Emiliano García-Page volvió este miércoles 18 de febrero de 2026 al plató de El Hormiguero y dejó dos titulares políticos que no pasaron desapercibidos: zanjó la especulación sobre un posible salto a la política nacional y se pronunció —sin concretar— sobre el legado histórico que cree que tendrá Pedro Sánchez.
Durante la entrevista con Pablo Motos, el presentador deslizó que, si el presidente de Castilla-La Mancha decidiera concurrir a unas elecciones generales, podría lograr “muchos votos”. La respuesta de García-Page fue directa y sin rodeos: aseguró que no tiene intención de dar ese paso y lo resumió con una frase tajante: “No tengo ninguna intención”.
En otro tramo de la conversación, Motos le preguntó cómo cree que Pedro Sánchez pasará a la historia. García-Page evitó aventurar un veredicto definitivo, pero sí dejó una valoración que apunta a una lectura crítica del futuro juicio histórico: dijo que será “de forma muy diferente a como a él le gustaría”, subrayando además que “el tiempo político y el tiempo histórico” no siempre coinciden.
La visita del dirigente castellanomanchego se produjo en un contexto de alta tensión política y con la mirada puesta en cómo el clima nacional puede terminar condicionando también el tablero autonómico. En ese marco, su intervención en prime time sirvió para reafirmar su perfil propio: lejos de alimentar quinielas sobre una candidatura estatal, Page cerró la puerta a esa posibilidad mientras dejaba un mensaje sobre la huella que, a su juicio, podría dejar Sánchez con el paso del tiempo. Además, mostró su total alejamiento de los populismos y apostó por grandes acuerdos frente al clima de tensión creado «desde arriba hacía abajo» de forma «artificial».


