El Carlos Belmonte vivió este domingo 15 de febrero, en los prolegómenos del Albacete Balompié–Sporting de Gijón (18:30 horas), un homenaje cargado de emoción a Pascual Martínez, integrante de la Peña K’Tomas y seguidor muy querido por el albacetismo, fallecido esta semana de manera repentina.
Tal y como había anunciado la propia peña, el recuerdo se materializó en un gesto íntimo y simbólico en la grada: el asiento habitual de Pascual apareció “vestido” de luto, con su fotografía colocada en el respaldo y una ofrenda compuesta por un ramo de flores y una camiseta del Albacete Balompié de la presente temporada, depositados junto a su localidad. La escena, silenciosa y elocuente, sirvió para trasladar al estadio el duelo que ha sacudido estos días a la familia albacetista.

Pascual Martínez formaba parte de la Peña K’Tomas, desde donde su entorno describía su pérdida como un golpe difícil de asumir. “Ha sido un palo”, reconocía Tomás González, en declaraciones a El Digital de Albacete, al tiempo que subrayaba el vínculo que mantenía con el grupo y el cariño con el que fue acogido.
Cariño y alegría, las señas de este seguidor del Albacete
Quienes lo trataron destacan de él una forma de estar que dejaba huella: “era una persona cariñosa y muy agradable”, recuerdan desde la peña, además de alguien que “siempre tenía dibujada una sonrisa y era muy gracioso”. En los últimos días, sus compañeros también acompañaron a la familia en su despedida, celebrada en Pozohondo.
El homenaje de este domingo, sencillo pero profundamente sentido, buscó precisamente eso: que Pascual siguiera presente donde más disfrutaba, entre cánticos, bufandas y conversación de previa. En una de las imágenes compartidas por su entorno, además, aparece junto a Valeriano Belmonte —otro aficionado emblemático del Alba fallecido recientemente—, una fotografía que hoy cobra un significado especial para quienes entienden el fútbol como una forma de pertenencia.

Con el balón aún por echar a rodar, el Belmonte ya había dicho adiós: el de una peña a uno de los suyos y el de una afición a un rostro cotidiano de su grada.
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