El albaceteño Joaquín Miguel Garrido vivió ayer martes, 17 de febrero, su particular salto a la televisión nacional al participar como concursante en ‘El Precio Justo’, el formato de Telecinco presentado por Carlos Sobera. Garrido acudió al plató acompañado por integrantes de su peña del Albacete Balompié, la Peña Pernales, que arropó al concursante desde el público en una jornada marcada por un detalle muy de nuestra tierra.
Nada más llegar al atril, Garrido sorprendió al presentador con un obsequio cargado de simbolismo: una navaja típica de Albacete, grabada con el nombre de Carlos Sobera y entregada —según explicó— en representación de su peña y de la ciudad. Sobera correspondió al gesto con palabras de agradecimiento dirigidas tanto al concursante como a Albacete, en un intercambio que arrancó aplausos entre los asistentes. «Ya tengo una colección de ‘navajitas’ de Albacete. Gracias a ti y a todo Albacete», argumentó Sobera.
Más allá del regalo y centrándonos en el desarrollo del concurso, cabe decir que el acierto, sin embargo, no acompañó al participante en el tramo competitivo. Garrido no logró premio en su paso por el programa después de no acertar el precio —ni quedarse como el concursante que más se aproximó— del importe de un sacaleches eléctrico y unas planchas para el pelo, dos de los productos planteados durante su intervención.
Cómo se juega en ‘El Precio Justo’ (y por qué un euro puede decidirlo todo)
El concurso mantiene la esencia clásica: el público del plató puede convertirse en concursante cuando el programa lo selecciona para bajar a jugar. La dinámica se articula en rondas que combinan pujas (los participantes tratan de acercarse al precio de un producto) y juegos en los que se compite por pasar de fase, hasta desembocar en una parte decisiva que conduce al Escaparate Final, el gran premio del programa.
En la práctica, la mecánica premia la mezcla de intuición y sangre fría: a menudo, la diferencia entre avanzar o quedarse fuera puede ser mínima, porque no basta con “estar cerca”, sino con ser el más ajustado según las reglas de cada ronda.
Del “¡A jugar!” de TVE al regreso con Sobera
Para muchos espectadores, ‘El Precio Justo’ es también un viaje directo a la memoria televisiva. El concurso alcanzó categoría de fenómeno en su primera gran etapa en TVE, conducido por Joaquín Prat entre 1988 y 1993, años en los que popularizó su inconfundible llamada al atril: “¡A jugar!”.
Décadas después, el formato ha vuelto a situarse en la parrilla de Telecinco con Carlos Sobera al frente, en una apuesta de Mediaset por recuperar un clásico reconocible para varias generaciones de espectadores.
En ese contexto, la participación de Joaquín Garrido deja una estampa breve pero significativa: la de un albaceteño que, aunque no logró premio, sí consiguió que la navaja de Albacete —y con ella su peña y su ciudad— tuviera un momento protagonista en uno de los concursos más emblemáticos de la televisión en España.

