Un gesto cotidiano, casi automático, repetido a diario en miles de hogares con la tranquilidad de pensar que “no pasa nada”. Esa confianza, unida a la falta de percepción del riesgo, esconde a veces un error tan común como peligroso. Lo ocurrido este lunes en pleno centro de Albacete vuelve a poner el foco en esos pequeños hábitos domésticos que apenas despiertan sospechas, pero que, como ya ha sucedido en otros casos similares, pueden desencadenar consecuencias inesperadas.
Una tostadora enchufada y aparentemente inofensiva. Ese es el gesto cotidiano —dejar conectado a la red un pequeño electrodoméstico aunque esté “apagado”— que, según han indicado a El Digital de Albacete fuentes conocedoras en profundidad de lo sucedido, está detrás del incendio declarado en la mañana de este lunes, 23 de febrero, en una vivienda del callejón que conecta la calle Mayor con la calle Carnicerías, en pleno centro de Albacete.
El suceso se desencadenó en torno a las 09:30 horas y obligó a movilizar un amplio dispositivo de emergencias en el corazón de la capital. Hasta la zona se desplazaron Bomberos de Albacete, Policía Local, Policía Nacional, un médico de urgencias y una UVI móvil.
Como consecuencia del incendio, un hombre de 33 años, morador de la vivienda, resultó afectado por inhalación de humo y tuvo que ser evacuado en UVI móvil al Hospital de Albacete. En el transcurso de los hechos también fue atendido por una crisis nerviosa al encontrarse la situación de golpe al regresar a casa y abrir la puerta, según indicaron fuentes oficiales.

Del “calentador” a la tostadora: la investigación aclara el origen
En un primer momento, las informaciones trasladadas por el Servicio de Emergencias 112 apuntaban a que el fuego se había originado en un calentador de agua, versión que fue la que se difundió inicialmente.
Sin embargo, la investigación posterior ha permitido concretar qué ocurrió realmente. Según han indicado a El Digital de Albacete fuentes con conocimiento detallado del suceso, la chispa que dio origen a las llamas se produjo en una tostadora ubicada en la cocina. El aparato estaba enchufado a la red eléctrica y, aunque se encontraba apagado y no había nadie en la vivienda, fue precisamente ese punto el que actuó como detonante del incendio.
A partir de ahí, el fuego terminó por devorar el calentador de agua —lo que explicaría por qué inicialmente se situó allí el foco— y provocó además daños en algunas tuberías, generando derrames de agua en el interior y conatos de inundación en la vivienda, agravando los efectos materiales del siniestro.

Un “pequeño” descuido con grandes consecuencias
El caso reabre un recordatorio que los servicios de emergencias repiten una y otra vez: apagado no siempre significa seguro. Muchos aparatos siguen consumiendo energía o permanecen expuestos a fallos eléctricos mientras están conectados.
Y no se trata solo de tostadoras. El riesgo se multiplica cuando se sobrecargan enchufes o se abusa de regletas en un mismo punto de corriente, una práctica habitual en viviendas. «Hoy he aprendido algo muy bien aprendido, no hay que dejar pequeños electrodomésticos enchufados a la red eléctrica», manifiesta a El Digital de Albacete uno de los vecinos del inmueble donde se ha declarado el incendio. «Hay que tener mucho cuidado», añadía.

Consejos de los bomberos para prevenir incendios eléctricos en casa
En este contexto, el jefe del Servicio Especial de Prevención y Extinción de Incendios de la Diputación (SEPEI), Francisco Ovidio García, ha venido insistiendo en El Digital de Albacete en una pauta clave: “que en un enchufe se conecte un solo aparato eléctrico”, evitando regletas con múltiples dispositivos que puedan terminar provocando sobrecargas y, con ellas, cortocircuitos e incendios.
Sobre las regletas con interruptor, García explica que, si están en buen estado, apagar el interruptor debería cortar la energía, pero advierte de un problema frecuente: muchas se compran en establecimientos no profesionales o no homologados, y por ello recomienda desenchufarlas ante la duda: “ante la duda, desconectaría toda la regleta por seguridad”.
Otra recomendación especialmente importante es la nocturna: desenchufar todo lo posible antes de dormir, evitando dejar cargando durante la noche móviles, ordenadores o tablets (salvo excepciones evidentes como el frigorífico). “Otra medida de seguridad muy importante es desenchufar todos los aparatos que nos sea posible por la noche antes de irnos a dormir”, subraya.
También aconseja comprobar el estado de cables y equipos y, al desconectar, hacerlo correctamente: sujetar el enchufe y no tirar del cable, porque una mala maniobra puede causar daños y riesgo de cortocircuito.
En definitiva, pequeños hábitos diarios —como desenchufar una tostadora cuando no se usa o no encadenar regletas— pueden marcar la diferencia entre un susto y un incendio con consecuencias personales y materiales. Porque, como demuestra lo ocurrido este lunes en la calle Mayor, el error “que cometemos todos” puede terminar teniendo un coste demasiado alto.
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