Las máscaras y los disfraces han tomado Albacete capital entre desfiles repletos de música y un ambiente que invita a disfrutar del Carnaval en la ciudad. Desde los primeros registros de esta festividad en la capital albaceteña, datados en el siglo XIX hasta su recuperación en los años 80, esta celebración ha sabido combinar tradición y diversión, transformando las calles de Albacete en escenarios repletos de máscaras y disfraces donde todo es posible.
El Carnaval, que ya se vivía en la Edad Media como “oposición a la Cuaresma”, como recogen los documentos del Archivo Municipal de Albacete, se convirtió en una fiesta muy popular, incluso siendo “prohibidas” en algún momento de la historia. Las primeras noticias sobre esta festividad en Albacete datan de “1816”, concentradas durante “el siglo XIX en la calle Mayor”, donde se celebraban la mayoría de las actividades relacionadas al Carnaval, entre “representaciones teatrales y bailes”.

Con el paso del tiempo esos tradicionales bailes se desplazaron al “salón del Hospital de la Caridad de San Julián y al convento de San Agustín”, para expandirse después hasta “teatros y centros sociales”, celebrando estos bailes que no paraban de crecer, sumando nuevas actividades hasta finales de siglo.
De la calle Mayor al presente en Albacete
En 1913, ante “lo arraigado de la tradición”, ya que para este punto eliminarla era “imposible”, y con el objetivo de evitar “la barbarie en la calle Mayor”, el Carnaval se trasladó hasta el actual Paseo de la Libertad de Albacete de cara al siguiente año.

Otro de los epicentros de esta festividad en Albacete pasaba por el Parque Abelardo Sánchez, en aquel entonces llamado Parque de Canalejas, ya que el alcalde trasladó estas fiestas “en 1928, para evitar las interrupciones del tránsito público por la aglomeración en las calles de la población”, lo que indica que efectivamente, el Carnaval estaba muy arraigado en la ciudad y se había convertido en uno de esos días marcados en rojo en el calendario de los vecinos de Albacete.
Entre bailes y máscaras
Los bailes eran uno de esos eventos más esperados del Carnaval. El más famoso era el celebrado “por la Liga de Dependientes en el Teatro Circo el sábado por la noche, gracias a los premios que otorgaba”, según se desprende de la información del Archivo Municipal de Albacete. Así, estos bailes se convirtieron en todo un “reclamo publicitario para las empresas” de la ciudad.

Esta fiesta ha sido “objeto de regulaciones como intento de poner freno al alboroto que suponían para la ciudad”, y por ello, desde las primeras ordenanzas municipales se dedicaba “un capítulo a su regulación que recogía desde prohibiciones hasta multas por el incumplimiento de las mismas”.
El legado carnavalesco más vivo que nunca en Albacete
Entrado ya el siglo XX, la fiesta fue disminuyendo en cuanto a su popularidad, con algunos breves resurgimientos datados en 1924, debido a “la función en enero de ese año del Círculo de Bellas Artes, desde donde se propuso la celebración de un carnaval artístico de cuatro días de duración con desfiles de carrozas, batallas de serpentinas y confetis, y bailes nocturnos en las sociedades locales”.

Albacete se quedó huérfano de su Carnaval desde “ finales de la Guerra Civil hasta su recuperación en 1985”, donde regresaron “el desfile de carrozas por las calles de Albacete, desfile de máscaras en la Plaza de las Carretas y el Entierro de la Sardina, junto a diversas actuaciones musicales a lo largo de los seis días que duraron las fiestas”. Además, cabe destacar que mientras que en el Carnaval del siglo XIX se pedía moderación y se limitaba la celebración del Carnaval, en el siglo XX, por el contrario, se animaba a los vecinos de Albacete a unirse a las fiesta.
Hablar del Carnaval de las últimas décadas en Albacete es hablar de Rafael Sánchez, conocido como ‘Zapaterito’ en la ciudad, que participaba muy activamente en esta fiesta, y el encargado de hacer arder la Sardina durante más de dos décadas, quien dejó un vacío en esta festividad en Albacete tras su fallecimiento en 2023.

Estos días los vecinos de Albacete se visten con sus mejores disfraces, llenando de magia y color cada rincón de la ciudad, retomando una tradición histórica. Así, la música y la alegría hacen vibrar a Albacete, mientras que los albaceteños viven esta fiesta con ilusión, enmarcada por una creación sin límites, rescatando este legado carnavalesco. Aunque la historia se haya empeñado en poner pausas, el espíritu del Carnaval está más vivo que nunca en Albacete.

