La Fundación Antonio Pérez (FAP) de Cuenca acogerá, desde este jueves, la exposición ‘Acciones para una III Escuela de Vallecas’, del artista albaceteño José Luis Serzo, en la que el autor perfila la posibilidad de poner en marcha de nuevo este movimiento artístico surgido en el siglo XX. La exposición parte de la herencia de la histórica Escuela de Vallecas, el nombre que recibió el movimiento artístico surrealista creado en la década de los años 20 del pasado siglo por el pintor Benjamín Palencia y el escultor Alberto Sáchez, para plantear una reflexión actual sobre la identidad, la memoria material y la reterritorialización en un mundo globalizado.
Así las cosas, la muestra, que podrá visitarse en la sede de la Fundación Antonio Pérez hasta el próximo 26 de abril, «es una invitación a abrir la posibilidad de una tercera Escuela de Vallecas’, ha indicado en una nota de prensa Serzo, que ha aclarado: «Estas acciones no constituyen únicamente un preludio. Son un homenaje y una toma de tierra» en relación al movimiento artístico.
Tras su anterior exposición en la Galería Marc Doménech (Barcelona), donde dialogó con Benjamín Palencia, Serzo (Albacete, 1977) presenta ahora en Cuenca el umbral de un proyecto más ambicioso: la posibilidad de iniciar una Escuela de Vallecas «entendida no como nostalgia, sino como reencarnación contemporánea de una actitud artística».
La exposición, como decíamos al principio, parte de la herencia de la histórica Escuela de Vallecas, el nombre que recibió el movimiento artístico surrealista creado en la década de los años 20 del pasado siglo por el pintor Benjamín Palencia y el escultor Alberto Sáchez, para plantear una reflexión actual sobre la identidad, la memoria material y la reterritorialización en un mundo globalizado.
En este sentido, el comisario de la exposición, Jesús Mateo, ha comentado: «La obra de José Luis Serzo es un viaje introspectivo que invita a una reflexión filosófica sobre el impacto de lo material en la construcción de la identidad», que a su juicio constituye «una urdimbre efectiva para la fundación de una nueva Escuela.”
Por su parte, el critico Juan Manuel Bonet ha destacado «la fuerza de las piezas tridimensionales» que integran la muestra, especialmente de la instalación ‘El mulo de Vallecas’, un autorretrato expandido que incorpora tierra y elementos recogidos en el territorio manchego.

