“No se puede trabajar”, así de contundente se mostraba el presidente de la Federación de Comercio de Albacete (FECOM), José Lozano, ante la situación de hartazgo que viven quienes se dedican al reparto de mercancías en la capital albaceteña. Y es que, el también responsable de la céntrica Ferretería Plaza Mayor decidía alzar la voz para denunciar públicamente que realizar estas labores de reparto es «prácticamente imposible» por el uso indebido que realizan los ciudadanos de las zonas reservadas para carga y descarga.
Impotencia de este sector en Albacete
Al respecto, confesaba a El Digital de Albacete que sienten “una sensación de impotencia brutal”, explicando que “queremos hacer nuestro trabajo pero no nos dejan”. Una situación que se repite día tras días y que motiva que “tengamos que estar llamando a la Policía Local”.
Recordaba José Lozano sobre el funcionamiento en la ciudad de Albacete de las zonas habilitadas como carga y descarga que quienes las utilicen “tiene media hora para hacer su labor”. Sin embargo, ponía de relieve que es precisamente en la falta de control de este cumplimiento horario donde muchos tiran de “picaresca”, dejando estacionados “vehículos y furgonetas rotulados durante días e incluso semanas”, manifestaba el presidente de FECOM.

Auge del comercio online
Una complicada situación que supone que “nadie pueda hacer su trabajo”. Se trata de una situación que afecta principalmente a repartidores, y es que apuntaba a que de un tiempo a esta parte “se ha disparado el comercio y las compras online”, lo que ha supuesto una proliferación de empresas dedicadas al reparto. Además, insistía José Lozano en que “la zona de carga y descarga está para que haya movilidad en la ciudad y para facilitar el trabajo a los responsables del reparto”.
“Los que nos dedicamos a cargar y descargar sentimos una enorme frustración porque no tenemos dónde dejar nuestro vehículo”, aseguraba. Se trata de una situación que conlleva que muchos de estos repartidores se vean obligados a “subir nuestros vehículos a las aceras o acceder a calles peatonales” para poder realizar su labor, recordando que estas acciones “llevan consigo, en ocasiones, sanciones y multas”.

Propuestas de control
En este punto, José Lozano aplaudía la labor de la Policía Local de Albacete, exponiendo que estas quejas “no van en contra de los agentes, al contrario”, considerando que estos efectivos “tienen cosas mucho más importantes y urgentes que dedicarse a controlar las cargas y descargas”. De este modo, apelaba a la responsabilidad ciudadana y a la introducción de modelos de gestión de este tipo de aparcamiento que “funcionan en otras ciudades desde hace décadas”.
Una posible solución, detallaba José Lozano pasaría por que “la carga y descarga la controlen los responsables de la zona azul”. Al respecto, detallaba que “como estas zonas de aparcamiento se encuentran en los trayectos que cubren estos trabajadores, pueden ver y detectar los furgones que exceden el tiempo permitido”.
Del mismo modo, sobre el control en estas zonas de aparcamiento, detallaba que “en otras poblaciones como Alicante” en los parquímetros “te da la opción de sacar un ticket para zona comercial, residentes, carga y descarga…”. En este punto detallaba que los repartidores “únicamente tienen que meter la matrícula de su furgón, seleccionar la zona de carga y descarga y automáticamente se activa media hora de aparcamiento gratuito”. Así queda constancia del tiempo real que cada vehículo se encuentra estacionado realmente en estas zonas.
Y es que, recordaba José Lozano que actualmente “cuando llamamos a la Policía para trasladar este tipo de situaciones tenemos que esperar a que lleguen y aguardar media hora para constatar que, efectivamente, ese vehículo incumple la normativa de las zonas de carga y descarga”. Un modo de control que consideraba “un atraso”.

Tarjetas de accesibilidad y falta de control
Pero la problemática de este sector no acaba ahí, y es que José Lozano sumaba a quienes hacen un uso incorrecto de las tarjetas de accesibilidad. En este punto recordaba que “antes tenían un tiempo determinado para estacionar en este tipo de zonas, teniendo que ir la persona con discapacidad o acompañante a sacar un ticket y aparcar de forma totalmente gratuita en cualquier zona”. Sin embargo, recordaba que “esto se dejó de hacer porque estas personas tenían que desplazarse para sacar el correspondiente ticket”, incidiendo en que “esto es algo que también pude hacerse a través de las aplicaciones móviles para el control de la zona azul”.
Una situación que también ha generado un problema para quienes se dedican a la labor de carga y descarga, debido al mal uso que algunas personas realizan de este tipo de tarjetas de aparcamiento. En este punto, se mostraba José Lozano totalmente comprensivo con quienes deben hacer uso de estas tarjetas de accesibilidad, aplaudiendo esta medida, pero reconocía que el problema llega nuevamente cuando no se controla el tiempo en el que se encuentran estos vehículos en zonas destinadas a carga y descarga.
Además, reconocía que incluso hay casos “en los que utiliza la tarjeta algún familiar sin ir en ese momento la persona que la tiene concedida”. Ante esta “picaresca”, solicitaba “controlar las tarjetas de accesibilidad porque, de no hacerlo, tienen manga ancha para ocupar estacionamientos durante días o semanas”, impidiendo en algunos casos que estos trabajadores puedan realizar debidamente sus labores de reparto.

Por todo ello, incidía en que la solución más sencilla a esta problemática “sería que se actualizara el software de los parquímetros de la zona azul”, de modo que, “a los que nos dedicamos a esto nos diera un ticket para controlar el límite de tiempo” que estos vehículos utilizan verdaderamente las zonas de carga y descarga. Un método de control, al igual que ocurre con la zona azul, de manera que “multen a quien se le pase la hora del ticket”, evitando de este modo que “la Policía tenga que estar pendiente de estas nimiedades”.
Y es que, en el sector del reparto “hay mucho malestar, cabreo y estamos desesperados”, aseguraba José Lozano a El Digital de Albacete. De este modo, enfatizaba en que con esta situación “no se puede trabajar”.

