Las vacunas han marcado un antes y un después en la historia de la salud pública, al convertirse en una de las herramientas más eficaces para prevenir enfermedades, reducir complicaciones graves y salvar millones de vidas en todo el mundo. Desde la erradicación de la viruela hasta el control de patologías como la poliomielitis o el sarampión, los programas de inmunización han demostrado su impacto decisivo en el aumento de la esperanza de vida y en la mejora de la calidad asistencial. Con este aval histórico y científico, el Gobierno de Castilla-La Mancha ha dado un nuevo paso en su estrategia preventiva con una importante inversión destinada a reforzar el calendario vacunal en 2026, una medida que tendrá también reflejo directo en Albacete y su provincia.
Así las cosas, el Consejo de Gobierno de Castilla-La Mancha ha autorizado la adquisición de 60.000 dosis de la vacuna frente al herpes zóster para el año 2026, con una inversión superior a los 7,5 millones de euros. Así lo ha anunciado la consejera Portavoz, Esther Padilla, en rueda de prensa, en la que ha quedado claro que parte de estas dosis se distribuirán en la provincia de Albacete dentro de la estrategia autonómica de inmunización.
Las vacunas estarán destinadas a las personas que cumplan 65 u 80 años a lo largo del próximo año, así como a aquellas incluidas en grupos de riesgo. Desde 2023, Castilla-La Mancha aplica de forma sistemática esta estrategia, incorporando anualmente a las cohortes que alcanzan esas edades, en línea con las recomendaciones del Ministerio de Sanidad.
En el caso de Albacete, donde el peso de la población envejecida es significativo tanto en la capital como en buena parte de los municipios de la provincia, la llegada de estas dosis permitirá continuar con la planificación establecida por el Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (Sescam) en centros de salud y consultorios locales.
Una enfermedad incapacitante
Padilla ha subrayado que el herpes zóster es una enfermedad “muy prevalente e incapacitante”, cuya incidencia aumenta a partir de los 50 años, especialmente en mujeres y en personas con inmunodepresión u otras condiciones de riesgo. Aunque la mortalidad asociada es baja, puede provocar complicaciones relevantes como la neuralgia postherpética, caracterizada por dolor intenso y persistente que merma de forma significativa la calidad de vida.

La vacuna, según ha explicado la portavoz, puede reducir hasta en un 97 por ciento los casos en adultos sanos mayores y disminuir también la aparición de esta neuralgia. Además, ha asegurado que se trata de una vacuna segura y que puede administrarse incluso a personas con inmunodepresión.
Más inversión en prevención
Castilla-La Mancha presenta un porcentaje de población mayor de 65 años cercano al 22 por ciento, un contexto demográfico que, según ha defendido Padilla, hace “aún más necesario mantener estrategias de inmunización específicas”. Esta realidad también se refleja en la provincia de Albacete, especialmente en comarcas con fuerte dispersión geográfica y envejecimiento acusado.
De cara a 2026, el Ejecutivo autonómico prevé destinar más de 38 millones de euros a políticas de vacunación en la región, frente a los cinco millones que se invertían en el último periodo de la legislatura 2011-2015. Este incremento, superior al 700 por ciento, responde —según ha señalado la portavoz— a una estrategia “planificada, preventiva y sostenida en el tiempo” para proteger a la población, en especial a las personas mayores y más vulnerables.
Padilla ha defendido que las vacunas constituyen uno de los mayores logros de la salud pública, al salvar vidas y evitar complicaciones graves que pueden dejar secuelas permanentes. Asimismo, ha insistido en que la prevención es la vía más eficaz para reducir el sufrimiento y garantizar la sostenibilidad del sistema sanitario.
Frente a los discursos negacionistas, la consejera ha recalcado que los planes de vacunación se sustentan en décadas de investigación científica rigurosa y en la evidencia acumulada, por lo que su importancia, ha concluido, “no es una cuestión de opinión, sino de responsabilidad institucional y de salud pública”.


