Querido paisano:
Te escribo desde la Motilla del Acequión recostado contra uno de sus muros perimetrales, tratando de absorber toda la vitamina D que se ponga a tiro, ahora que parece que los rayos solares se han puesto a los mandos del tiempo, tras el frío y los aguaceros de las últimas semanas.
Quizás no sepas que nuestro querido alcalde reunió la semana pasada de urgencia a lo más granado de su gabinete, y tras largas deliberaciones acordaron, bien entrada la madrugada, algo tan inusual como convocar a toda prisa unas oposiciones a flautista municipal. Pero no un flautista cualquiera, no. Tampoco un profesional con licenciatura superior en música que domine la técnica del instrumento y la interpretación para formar parte de la plantilla de la Banda Sinfónica Municipal, no. Lo que anhela el inquilino del despacho rectangular de la Casa Consistorial, es disponer a la mayor brevedad posible de los servicios de un flautista como el que crearon los Hermanos Grimm. Sí, el mismo que consiguió que la plaga de ratas que asolaba Hamelín lo siguieran tan felices hasta el río Weser, hasta perecer ahogadas.
No te rías, que la cosa no está ni para chistes ni para gracietas, y si no que se lo pregunten a los vecinos del barrio de Imaginalia, que han visto a ratas de buen porte, a juzgar por las fotos publicadas, encaramadas en lo alto de algunos árboles del Parque de los Cuentos, justo en el lugar idóneo donde se juntan los peques a jugar después de cole. Que cosas ¿verdad?, debe ser que los roedores no se han enterado todavía de qué va eso de la Marca ‘S’.
Confiemos en que más pronto que tarde alguien acierte a pulsar la tecla adecuada y encuentre una solución algo más científica que la contratación de un flautista, de tal forma que la ciudadanía pueda disfrutar a gusto del parque sin la incertidumbre de estar continuamente escrutando qué es lo que pulula entre las ramas de los árboles, y que por el tamaño no parecen gorriones, aunque me temo que con los antecedentes que tenemos, mejor será ir cruzando los dedos y confiar en alguna intercesión del más allá, que es lo que esperan los sufridos usuarios de las instalaciones deportivas municipales, que no se cansan de enviar sus quejas y reclamaciones al buzón de sugerencias municipal, con la esperanza de que alguien las lea y atienda sus llamadas de auxilio, ante los problemas de uso y los derivados del deficiente mantenimiento observado en más de una instalación.
Y es que el Instituto Municipal de Deportes ostenta el dudoso honor de haber obtenido la medalla de bronce en el campeonato municipal de las quejas ciudadanas durante el año pasado. Y eso que el actual responsable de la cosa deportiva aseguró en su día que le daría la vuelta al Instituto como a un calcetín. Como para fiarse.
Quien parece que no anda muy fino últimamente, es el responsable de los asuntos urbanísticos, habida cuenta de la denuncia del Grupo Socialista acerca de las condiciones que han de reunir quienes deseen legalizar la instalación de pisos turísticos en nuestra ciudad.
Unas condiciones, que visto lo visto, tienen más letra pequeña que un contrato de seguros. Porque mientras que el concejal con una mano suspende las licencias para su instalación en las primeras plantas y entreplantas de edificios antiguos que no dispongan de una entrada independiente, con la otra pretende dar el visto bueno a esa misma instalación en plantas bajas, sin que sea precisa la aprobación expresa de la comunidad de vecinos, obviando que la Ley de Propiedad Horizontal rige para todo el edificio, con independencia de por dónde se acceda a la vivienda, y que la modificación que se introdujo en esa ley en 2025, se hizo precisamente para otorgar más poder a los vecinos frente a la proliferación indiscriminada de pisos turísticos, muchos de ellos en manos de fondos buitres.
Me temo que alguien ha caído en la tentación de emular al conde de Romanones, cuando afirmó aquello de “hagan ustedes las leyes, que yo haré el reglamento”, y no ha caído en la copla de que le hacía falta tener más arte para permitirse ciertos lujos.
Y hablando de artes, deseando estoy conocer el programa de actividades que tiene previsto organizar el Ayuntamiento, para conmemorar el quinto centenario del matrimonio entre Carlos V e Isabel de Portugal, señora de Albacete, celebrado en Sevilla un 11 de marzo de 1526. Aunque igual hay que esperar un tiempo hasta el feliz alumbramiento, porque me da que a más de uno, o una, se la ha ido el santo al cielo y no ha caído que el día en cuestión está a la vuelta de la esquina.
Aunque tampoco es necesario ponerse tan exquisito con lo de las fechas, porque lo realmente importante es que nuestro estimado alcalde ya tiene otro reportaje fotográfico más en su haber, esta vez junto al alcalde de Sevilla firmando el correspondiente protocolo de intenciones, que es lo mismo que jugar a la lotería con billetes del Monopoly y pretender que te toque el premio gordo. Lo de los actos conmemorativos, pues ya si eso lo vamos viendo con calma, que el año está apenas recién comenzado, y así también se gana algo de tiempo para adecentar la efigie que la Señora tiene en la Plaza de la Constitución, que falta le hace
Y mientras todo esto sucede, aquí seguimos, esperando a que se resuelva favorablemente la solicitud que ha presentado el Ayuntamiento para participar en la convocatoria publicada por la Diputación Provincial, para subvencionar actuaciones tendentes a la mejora y protección de nuestro patrimonio histórico artístico. El plan de choque para frenar el deterioro y estabilizar la Motilla no puede esperar mucho tiempo más. ¡Ah!, un poco de atención a la hora de presentar una solicitud tampoco estaría de más y si las cifras cuadrasen, ni te cuento, eso ya sería miel sobre hojuelas.
Si no te gusta lo que ves, ya sabes lo que toca cuando toque.
P.D. La confianza es el voto que más cuesta ganar y el que menos cuesta perder.
Antonio Martínez

