Querido paisano:
Una semana más te escribo desde la cima de la Motilla del Acequión. En estos días en los que las compuertas del cielo se han abierto de par en par anegando buena parte del país, con especial inquina en Andalucía, Extremadura, la parte de nuestra región que linda con ellas y varias zonas del noroeste patrio, me viene a la memoria los tiempos en los que tu hogar era una isla rodeada de agua, cuando el nivel freático de la laguna subía tanto que lamía los muros perimetrales de la Motilla. Para que luego sigan largando los terraplanistas que aspiran a gobernarnos y que niegan el cambio climático y sus perniciosas consecuencias.
Sinceramente, no soy capaz de hacerme una idea de cómo os las apañabais cuando el agua llamaba a tu puerta amenazando con entrar, si no disponíais de ningún Platemun que activar, o cómo hacíais para que el personal conociera los cambios en el nivel de emergencia, por no decir qué a quién señalabais con el dedo acusador de culpa por los posibles desbordamientos del canal, si tenemos en cuenta que en aquellos años el comodín de la Confederación no existía. Por cierto, un organismo al que de vez en cuando hay que recordarle que la ciudad entra de lleno en su demarcación, pero eso es harina de otro costal y merecería una reflexión más sosegada.
Es sabido que no soy ingeniero, pero me llama la atención que ante las reclamaciones epistolares, telefónicas y personales, que ha cruzado nuestro querido alcalde con los responsables de la Confederación, estos hicieran oídos sordos y se encogieran de hombros ante la amenaza de desbordamiento del canal y el consiguiente riesgo de inundaciones en la parte más baja de la ciudad. Me temo que si hay algo que se nos escapa, que lo hay, es porque no nos están contando toda la película. A estas alturas no sabemos si son galgos o podencos, si es el canal o es la red de alcantarillado, a pesar de que medios como el que estás leyendo, estén al pie de obra informando de lo que acontece.
De lo que me alegro, y mucho, es de que el agua no llegara al río, que el nivel del canal haya ido descendiendo poco a poco, que nuestro Ayuntamiento y la Confederación hayan acordado acordarse de que algo hay que hacer, pero sobre todo de que la zona de la Avenida del Cronista Mateos y Sotos después del susto, haya ido recuperando la normalidad poco a poco, a pesar de que los afanados bomberos estuvieran achicando agua de algunos bajos y garajes durante horas.
Con tanta lluvia y viento, quizás no sepas que la Motilla no es el único Bien de Interés Cultural al que el inquilino del despacho rectangular de la Casa Consistorial no le presta la atención que se merece. Al decir del Grupo Municipal Socialista el Teatro Circo y la Posada del Rosario corren la misma suerte, por no hablar de las bibliotecas de los Depósitos del Sol o la de Simón Abril, donde las humedades, los desprendimientos, la erosión y la suciedad ambiental son características comunes en su aspecto exterior.
De nada sirve tener la ciudad salpicada de vallas vestidas con telas en las que se puede leer “Albacete es cultura”, si no se cuida con esmero aquello de lo que decimos presumir, porque si importante es el contenido, no lo es menos el continente, que además, es lo primero que se ve. Como dice un buen amigo, veremos quién es el guapo que se atreve a presentarse ante la Unesco para solicitar que nuestro Teatro Circo sea declarado Patrimonio de la Humanidad, con los vergonzosos desconchones que rodean la fachada lateral del Teatro y que retratan, para mal, para muy mal, a su propietario. Cosas de la Marca S, ya sabes.
Y ya que hablamos de quedar retratado, quien todavía no ha podido hacer la digestión después de haberse visto obligado a tragarse sus propias palabras, ha sido el Presidente Regional del PP, a saber el almanseño Paco Nuñez bis, que a pesar de afirmar con rotundidad el 25 de septiembre pasado que «Yo confío en que el Estatuto salga adelante, porque va a ser útil para Castilla-La Mancha: blinda nuestra sanidad pública, obliga a escuchar a Castilla-La Mancha en materia de agua… Cuando en 2027 votemos 33 diputados, porque el PP se opuso a incrementar el número de diputados, una de las grandes mentiras que se ha dicho sobre el Estatuto va a caer y se verá todo lo bueno que trae el Estatuto”, cuatro meses después y tras una llamada del cancerbero de confianza del que dice que no es presidente porque no quiere, que le dijo alto y claro que se fuera olvidando de firmar nada con el PSOE, aunque fuera con el de Page, entonó el sabido “donde dije digo, digo Diego”, y sin ponerse siquiera una miaja colorao se marcó un mutis por el foro de antología, borrando del disco duro de su memoria todo a lo que se comprometió tras su intervención en la tribuna del Congreso de los Diputados. Menudas tragaderas ha demostrado tener el colega, como para fiarse.
Pero con ser esto grave, lo peor de todo ha sido el infantil argumento que ha utilizado para justificar la espantá, porque ya me dirás tú si es de recibo decir que se desdice de lo dicho con tal de desmentir un bulo propagado por VOX, por otra parte fácilmente desmontable. Basta con leer el artículo 24.3 y la Disposición Transitoria Segunda del texto publicado el 20-6-25 en el Boletín Oficial de las Cortes Generales, y asunto solventado. Pero claro, como donde hay patrón no manda marinero, pues de lo dicho nada y si te he visto no me acuerdo. No se tú, pero a mi me da en la nariz que este hombre pinta en el PP menos que nosotros dos juntos.
Si no te gusta lo que ves, ya sabes lo que toca cuando toque.
P.D. No siempre lo que uno exige resulta ser la única solución.
Antonio Martínez

