‘En un lugar de La Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme’ es una de las frases que han quedado grabadas en la memoria de los españoles, casi desde que leyeron por primera vez ‘El Quijote’ en el colegio, así como sus aventuras, siempre en compañía de su fiel compañero Sancho Panza recorriendo los áridos paisajes de La Mancha con sus impresionantes parajes entre molinos, bosques y los infinitos caminos que conectan Albacete con Ciudad Real, Cuenca, Toledo y Guadalajara.
Eso sí, si pensamos en aquellos lugares de los que Miguel de Cervantes no quería acordarse, nuestra mente puede viajar hasta amplias llanuras, incluso hasta algunos pueblos de Albacete. Pero hay un lugar estrechamente ligado con ‘El Quijote’ y Cervantes, a miles de kilómetros de La Mancha, que también guarda un trocito de esta historia.

De los molinos manchegos a la costa australiana: el curioso legado de Cervantes
Para ello, hay que trasladarse hasta, nada más y nada menos, que Australia, donde un trocito de esta famosa historia cobra vida. A 200 kilómetros de Perth, una de las principales ciudades australiana, se encuentra Cervantes, un pequeño pueblo conocido como ‘la mini España’.

Y es que en este pueblo costero, además de llevar el nombre del creador de Don Quijote, Sancho Panza y Dulcinea, también puedes perderte en la calle Aragón, recorrer la avenida Sevilla, girar por la calles Santander, Valencia e incluso Talavera, ya que muchas de las vías de esta localidad tienen nombre de ciudades españolas.

Además, a pocos kilómetros de la costa de este pueblo se encuentra la Isla Cervantes, incluso una reserva natural con el mismo nombre del creador y autor de El Quijote. Lo cierto es que el pueblo no debe el nombre realmente a Miguel de Cervantes, sino a un barco ballenero norteamericano llamado Cervantes, que naugrafó frente a esta costa en 1844. Así, tanto el pueblo como estas cercanas islas, tomaron aquel nombre como propio.
Así, un pueblo australiano, a miles de kilómetros de La Mancha, rinde homenaje a uno de los autores más populares y destacados de la literatura española, y por supuestos a los parajes espectaculares de La Mancha, donde El Quijote recorrió los pueblos y caminos de Albacete, Cuenca, Guadalajara y Toledo, coleccionando unas aventuras que perduran en el tiempo y que conectan La Mancha con Australia.

