El Gobierno de Castilla-La Mancha, a través del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (SESCAM), ha finalizado el Protocolo de Detección Precoz y Manejo de la Disfagia Orofaríngea en el adulto, una herramienta que aspira a unificar la respuesta sanitaria ante los trastornos de la deglución en toda la comunidad autónoma, incluida la ciudad de Albacete y su provincia.
El documento, coordinado por la Dirección General de Cuidados y Calidad, busca reforzar la seguridad del paciente y mejorar la calidad asistencial, especialmente en población vulnerable y en personas con patologías neurológicas, oncológicas o en situación de fragilidad. “El protocolo responde a la necesidad de anticiparnos a los problemas de deglución y de ofrecer una respuesta homogénea y basada en la evidencia en todo el sistema sanitario público regional, poniendo la seguridad del paciente en el centro de la atención”, ha señalado la directora general de Cuidados y Calidad, Montserrat Hernández.
Qué es la disfagia y por qué importa
La disfagia es la dificultad para tragar alimentos, líquidos o incluso saliva. Puede manifestarse con atragantamientos, tos al comer o beber, sensación de que la comida “se queda pegada”, cambios en la voz tras la ingesta o pérdida de peso. Aunque en ocasiones se asocia al envejecimiento, no es un problema “normal”: se relaciona con diversas enfermedades —sobre todo neurológicas— y puede derivar en complicaciones serias.
Entre los riesgos más importantes está la broncoaspiración, cuando parte de la comida o el líquido pasa a las vías respiratorias. Esta situación puede desencadenar infecciones respiratorias y neumonías. Además, la disfagia puede conducir a desnutrición y deshidratación, especialmente si la persona reduce la ingesta por miedo a atragantarse o por dificultades persistentes.
Un circuito común para toda la red sanitaria, también en Albacete
El protocolo regional tiene como finalidad detectar de forma precoz estos trastornos en cualquier ámbito asistencial: hospitales, Atención Primaria y centros sociosanitarios. La idea, según el SESCAM, es establecer un circuito asistencial común apoyado en herramientas validadas y en la mejor evidencia científica disponible para unificar criterios de actuación entre profesionales y niveles asistenciales. Con ello se pretende favorecer la continuidad de cuidados y un uso más eficiente de los recursos sanitarios.
Hernández ha subrayado que la coordinación desde Cuidados y Calidad ha permitido “integrar la mirada clínica, organizativa y de cuidados, garantizando que el protocolo sea aplicable, útil para los profesionales y coherente con los estándares de calidad y humanización de la asistencia”.
En la práctica, su despliegue afectará a la actividad diaria de los dispositivos sanitarios y sociosanitarios que atienden a la población de Albacete: desde consultas de medicina y enfermería en centros de salud hasta unidades hospitalarias, residencias y otros recursos donde se atiende a pacientes frágiles o con mayor riesgo de problemas de deglución.

Un trabajo multidisciplinar y con formación como eje
El documento ha sido elaborado por un equipo multidisciplinar integrado por profesionales de enfermería (hospitalaria, Atención Primaria y centros sociosanitarios), medicina —con especial presencia de geriatría y otorrinolaringología—, logopedia, nutrición, farmacia y áreas de calidad asistencial, procedentes de distintas gerencias y direcciones generales del SESCAM.
“Este trabajo colaborativo refleja el valor del enfoque multidisciplinar y del papel estratégico de los cuidados en la detección precoz y el abordaje de la disfagia, desde la valoración clínica hasta la educación sanitaria de pacientes y cuidadores”, ha añadido la directora general.
El protocolo, además, incorpora la formación de los profesionales sanitarios y la educación sanitaria de pacientes y cuidadores como pilares de la implantación. El objetivo es que la atención sea más segura y coordinada, y que las personas afectadas y su entorno cuenten con pautas claras para reducir riesgos durante la alimentación.
Menos complicaciones y más autonomía
Desde el SESCAM consideran que la implantación del protocolo supondrá “un avance significativo” en la atención integral a las personas con disfagia, alineado con principios de calidad, seguridad y humanización. Entre los impactos esperados figuran la mejora de la seguridad en la alimentación, la prevención de complicaciones respiratorias y nutricionales, la reducción de ingresos hospitalarios evitables y el fomento de la autonomía y el bienestar de los pacientes.
Con este marco común, Castilla-La Mancha pretende que la detección temprana y el manejo de la disfagia no dependan del lugar donde se atienda al paciente, sino que exista una respuesta homogénea en toda la región, también en Albacete y el conjunto de su provincia.

