La inconfundible cicatriz en el rostro del acusado se ha convertido en la pieza clave de un juicio que estos días se celebra en la Audiencia Provincial de Albacete por un presunto delito muy grave. Fue ese rasgo físico, descrito con precisión en el estremecedor relato de la víctima ante los investigadores, el que permitió a los agentes centrar el cerco y poner nombre y apellidos al sospechoso tras una investigación contrarreloj.
Así las cosas, Albacete acoge durante esta semana el juicio contra el varón acusado de violar a una mujer en la nave del antiguo matadero. Una cicatriz en la cara, llevó a los investigadores a dar con el presunto autor de los hechos.
Así las cosas, El hombre acusado de violar a una mujer en la nave industrial del antiguo matadero de Albacete ha reconocido durante el juicio en la Audiencia Provincial que se celebra este miércoles que tuvo sexo con la víctima, aunque ha negado que la amenazara con un cuchillo o que la golpease, contrario a lo que afirman la Fiscalía y la agredida.
En su declaración, mediante intérprete, el acusado ha asegurado que se encontraba borracho el día de los hechos, una madrugada de julio de 2017, y que «no recuerda bien lo que pasó», reconociendo el escrito de la acusación, a excepción de las amenazas y el puñetazo que presuntamente infligió a la mujer.
La víctima, de 59 años de edad cuando sucedieron los hechos, ha detallado que en esas fechas llevaba viviendo dos semanas en la nave, donde residían más personas. Esa noche ella estuvo con una pareja de conocidos, una de las cuáles le contó que previamente el mismo acusado también le había propuesto tener sexo aquella noche, pero lo rechazó y éste desistió al verla acompañada de otro varón, con el que la amiga abandonó el edificio.
La víctima se quedó sola cuando el procesado entró en su habitáculo de la nave, donde estaba durmiendo, y la despertó para tener relaciones sexuales, según ha narrado.
«Cuando llegó estaba acostada y vino borracho. Yo no quería nada con él pero me cogió a la fuerza. Le dije que no. Entonces cogió un cuchillo y me lo puso en el cuello. Yo intenté llamar a la policía con el móvil pero me lo tiró al suelo», ha detallado la mujer.
Tras esto, la víctima ha explicado que le tapó la boca y la arrastró a un sofá de la habitación, donde, después de pegarle un puñetazo en la cara y amenazarla con el cuchillo de grandes dimensiones, la agredió sexualmente. Posteriormente la pareja la encontró en el lugar nerviosa, afectada y con un labio partido, tal y como se ha mostrado durante el juicio en las fotografías que le hicieron los agentes de la Policía. El acusado ha asegurado estar arrepentido de lo ocurrido.
La agente encargada de las diligencias ampliatorias ha desarrollado cómo se llevó a cabo la investigación del caso. Tras tomar declaración de la víctima y a la pareja que estuvo con ella, consiguieron una descripción del presunto agresor «detallada y muy significativa puesto que tenía una cicatriz muy característica en la cara».
Esto permitió que su equipo recogiera varias informaciones anónimas sobre el procesado, quien era conocido en el albergue de la ciudad y en la comunidad que residía en el antiguo matadero. Cuando la víctima procedió a un reconocimiento fotográfico, lo identificó.
La Fiscalía ha solicitado 14 años de prisión, una orden de alejamiento por un periodo de 15 años y una indemnización para la víctima de 6.375 euros por los delitos de lesiones leves y de agresión sexual.

