Cientos y cientos de incidencias en Albacete a causa del viento: de Kristin a Oriana, el balance oficial tras 22 intensos días

Si está habiendo un protagonista claro en Albacete desde el 27 de enero hasta la actualidad, ese está siendo el viento, que junto con la lluvia, llevan sumida a la capital en una serie de borrascas entre lazadas que hacía mucho tiempo que no ocurría un capítulo similar. Desde que Kristin comenzó a soplar a finales de enero hasta que Oriana dijo adiós, han sido 22 días de lluvia, viento e inestabilidad que han causado 332 incidencias de Albacete capital repartidas en casos de distinta naturaleza. Buscando un poco la broma, a la estatua del Sembrador no le ha volado el sombrero de milagro.

Así las cosas, Albacete capital ha encadenado, entre finales de enero y mediados de febrero, el paso de las borrascas Kristin, Leonardo, Marta y Oriana, un carrusel de frentes que ha puesto a prueba el arbolado urbano, las cubiertas y el mobiliario de la ciudad. Desde la activación del Platemun el 27 de enero y hasta hoy, 17 de febrero, la Policía Local de Albacete y los Bomberos, con apoyo de las contratas OHL y Valoriza, han atendido más de 300 avisos en la ciudad. Así las cosas, en concreto han sido 332 las incidencias provocadas por el viento, todas ellas saldadas con daños materiales.

Un balance en Albacete que retrata el temporal

Según los datos facilitados por el operativo municipal a El Digital de Albacete, la mayor parte de intervenciones se han debido a elementos desplazados o derribados por las rachas de viento, además de caídas de árboles y riesgos estructurales:

  • 50 incidencias por riesgo de caída a la vía pública de tejas, chapas, ladrillos, cascotes, antenas, cristales u otros elementos desde fachadas, tejados u obras.
  • 170 incidencias por contenedores, vallas, señalización, carteles, farolas, cableado, placas solares o motocicletas movidos o derribados.
  • 50 árboles caídos.
  • 37 avisos por árboles con riesgo de caída.
  • 25 actuaciones por ramas caídas o a punto de caer.

Rachas de viento: los picos que marcaron cada borrasca

El episodio ha tenido distintos “picos” de intensidad en Albacete, con registros oficiales y mediciones destacadas en varios días clave.

– Kristin, el golpe más duro: hasta 103 km/h en Los Llanos

La borrasca Kristin fue la primera gran sacudida del periodo. El miércoles 28 de enero, la estación de AEMET en la Base Aérea de Los Llanos registró una racha máxima de 103 km/h, el valor que mejor explica la cascada de avisos por árboles, desprendimientos y objetos desplazados. Al día siguiente, ya en retirada, el viento siguió siendo muy significativo: 87 km/h en la misma estación.

– Leonardo: vuelta a la alerta con 93 km/h

A comienzos de febrero llegó Leonardo, que devolvió a la capital a un escenario de rachas muy fuertes de viento. El jueves 5 de febrero, AEMET midió en la Base Aérea de Los Llanos de Albacete una racha máxima de 93 km/h.

– Marta: menos protagonismo del viento en la capital (pero sin tregua)

La borrasca Marta tomó el relevo en el primer fin de semana de febrero, con un episodio más ligado a la inestabilidad general y la continuidad del temporal. En Albacete (estación de referencia en la capital), el 7 de febrero se registró una velocidad máxima de viento de 41,8 km/h en el resumen diario consultable por estación.

– Oriana: fin de semana de intervenciones y 74 km/h en la capital

El tramo final llegó con Oriana, que intensificó de nuevo el riesgo por viento y llevó a activar medidas preventivas en Albacete (cierres y avisos a la población). El sábado 14 de febrero, la AEMET registró en la capital una racha máxima de 74 km/h (15:00 h) y velocidades sostenidas durante buena parte del día en el entorno de 40–50 km/h. En paralelo, AEMET llegó a manejar un escenario de aviso naranja por la posibilidad de rachas superiores a 100 km/h en áreas más expuestas, un umbral que elevó la percepción de riesgo y la necesidad de extremar precauciones.

Un mes de viento que “mueve” la ciudad de Albacete

En conjunto, el Ayuntamiento ha afrontado un mes en el que el viento ha actuado como un derribo selectivo: primero las copas y ramas más vulnerables, después las cubiertas, y finalmente el mobiliario urbano que queda a merced de las rachas. Con 332 avisos resueltos y sin lesiones, el balance deja una conclusión clara: la ciudad ha aguantado el envite, pero el coste ha sido una suma constante de actuaciones —muchas de ellas preventivas— para evitar que tejas, árboles o estructuras inestables acabaran en la vía pública.

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