Un problemón llegado de Arizona que trae de cabeza a este pueblo de Albacete: novedades

El cactus de Arizona, un gran quebradero de cabeza en Tobarra (Albacete)

La proliferación de la conocida como cactus de Arizona se ha convertido, de nuevo, en uno de los principales retos medioambientales y de seguridad para el municipio de Tobarra, en la provincia de Albacete. Esta planta, considerada especie invasora, ha generado problemas crecientes para el tránsito de personas y animales en varias zonas periurbanas, convirtiéndose en un desafío que, según las administraciones, “requiere respuestas conjuntas y especializadas”.

La consejera de Desarrollo Sostenible del Gobierno de Castilla-La Mancha, Mercedes Gómez, y la alcaldesa de Tobarra, Estefanía Escribano, abordaron esta cuestión este viernes 27 de febrero durante una reunión de trabajo en la que se repasaron también otros asuntos medioambientales del municipio.

La amenaza de una planta invasora

El cactus de Arizona, una planta que “trae de cabeza a los vecinos” de Tobarra, ha sido motivo de intervención por parte de la Administración regional desde hace años debido a su capacidad de propagación y a los riesgos que entraña para personas y animales.

Botánicamente, este cactus pertenece al género Cylindropuntia, un grupo de plantas suculentas originarias de zonas áridas del suroeste de Estados Unidos (incluido Arizona) y del norte de México. Algunas especies de este género se caracterizan por tallos segmentados cubiertos de espinas que se desprenden con facilidad y que pueden causar heridas profundas al contacto con la piel de personas o animales, convirtiéndose en un problema de seguridad pública cuando estos ejemplares se establecen fuera de su hábitat natural.

En Tobarra, los ejemplares se localizaron inicialmente en terrenos cercanos al Cerro del Calvario y en zonas agrícolas próximas, un ámbito en el que su capacidad de dispersión a través de semillas o fragmentos de tallo ha complicado su control en años recientes.

Impacto social y ambiental

Aunque no se dispone de cifras oficiales recientes sobre su extensión exacta en el entorno rural tobarreño, las noticias publicadas con anterioridad señalan que la planta ha reaparecido con relativa facilidad en varias zonas que habían sido objeto de erradicación o limpieza en campañas previas.

Los vecinos han alertado de que los segmentos espinosos del cactus pueden provocar situaciones de riesgo al atravesar senderos, caminos rurales o terrenos agrícolas, y que su presencia puede obstaculizar el tránsito de personas y animales domésticos. Este factor ha potenciado la insistencia de colectivos locales y del propio Ayuntamiento para promover actuaciones continuadas de limpieza, control y formación sobre cómo manejar y erradicar ejemplares.

Planes de actuación y formación especializada

Durante la reunión celebrada hoy, la consejera Mercedes Gómez ha recordado que la Junta de Comunidades “ya viene actuando para su control”, al tiempo que ha anunciado una colaboración reforzada con el Ayuntamiento para dar formación especializada a la asociación ambiental del municipio.

“Nos han pedido una formación especializada, y así lo haremos”, ha destacado Gómez, quien ha precisado que la intención es dotar a la asociación de las “herramientas necesarias para colaborar en el control del cactus, en la señalización de zonas peligrosas y en acciones de prevención para evitar accidentes”.

La consejera ha hecho hincapié en que, más allá de la velocidad de expansión de la especie, el desafío principal radica en la dificultad para erradicarla por completo y su persistencia en el territorio, lo que exige actuaciones continuadas y coordinación entre administraciones, colectivos y vecinos.

Un problema con historia en Tobarra

La presencia del cactus de Arizona en Tobarra no es un fenómeno nuevo: publicaciones anteriores de El Digital de Albacete ya reflejaban la preocupación por su proliferación y las acciones puestas en marcha por la Junta de Comunidades desde al menos 2018 para combatir su avance.

En aquel momento, las intervenciones incluían inversiones de fondos públicos para limpieza y erradicación en terrenos afectados, así como propuestas de formación a personal municipal para asegurar un control adecuado tras los trabajos de eliminación de la planta.

Ahora, con el compromiso de colaboración reforzada anunciado por la máxima responsable regional en materia ambiental, Tobarra encara esta problemática con nuevas medidas formativas y de apoyo técnico que buscan frenar la expansión de esta especie invasora y minimizar sus consecuencias para la seguridad y el medio ambiente local.

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