas colisionaron frontalmente en una curva. El aviso se registró a las 11:52 horas, y, pese al amplio despliegue movilizado, los tres conductores fallecieron en el lugar. La Guardia Civil mantiene abierta la investigación para esclarecer las circunstancias exactas del choque.

La tragedia sacudió a Albacete y Murcia
Junto a José Luis Pedrosa, las otras dos víctimas mortales fueron Virgilio López, vinculado al Motoclub Albacete, y Miguel Ángel Serrano Gallego, un rostro sobradamente conocido en la hostelería de Murcia y un hombre profundamente vinculado a la Semana Santa de la capital del Segura.

Quienes hoy han acompañado el féretro de José Luis no han necesitado grandes discursos para explicar lo que se quedaba en la iglesia y en la puerta del tanatorio: el hueco de una ausencia repentina y, al mismo tiempo, la certeza de una memoria que no se apaga.

Profundo respeto en Albacete
En Albacete, esta tarde, el homenaje ha tenido forma de carretera compartida, de amistad leal y de un último “hasta siempre” dicho —como solo sabe decirlo la familia motera— entre el estruendo de los motores y el respeto más hondo.

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