Gerard y Coralie van Strien, holandeses de nacimiento pero albaceteños de corazón, se enamoraron hace más de dos décadas de una de las joyas naturales de la provincia de Albacete: las Lagunas de Ruidera. La pareja quedó prendada de este paraje donde reinan los azules y verdes en unas vacaciones y decidieron dejarlo todo atrás para mudarse al lugar que los cautivó por completo.
Así, la pareja adquirió una casa que los enamoró desde el primer instante, creando su particular oasis entre el murmullo del agua y los colores de las lagunas. Tras más 20 años residiendo en Albacete, Gerard y Coralie lo tienen claro: “Nos sentimos como auténticos manchegos”. Y es que su historia fue un verdadero flechazo con este tesoro natural, donde ahora disfrutan de las cuatro estaciones del año.
Gerard y Coralie comparten con El Digital de Albacete que llevan más de dos décadas viviendo junto a las Lagunas de Ruidera, una de las joyas de Albacete que comparte con Ciudad Real, y que cautivó a esta pareja holandesa, que se enamoró tanto del lugar que decidió hacer maletas y empezar una nueva vida junto al azul de la laguna.

Veinte años después: enamorados de su vida manchega
“Estábamos de vacaciones y nos enamoramos del lugar”, explican el matrimonio van Strien, que recuerda que durante los días de descanso encontraron una “casa en venta” que les cautivó por completo. Lo cierto es que, para aquel entonces, en los planes de la pareja no estaba adquirir una vivienda, pero el destino tenía otros planes para ellos, en un viaje que hizo que “cambiaran nuestras vidas por completo”, tal y como señalan.
Así, ambos se trasladaron del “bullicio de los Países Bajos a la tranquilidad de las lagunas”, y sin dudarlo, dejaron sus trabajos y se lanzaron con un nuevo proyecto, poniendo en marcha «una agencia de marketing internacional en España”, recuerda. Y así, sin buscarlo, la vida de esta pareja dio un cambio drástico al enamorarse de esta joya natural en Albacete.

De este modo, adquirieron aquella casa que les cautivó de vacaciones y donde residen en la actualidad, a caballo entre Ossa de Montiel (Albacete) y Ruidera (Ciudad Real) rodeados de la naturaleza que ofrece el paraje entre verdes y azules. “Vivir en la naturaleza también significa vivir con ella, y esa es una responsabilidad que nos llena de satisfacción”, indican. Además, explican que trabajan desde casa, “un lujo que nos permite disfrutar plenamente del lugar”.
Un flechado que acabó en mudanza: De Países Bajos a Albacete
Sobre su casa, explican que “fue construida en 1976 como residencia”, algo que “contrasta con muchas otras casas del lugar, que se construyeron como casas de vacaciones”. Así, destacan que “está construida íntegramente con piedra natural, lo que significa que sus paredes son muy gruesas y ofrecen una buena protección contra el frío y el calor”, y manifiestan que “contamos con una terraza que ofrece unas vistas fantásticas de la laguna de San Pedro”.
Vivir tan cerca de la laguna, sin duda, tiene su encanto. “Somos holandeses y nos encanta vivir junto al agua. Nos sentimos muy a gusto aquí”, señalan. Un paraje que califican como “un hermoso oasis en medio de un terreno accidentado y montañoso”, que además aprovechan para “disfrutar de largos paseos” rodeados de la naturaleza que ofrece el lugar, y que permite disfrutar de todas las estaciones del año. “Cada una tiene su propio encanto”, aseguran, y manifiestan que “desde las tardes de invierno sentados frente a la estufa de leña hasta los veranos con sus largas y cálidas noches disfrutando de una copa en la terraza” se disfrutan.

Un oasis en la provincia de Albacete
Por el momento, Gerard y Coralie lo tienen claro: no cambiarían por nada su casa en las Lagunas de Ruidera, rodeados de naturaleza. “Queremos preservar nuestro hermoso lugar y compartirlo con nuestra familia y amigos”, aseguran. En la misma línea, manifiestan que después de tantos años “maravillosos” viviendo en este oasis en la provincia de Albacete “nos sentimos como auténticos manchegos”. Además, aseguran que han conocido “ente maravillosa y cálida, y una región donde se produce un vino delicioso y se pueden encontrar muchos productos naturales importantes, como queso, pistachos, almendras, aceitunas y mucho más”.

Lo que empezó como un flechazo vacacional se ha convertido en un hogar lleno de historias los ha convertido en “auténticos manchegos” que disfrutan de este rincón que atesora la provincia de Albacete, así como de su gastronomía. Así, han formado su oasis más particular y personal, al que llamar hogar a pesar de la distancia con su tierra natal, donde la belleza del entorno y la calidez de sus gentes hacen de cada día un regalo para esta pareja de holandeses-manchegos.

