El consejero de Sanidad de Castilla-La Mancha, Jesús Fernández Sanz, ha pedido este lunes a la población «que no escuche voces que no tengan soporte científico» de cara a la celebración este sábado del evento denominado ‘Daños por vacunas: autismo y enfermedades raras’ en Ciudad Real. Tal y como les contábamos hace unos días desde El Digital de Albacete, la polémica se ha instaurado en Ciudad Real por este evento. Una iniciativa que ha creado multitud de reacciones entre la comunidad científica y sanitaria de Castilla-La Mancha. Entre ellos, Antonio Mas, profesor titular de Farmacia de la Universidad de Castilla-La Mancha y del Instituto de Biomedicina, que subrayaba a través de redes sociales que “las vacunas no provocan autismo”, y que esta creencia ya ha hecho “mucho negocio a expensas de las familias”.
A raíz de esta polémica, expertos como Antonio Mas, recuerdan que la supuesta relación entre vacunas y autismo parte de un estudio publicado hace 28 años y que fue retirado en 2010 por carecer de validez científica. De este modo, el docente explica que el trabajo presentaba graves deficiencias, y subraya que las investigaciones posteriores desmentían por completo lo que afirmaba aquel estudio. Además, advierte de que enfermedades como el sarampión pueden tener graves consecuencias y defiende la seguridad de las vacunas, insistiendo en la importancia de tomar decisiones informadas frente a la información que ofrecen este tipo de grupos antivacunas.
Otra de las reacciones destacadas sobre esta polémica es la del consejero de Sanidad de la región, Jesús Fernández, que ha trasladado al respecto que «en la información, lo que no tiene soporte y evidencia científica es desinformación», ha subrayado, antes de inaugurar la jornada de presentación de la Estrategia Sanitaria y Sociosanitaria de Enfermedades Raras de Castilla-La Mancha, al ser preguntado por esta cita.

Continúan las reacciones ante el evento que relaciona autismo y vacunas en Ciudad Real
Tras asegurar que hay que «respetar a quien no piensa así», y aclarar que los convocantes, en ese ámbito, «pueden hacer lo que consideren», se ha mostrado «claramente de frente a la celebración de este evento y a las personas que están en desacuerdo con las vacunas».
«Siempre el beneficio sigue siendo mucho mayor que cualquier otra cuestión que puedan poner de manifiesto y no quiero recordarles, las vacunas, lo que han sido a lo largo de la historia, la más reciente, el Covid», que permitió en menos de un año reducir «la fatal y letal consecuencia que estaba teniendo la enfermedad». A juicio del consejero, «todo lo que se refiere a la vacunación, es decir, a la prevención primaria, no es discutible científicamente», ha concluido.
Antonio Mas, profesor de Farmacia y del Instituto de Biomedicina, desmiente la relación entre esta vacuna y autismo
Un tema que viene de lejos, tal y como apuntaba Antonio Mas a El Digital de Albacete que sostenía que “en 1998 se publicó un artículo en una revista de investigación biomédica que establecía una supuesta relación entre la vacuna triple vírica (sarampión-rubeola-paperas) con trastornos de comportamiento y digestivos”. Un estudió que finalmente “quedó retractado en el año 2010”. “La revista decidió que no tenía validez científica, y 10 de los 13 autores estuvieron de acuerdo con ello”, señalaba.
En este punto, compartía Antonio Mas que el artículo dotó de “mucho recorrido a los grupos antivacunas”. Así, manifestaba que lo que ha sido complicado verdaderamente ha sido “desmontar la estrategia de antivacunación”, y señalaba que para ello, “se han hecho muchos estudios englobando a miles de niños”.
En esta línea, apuntaba que hay varios estudios, «basados en miles de niños», a los que “se les ha hecho seguimiento a los que se han vacunado y a los que no, porque hay niños que por otros motivos no se pueden vacunar, y no se ha visto ningún tipo de diferencia”. Del mismo modo, añadía que uno de los temas que los grupos antivacunas ponen sobre la mesa son “esas sustancias que llevan las vacunas, que sirven para que la respuesta inmune sea más potente cuando se inyectan”.

“Todo lo que han intentado relacionar con el autismo no se ha podido demostrar”, aseguraba, y apuntaba que por ejemplo, enfermedades como el sarampión tienen “una tasa de mortalidad de 1 por cada 3.000 niños”. Una tasa que señala que “no es baja”, y que pasa por “una prevención muy sencilla”, pero que puede costar muy caro, y además puede “provocar enfermedades graves, incluso infecciones por otros microorganismos”.
Por el momento, el evento que relaciona vacunas con autismo y enfermedades raras continúa generando reacciones tanto de la comunidad científica como del ámbito sanitario.

