En la mañana de este lunes, el sector de la prensa en Albacete se ha teñido de luto tras el fallecimiento de un compañero de los medios de comunicación, y es que, Albacete despide este lunes, 23 de febrero, a Ángel Ruiz Mondéjar, cámara de RTVE durante muchos en la delegación del ente público en la capital. Tenía 61 años y llevaba un tiempo alejado del objetivo por una delicada enfermedad.
Durante años, su trabajo transcurrió donde se fragua la noticia: detrás del objetivo, en silencio, con la paciencia del que sabe esperar el gesto justo y la luz precisa. Quienes compartimos coberturas con él lo recordamos como un profesional constante, de los que sostienen la información sin ruido, con una presencia serena y una forma de estar que hacía fácil el trabajo incluso en los días difíciles. Su mirada —la del cámara que entiende el valor de lo que ocurre sin necesidad de protagonismo— ayudó a contar Albacete con honestidad y cercanía.
En una profesión de prisas, Ángel se ganó el respeto desde lo esencial: el rigor, el compañerismo y ese sentido del oficio que no se aprende en manuales, sino en la calle, en los pasillos, en las guardias y en el pulso cotidiano de la actualidad. Hoy, quienes le trataron sienten que se apaga algo más que una cámara: se apaga una manera de ejercer, humilde y firme, que deja huella en los que quedan.

Gran aficionado al Albacete Balompié
Más allá del trabajo, Ángel tenía una pasión que le acompañó siempre: el Albacete Balompié, el equipo de sus amores. Lo vivía como se viven las pertenencias verdaderas, esas que no se negocian con los resultados: con fe, con memoria y con una lealtad tranquila. En cada conversación, en cada guiño a un partido, en cada referencia al Alba, se intuía que el fútbol era, para él, también una forma de estar en el mundo: celebrando lo propio, defendiendo los colores, encontrando refugio en la emoción compartida.
La despedida a Ángel Ruiz Mondéjar será mañana martes, 24 de febrero, a las 11.00 horas, en el cementerio de Albacete.

Homenaje en Albacete
Albacete pierde a un profesional que nunca caerá en el olvido, de esos que rara vez ocupan titulares pero sostienen muchos de ellos. Y hoy, al recordarlo, queda el homenaje más sincero: el de la ciudad que ayudó a contar y el de los compañeros que supieron que, cuando Ángel estaba, todo salía un poco mejor. Descanse en paz.
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