En la mañana de este jueves, a eso de las 09:20 horas, la tragedia ha sacudido con fuerza a la provincia de Albacete. A consecuencia de lo sucedido, un hombre de 65 años ha fallecido en el acto.
Los hechos han tenido lugar en el punto kilométrico 302 de la N-322, en el término municipal de Robledo, en la provincia de Albacete, donde un motorista ha sufrido un accidente de tráfico al salirse de la carretera; tal y como han indicado a El Digital de Albacete fuentes del Servicio de Coordinación de Emergencias 112 de Castilla-La Mancha.
Caída al vacío por un barranco tras salirse de la vía en Robledo (Albacete)
Las mismas fuentes han indicado que la fatalidad ha querido, además, que tras la salida de vía el motorista se haya precipitado por un barranco y haya caído desde una altura que ha contribuido a que el desenlace haya sido fatal y el peor posible.
La víctima ha fallecido en el lugar de los hechos y cualquier intento realizado por salvar su vida ha resultado en vano. Hasta el punto del siniestro se han desplazado agentes de la Guardia Civil, profesionales sanitarios del SESCAM, un médico de urgencias, una UVI móvil y una ambulancia convencional.
Investigación de la Guardia Civil de Albacete
La Guardia Civil ha sido la que ha abierto una investigación para esclarecer las causas del suceso. La víctima es un varón de 65 años de edad.
AMPLIACIÓN
Horas después del fatídico suceso en Robledo se ha conocido que el fallecido ha sido Domingo Cozar, exagente de la Policía Local de Albacete.
Así las cosas, la Policía Local de Albacete vive este jueves una jornada de profundo luto tras conocerse la repentina muerte de uno de sus agentes más queridos, jubilado desde hace cinco años, que ha fallecido en el acto después de sufrir un accidente de moto en el término municipal de Robledo, una tragedia que ha conmocionado a compañeros, familiares y amigos.
De este modo, la Policía Local de Albacete se ha despertado este jueves con el corazón encogido. Domingo Cozar, exagente del cuerpo municipal y jubilado desde hace cinco años, ha fallecido en la mañana de hoy tras sufrir un accidente de moto en el término municipal de Robledo, en la provincia de Albacete. Según las primeras informaciones, el siniestro se produjo después de una salida de vía y la posterior caída por un barranco, un desenlace tan abrupto como difícil de asumir para quienes lo conocieron y compartieron con él años de servicio.

En la Jefatura, el golpe ha sido seco, de esos que dejan un silencio distinto en los pasillos y deja abatidos a aquellos que compartieron su vida profesional con él, aún con la consternación propia del mazazo recibido a primeras horas de la mañana. La noticia, tras conocerse de repente, ha ido dejando a su paso una estela de incredulidad: cuesta aceptar que alguien tan familiar, tan presente en la memoria cotidiana del cuerpo, se haya ido de forma repentina.
Domingo Cozar no era solo un nombre en una relación de jubilados. Para muchos compañeros fue, sencillamente, “Domingo”: el policía vocacional que entendía el uniforme como un compromiso íntimo; el profesional que no medía el riesgo cuando tocaba velar por la seguridad de los demás; el amigo con el que se aprende sin darse cuenta. Quienes trabajaron a su lado en la Unidad de Atestados lo recuerdan como un agente meticuloso y sereno, de los que sostienen la escena con rigor y humanidad cuando todo tiembla alrededor. Y como monitor de tiro, destacan su paciencia, su temple y esa manera suya de enseñar sin imponerse, con una autoridad que nacía del respeto.
Pero si algo completaba su perfil era su dimensión deportiva. Deportista nato, Cozar participó en numerosos juegos olímpicos de policías y recorrió el mundo llevando con orgullo, en cada competición, el nombre de Albacete y el de su Policía Local. Para él, el esfuerzo y la disciplina no eran solo entrenamiento: eran otra forma de servicio. Porque también ahí representaba a sus compañeros y a su ciudad con el mismo orgullo con el que durante años patrulló, investigó y asistió.
Reconocido por la Policía Local de Albacete tras su jubilación
Se jubiló en 2020, en un tiempo en el que el mundo parecía detenido y los abrazos eran una promesa aplazada debido a la pandemia. La Policía Local de Albacete quiso reconocer su trayectoria, pero aquel año marcado por el COVID impidió celebrar el tradicional acto con el que cada curso se homenajea a quienes cuelgan el uniforme o han demostrado una conducta ejemplar. El reconocimiento llegó un año después, como un gesto necesario: el de mirar a los ojos a quien había dado tanto y decirle, en voz alta, gracias. Hoy ese agradecimiento regresa con fuerza, convertido en memoria y en duelo.

A la huella de Domingo Cozar —policía, profesional, compañero, amigo— se suma un legado que emociona especialmente a quienes sienten el cuerpo como una familia: su hijo es agente de la Policía Local de Albacete desde hace varios años. En una institución donde el relevo no siempre se mide en turnos, sino en valores, esa continuidad adquiere un significado profundo. Como si una parte de Domingo siguiera, cada día, haciendo guardia en las calles de su ciudad, recordando sin palabras que el servicio también se hereda.
La muerte de Cozar duele por lo que fue y por lo que simboliza. Duele porque hay policías que, incluso después de la jubilación, siguen perteneciendo al oficio de una manera invisible: por la mirada atenta, por el instinto de proteger, por la costumbre de ponerse del lado de quien lo necesita. Y porque el que es policía por vocación, aunque cuelgue el uniforme, nunca deja de ser policía.
En Robledo, donde el accidente truncó su vida, quedará el eco de una mañana triste. En Albacete, quedará el recuerdo de un hombre extraordinario, “especial”, dicen quienes lo trataron de cerca. Y en la Policía Local, además del luto, quedará esa forma de romanticismo sereno que acompaña a los servidores públicos: la certeza de que hay vidas que se apagan, sí, pero que no se van del todo cuando han sido entregadas a los demás.
Hoy Albacete despide a Domingo Cozar con respeto, con gratitud y con una emoción difícil de resumir. Porque hay despedidas que no caben en un parte. Y porque, a veces, lo más justo que puede decirse de alguien es lo que hoy repiten tantos: que fue un buen policía… y un hombre mejor.
«Con profundo pesar lamentamos el fallecimiento esta mañana del agente jubilado Domingo Cozar en un siniestro vial. Nuestro más sincero pésame a su familia y allegados. Nos quedamos con su espíritu, vocación de servicio y la gran labor que desarrolló en la unidad de atestados», incidan en redes sociales desde la Policía Local de Albacete.
Con profundo pesar lamentamos el fallecimiento esta mañana del agente jubilado Domingo Cozar en un siniestro vial.
— Policía Local Albacete (@PoliciaAlbacete) February 26, 2026
Nuestro más sincero pésame a su familia y allegados. Nos quedamos con su espíritu, vocación de servicio y la gran labor que desarrolló en la unidad de atestados. 🖤 pic.twitter.com/AhXcP7SXKR

