Tras el atraco pito en mano que sufrió el Albacete en La Coruña, los blancos regresaban este domingo a la competición para tratar de lamerse las heridas en forma de victoria y olvidar el penoso arbitraje de Eder Mallo en Riazor regresando a la senda del triunfo, haciéndolo por tanto con un propósito inmediato: derrotar al Sporting de Gijón en el Carlos Belmonte y que la indignación de la pasada jornada no se convierta en lastre.

Tres novedades en el Albacete
Para buscar ese punto de inflexión, Alberto González introdujo retoques en su once con tres novedades claras respecto al último encuentro: Lorenzo entró por Gámez, Puertas lo hizo por Lazo y Pacheco ocupó el lugar de Valverde. Con esos cambios, el Albacete presentó de inicio a D. Mariño; Lorenzo, Jogo, A. Medina (capitán), Javi Moreno; Pacheco, A. Puertas, Jefte T.; A. Meléndez, Javier Villar y Vallejo.

En el banquillo, el técnico manchego contó con Raúl Lizoain (PS) como guardameta suplente y con Fernández, V. Valverde, San Bartolomé, Fran Gámez, Lazo, Álex Rubio, Obeng, Lluís López, Capi y D. Bernabeu como alternativas para agitar el partido, sostener ventajas o buscar respuestas si el choque se atascaba.

Dubasin regresaba a Albacete
Enfrente estará un Sporting que también compareció con su plan definido y con Yáñez (capitán) al mando desde la portería, quien estuvo acompañado por G. Rosas, Diego S., Nacho Martín, A. Ferrari; Gelabert, B. Oliván, Alexandre, Pablo V.; Dubasin y Manu. Esperaban su oportunidad desde el banquillo C. J. Sánchez (PS), P. García, Perrin, Gaspar, J. Bernal, Queipo, Amadou Matar, Kevin V. y Justin.

El equipo arbitral designado para este domingo en el Carlos Belmonte estuvo encabezado por Sergiu Claudiu Mureșan como árbitro principal, con Josep Bordoy y Aitor Moleón como asistentes, Jorge Tárraga de cuarto árbitro, y en el VAR Rubén Ávalos, asistido por José Antonio López (AVAR), en una cita que inevitablemente se jugó también bajo la lupa tras lo ocurrido la semana pasada.

Flojo arranque del Albacete
El balón echó a rodar con puntualidad británica a las 18.30 horas, pero antes el Carlos Belmonte se detuvo para mirar al cielo. Un minuto de silencio, sentido y respetuoso, sirvió como homenaje a José Cano, padre de Carlos Cano, entrenador de porteros del Albacete, y también a Pascual, un aficionado albacetista fallecido esta misma semana. Con el estadio enmudecido y el recogimiento todavía en el ambiente, el partido arrancó con esa mezcla de emoción contenida y necesidad de competir que acompaña a las tardes señaladas.

Ya con la pelota en juego, fue el Sporting de Gijón quien tomó el mando desde el pitido inicial, adueñándose del esférico y del ritmo, y poniendo en aprietos a un Albacete todavía con el pulso alto. De hecho, Diego Mariño estuvo a punto de regalar el 0-1 en los primeros instantes con un intento de regate que se resolvió en el filo, salvado por milímetros y por una décima de fortuna. Ese susto activó una fase de nervios en los locales que el conjunto asturiano empezó a interpretar con precisión: Gelabert y compañía olieron inseguridad, apretaron arriba y forzaron errores que llevaron el encuentro hacia la portería blanca.

En una de esas secuencias, el Sporting llegó incluso a festejar un gol que no terminó valiendo. Ferrari batió a Mariño, pero la jugada nació viciada: Guille Rosas se encontraba en fuera de juego cuando asistió al uruguayo, y el asistente acertó al levantar la bandera para invalidar la acción. Con el marcador aún intacto, el partido avanzó hacia el ecuador de la primera mitad con un Albacete timorato y adormecido, nervioso en la toma de decisiones, inexacto en las marcas y opaco en ataque, sufriendo más que disfrutando ante un Sporting que, por el momento, estaba siendo claramente mejor.

Cambio radical en el Albacete
A partir de ese ecuador de la primera mitad, precisamente, el Albacete empezó por fin a carburar. Los de Alberto González elevaron una marcha en intensidad y comenzaron a ganar duelos y pequeños “minipartidos” dentro del propio partido, en especial por un carril derecho que se convirtió en vía preferente de crecimiento. Ahí emergió con fuerza Lorenzo Aguado, muy por encima del resto en empuje y determinación, insistente en cada subida y principal argumento ofensivo de un Alba que empezaba a sacudirse la timidez inicial.

Con el paso de los minutos, el cuadro blanco fue asentándose y, además de Lorenzo, también Agus Medina y Antonio Pacheco comenzaron a crecer, a ganar metros y a sumar presencia en la circulación. El Sporting, que había dominado con autoridad el arranque, empezó a conceder más segundas jugadas y a perder capacidad para mandar con pelota, dando síntomas de ir cediendo terreno conforme avanzaba la primera mitad.

Sin generar todavía ocasiones limpias, el Albacete sí fue instalando el partido cerca del área rojiblanca, embotellando por fases a un Sporting cada vez más incómodo y menos capaz de salir con continuidad. El peligro rondaba ya con más frecuencia la portería defendida por Yáñez, como en una falta que remató Javi Moreno y que obligó a la zaga visitante a multiplicarse para evitar el susto.

El árbitro, con las vergüenzas al aire queriendo perjudicar al Albacete
Y cuando el descanso asomaba, llegó la acción que decantó el marcador. Pacheco ganó un duelo dentro del área y terminó derribado por un jugador sportinguista, en una falta de esas que, vista en directo y a pocos metros, no ofrecen duda. Sin embargo, en primera instancia Sergiu Claudiu Mureșan señaló falta a favor del Sporting por un supuesto “piscinazo” del ‘6’ y le mostró amarilla, una decisión que provocó incredulidad en el Belmonte.

La jugada era tan clara que desde la sala VOR se activó la rectificación: Rubén Ávalos, al frente del VAR y que profesa poco amor al Albacete y que suma fallos y errores en contra de los intereses blancos por doquier, llamó al colegiado para que revisara la acción en el monitor. Tras la revisión, Mureșan corrigió, señaló penalti y dejó sin efecto la amonestación a Pacheco.

Gol del Albacete y a los vestuarios
Jefté asumió la responsabilidad desde los once metros; Yáñez estuvo cerca de detenerlo, pero el balón acabó besando las mallas para firmar el 1-0. No hubo tiempo para más y el choque se marchó al descanso con una primera mitad que se fue igualando con el cronómetro: el Sporting fue de más a menos, y el Albacete, al contrario, de menos a más.


Sin cambios en Albacete y Sporting
Tras los quince minutos de rigor en vestuarios, tiempo para refrescar piernas e ideas, los veintidós protagonistas regresaron al césped del Carlos Belmonte para afrontar una segunda mitad con las espadas en todo lo alto. El 1-0 dejaba el partido completamente abierto, con un margen mínimo que obligaba al Albacete a gestionar la ventaja con inteligencia y al Sporting a asumir riesgos si quería reengancharse al encuentro.

Ni Alberto González ni Borja Jiménez aprovecharon la ventana del descanso para introducir modificaciones, de modo que la reanudación comenzó con los mismos futbolistas que habían iniciado el choque. La apuesta de ambos técnicos fue clara: mantener estructuras, confiar en el plan trazado y permitir que el desarrollo del juego marcara el momento oportuno para mover el banquillo.

El Albacete y su afición, enamorados
Un partido más, el idilio entre el Albacete Balompié y su afición volvió a quedar patente en el Carlos Belmonte, donde 12.633 espectadores poblaron las gradas para empujar a los suyos. Sus gargantas llevaron en volandas al equipo en las distintas fases del encuentro, especialmente en esos momentos en los que las fuerzas flaqueaban y los jugadores necesitaban alas para sacar energías de donde parecía no haberlas. Desde aquella histórica victoria frente al Real Madrid, la relación de amor entre el Alba y su gente no ha dejado de engrandecerse, y cada domingo son más los aficionados que convierten el Belmonte en un aliado imprescindible. Y como no podía ser menos, también hubo amor el día después de San Valentín.

Un error pueril de Javi Villar casi le sale carísimo al Albacete
El Albacete volvió a asomarse al precipicio por un error propio. Corría el minuto 56 cuando Javi Villar, en una acción difícil de explicar desde la lógica competitiva, decidió jugar atrás hacia su portero sin la precisión ni la tensión necesarias. El centrocampista, que en demasiadas fases transmite una preocupante falta de contundencia, dirigió el balón hacia la portería en lugar de entregarlo con seguridad al pie de Diego Mariño, obligando al guardameta a intervenir con la mano para evitar que el 1-1 subiera al marcador.

La acción, tan evitable como comprometida, fue sancionada por Sergiu Claudiu Mureșan como cesión, concediendo al Sporting un libre indirecto dentro del área en una posición de máximo peligro. La gravedad de la jugada quedó reflejada en la imagen posterior: los diez jugadores de campo del Albacete se alinearon sobre la misma línea de gol, formando una barrera extrema para proteger un resultado que pendía de un hilo. Con todo a favor para el conjunto asturiano, el disparo encontró el cuerpo de Javi Moreno, que se convirtió en salvador circunstancial al bloquear el remate y evitar el empate. Fue el desenlace más favorable posible para un error que pudo costar muy caro y que volvió a poner el foco sobre Villar, ya señalado la pasada jornada en Riazor por una acción desafortunada que terminó en gol en propia puerta y que dio los tres puntos al Deportivo.

En el fútbol profesional, y más en una categoría tan exigente como la actual, este tipo de fallos no son simples anécdotas: condicionan partidos y resultados. El Albacete logró salir indemne esta vez, pero la reiteración de errores pueriles en zonas sensibles del campo es un peaje demasiado alto para un equipo que aspira a competir con estabilidad y fiabilidad. Situaciones así no pueden normalizarse si se quiere crecer.

Primeros cambios en el Albacete
El partido entró en su último tercio con el marcador aún ajustado y con la sensación de que el Albacete necesitaba aire para sostener la ventaja. Llegados al minuto 65, Alberto González movió por primera vez el banquillo y realizó un triple cambio para reordenar piezas y ganar energía en fases clave del encuentro: Obeng ingresó por Puertas, Álex Rubio sustituyó a Jefté y Lluís López saltó al césped en lugar de Javi Villar.

La modificación tuvo también una lectura correctiva. Villar, que venía ofreciendo una imagen de inseguridad y acumulando acciones de riesgo que podían resultar muy caras, dejó su sitio tras protagonizar minutos antes una cesión comprometida que a punto estuvo de costarle el empate al conjunto blanco. Con los cambios, el técnico buscó reforzar la solidez, ajustar comportamientos sin balón y dotar al equipo de nuevas piernas para afrontar un tramo final que se preveía de máxima exigencia ante un Sporting decidido a apretar. Apenas 10 minutos después de esos tres citados cambios, Fran Gámez entró por Lorenzo Aguado.

Justicia poética en Albacete
La segunda mitad fue tiñéndose progresivamente de rojiblanco. El Sporting estaba siendo claramente superior al Albacete en ritmo, presencia y determinación, y el 1-0 comenzaba a resultar cada vez más frágil —incluso injusto— a tenor de lo que se veía sobre el césped. Los asturianos acumulaban llegadas, ganaban segundas jugadas y obligaban al conjunto manchego a replegarse en exceso, incapaz de hilvanar posesiones largas que le permitieran respirar.

La portería de Diego Mariño se convirtió en escenario recurrente de peligro. El guardameta tuvo que multiplicarse ante centros laterales, disparos desde la frontal y acciones a balón parado que mantenían en vilo al Carlos Belmonte. El Albacete sufría sin balón y apenas encontraba vías de escape, mientras el Sporting insistía con una sensación creciente de que el empate era cuestión de tiempo.

Y cuando tanto va el cántaro a la fuente, termina por romperse. En el minuto 77, Dubasin fue trabado por Javi Moreno dentro del área en una acción que el colegiado no dudó en señalar como penalti. Una pena máxima tan clara como innecesaria, pues el propio desarrollo de la jugada parecía llevar al extremo sportinguista hacia una zona escorada, sin garantía de que pudiera extraer mayor rédito. El propio Dubasin asumió la responsabilidad desde los once metros y estableció el 1-1, haciendo justicia a lo que estaba ocurriendo sobre el terreno de juego.

El Albacete bajó el nivel durante la segunda mitad
La segunda mitad dejó en evidencia a un Albacete superado en prácticamente todos los registros por el Sporting de Gijón. El conjunto de Alberto González perdió el control del ritmo, fue incapaz de sostener posesiones que aliviaran la presión y se vio replegado durante demasiados minutos ante un rival que impuso criterio, intensidad y ambición. Más allá del empuje puntual y del respaldo incondicional de su afición, el equipo manchego no logró equilibrar un encuentro que se inclinó con claridad hacia el lado asturiano tras el descanso.

El empate final permite al Alba sumar, pero no disimula lo ocurrido sobre el césped. El Sporting no solo dominó territorialmente, sino que generó las ocasiones más nítidas y transmitió una mayor sensación de solvencia competitiva. De hecho, a tenor de lo visto en la segunda parte, el punto cosechado en el Carlos Belmonte puede saber incluso a poco en el vestuario rojiblanco, que hizo méritos suficientes para aspirar a un botín mayor.

Si el partido se dividiera en cuatro tramos de 22 minutos y medio cada uno, el balance sería elocuente: el Sporting fue claramente superior en tres de ellos, mientras que el Albacete solo logró imponerse en uno, coincidiendo con su reacción en el tramo central de la primera mitad. Un reparto que explica con crudeza la dinámica del encuentro y que obliga al conjunto blanco a reflexionar si quiere competir con mayor regularidad y evitar que el empuje de su estadio quede diluido ante rivales con mayor consistencia.

FICHA TÉCNICA
- ALINEACIONES

- SUSTITUCIONES
Albacete Balompié: Luis López por Javi Villar (min 64), Obeng por Puertas (min 64), Alex Rubio por Jefté (min 64) y Valverde por Javi Moreno (min 83).
Sporting de Gijón: Gaspar por Ferrari (min 58), Pablo por Brian (min 71), Queipo por Nacho (min 71), Justin por Gelabert (min 87)
- AMONESTACIONES
Albacete Balompié: Javi Moreno (TA, min 75)
Sporting de Gijón:
- GOLES
Albacete Balompié: Jefté (1-0, penalti, min 45)
Sporting de Gijón: Dubasin (1-1, penalti, min 77)
- AFLUENCIA
12.633 espectadores
FOTOS
A continuación pueden ver un amplio resumen fotográfico del encuentro repartido en varias galerías de imágenes:
- GALERÍA 1


























- GALERÍA 2



























- GALERÍA 3




























- GALERÍA 4
















- GALERÍA 5















/ Fotos: José Javier Martínez – Factoría 9 /

