Lapili siempre había querido cantar y bailar para las masas, pero dudaba si podría hacerlo por la falta de referentes de artistas de su talla, de ahí la importancia de su nuevo disco, ‘Miss Fatty Fairy’, que extiende la reivindicación que inició en 2018 cuando se presentó en televisión haciendo percusión con los muslos.
«Me sentí superempoderada. Y sentí que, si yo no fuese yo, me hubiese encantado ver que alguien por fin se plantaba allí a decir basta ya, que las personas gordas también tenemos derecho a salir divinas bailando en televisión y ocupar estos espacios», destaca a EFE, al rememorar cómo su propuesta ‘Muslona’ se convirtió en un hito viral en un concurso en horario de máxima audiencia.
De Ciudad Real
Para María del Pilar Robles (Ciudad Real, 1994), sus primeros escarceos musicales arrancaron de niña a través de estilos populares como manchegas y jotas. «Pero para qué vamos a mentir: a mí lo que me gustaba era ponerme falda y tacones. Y bailar», indica con humor.
Gracias a un tío muy joven entró en contacto con ritmos aparentemente muy ajenos que resonaron en sus oídos y cuerpo, véase clásicos del hip hop como Notorious B.I.G. o Wu-Tang Clan y, desde ahí, Lauryn Hill o Sean Paul junto a otros referentes de estilos de origen jamaicano o afrocaribeños.
«Creo que tiene que ver mucho con las percusiones, que me hacen bailar, y todo lo que a mí desde pequeña me ha hecho bailar y sentir que me puedo mover libremente, me ha hecho conectar», explica.
Además, gracias a figuras femeninas empoderadas como Missy Elliot o Queen Latifah llegó a otro tipo de videoclips «muy diferentes a lo que podía estar viendo aquí en España en esos años 2000, con bailarinas hiperdelgadas». «Aparecían mujeres con cuerpos muy diferentes y eso me hizo sentir que pertenecía a algo, porque desde pequeña siempre había sido muy discriminada por mi cuerpo», destaca.
Con todo, no pensaba que podía dedicarse a la música hasta que protagonizó su momento viral con la ácida y cómica crítica de ‘Muslona’. «Allí estaba más en una parte performática, pero se me abrió una veta para pensar que aquello lo podía reconducir y hacer lo que siempre había querido», cuenta sobre la génesis de su viaje a Ghana para empezar a trabajar profesionalmente con músicos y productores de los géneros que siempre le habían apasionado.
Varios sencillos
En estos años en los que ha lanzado varios sencillos, EP y el disco ‘Piligrossa’ (2023), cree que sí «ha cambiado la mentalidad general de la sociedad». «Pero también que, en líneas generales, entre los encargados de dar visibilidad a la música o la moda sigue dominando la heteronorma absoluta y siguen pasando un montón de cosas que tienen que ver con la homofobia y el machismo».
«A mí misma me escribió un chico que es un rapero bastante famoso de Francia para hacer música. Llegué allí y me encontré con que me tenía preparada una cita o algo así y que sus intenciones se alejaban mucho de hacer música», lamenta.
Meditación profunda
Frente a todas estas circunstancias Lapili enarbola su ‘Miss Fatty Fairy’ (OneRPM), ya en la calle, que proyecta por un lado una dimensión más espiritual y de «sanación de dentro a afuera»: «Desde pequeña he tenido momentos muy fuertes de meditación profunda sin saber que lo era; ahora que todos andamos muy perdidos, es importante conectar con eso».
A la vez, hay una parte muy física en la que el baile se convierte en una reivindicación del cuerpo, de todos los cuerpos. «Cuando bailas es como que te estás viendo y sintiendo. Y para mí es un medio también como de agradecimiento de estar viva y tener tu cuerpo como un templo», explica.
Frente a la diversidad forzosa en los cuerpos de baile, un debate constante que a ella misma le ha alcanzado por sus delgadas bailarinas, opina que tan malo es un extremo como el otro.
«Si ahora tenemos la obligación todo el rato de que haya una gorda, también me parece horrible. Yo suelo ser ese cupo de la gorda cuando se necesita el catálogo Benetton», denuncia, antes de pedir que lo importante es «sobre todo, que podamos tener acceso a hacer las cosas que amamos y que se nos valore por nuestro talento, no por cómo seamos físicamente», subraya.

