En los últimos meses, la ciudad de Albacete está siendo testigo de un goteo constante de cierres de comercios que durante años han formado parte del día a día de vecinos y visitantes. Establecimientos históricos y otros más recientes han ido bajando la persiana, dejando tras de sí locales vacíos y carteles de ‘Se alquila’ en algunas de las calles más transitadas.
Entre los nombres que han anunciado recientemente su cierre se encuentran negocios tan conocidos como Papelería Sanz, Zapatería Botticelli o Montepicaza. A esta lista se suma ahora una nueva firma que también ha cerrado su establecimiento en la capital.
Se trata de la cadena de calzado Pikolinos, cuya tienda en la ciudad se encontraba en la céntrica calle Mayor, frente a la perfumería Druni. En la actualidad, la persiana permanece bajada y en la puerta puede verse un cartel anunciando el alquiler del local.

En el interior, las estanterías están completamente vacías y el escaparate ya no muestra rastro alguno de zapatos. Además, en Google Maps figura como «cerrado permanentemente».

Sobre Pikolinos
La marca, de origen español, inició su andadura en 1984 y ha destacado desde entonces por apostar por procesos cuidados y un marcado carácter artesanal en la elaboración de sus productos. Con el paso de los años, se ha consolidado como una firma internacional de prestigio dentro del segmento «fashion-confort», combinando diseño y comodidad.

Su catálogo, con cientos de modelos, refleja una clara evolución y una adaptación constante a las tendencias y a las necesidades de los consumidores. La apuesta por un calzado cómodo, funcional y versátil ha sido una de sus principales señas de identidad, pensado tanto para el día a día como para disfrutar de paseos al aire libre, ya sea por el centro de la ciudad o por entornos naturales.
El cierre de este establecimiento supone un nuevo golpe para el comercio local, que continúa enfrentándose a un contexto complicado marcado por cambios en los hábitos de consumo y el auge de las compras online. Mientras tanto, la imagen de locales vacíos en algunas de las principales calles comerciales vuelve a abrir el debate sobre el presente y el futuro del tejido comercial de Albacete.

