Un joven de Albacete viajará a Salamanca a dedo para cumplir su sueño: «Tengo que intentarlo»

Hará parada en Madrid y finalizará en Ciudad Rodrigo para asistir al Carnaval del Toro

Este sábado, a las ocho en punto de la mañana, Pablo Torrente comenzará a caminar por la carretera de Madrid con un objetivo claro. Quiere llegar a Ciudad Rodrigo (Salamanca) para el Carnaval del Toro. No llevará contrato cerrado, ni billete, ni certezas. Solo sus ganas, su historia y el sueño de vestirse de luces.

A sus 19 años, este novillero albaceteño ha decidido emprender una aventura poco común. Recorrerá cientos de kilómetros haciendo autostop para tratar de encontrar esa oportunidad que le abra camino esta temporada. «La ilusión de pensar que puede ser un escaparate, como ya le ha sucedido a otros compañeros», explica cuando se le pregunta qué le empuja a dar este paso.

El destino no es casual. El Carnaval del Toro de Ciudad Rodrigo es uno de esos escenarios donde los sueños pueden cruzarse con la realidad. Un lugar donde cada capea, cada tarde, puede convertirse en un trampolín inesperado para quien está dispuesto a jugarse algo más que el tipo.

Foto: cedida

Una vocación que nació en casa

La historia de Pablo con el toro comenzó casi por sorpresa. Fue su hermana quien le presentó a su novio, por entonces novillero. «Me picó la curiosidad. Llegué a tener un traje de luces suyo en mi casa y no podía parar de ir a tocarlo todos los días. Ahí nos dimos cuenta de que algo pasaba», recuerda.

El punto de no retorno llegó poco después, cuando su cuñado lo llevó a una finca y se puso delante de su primera becerra. «Esa experiencia fue la que me empujó las ganas y querer intentarlo». Desde entonces, el traje de luces dejó de ser un objeto de admiración para convertirse en una meta.

Hoy, su cuñado es matador de toros y su principal guía dentro y fuera de la plaza. «Es de quien recibo instrucciones dentro de la plaza, pero también en mi día a día para andar en el camino del toro», afirma.

Foto: cedida

Trabajo, entrenamiento y espera

La vida de un novillero sin contratos cerrados dista mucho de la imagen romántica que a veces se proyecta. Pablo vive solo, trabaja como camarero en Alcalá del Júcar y encadena empleos esporádicos que le permitan sostenerse mientras persigue su sueño. Cada tarde, al salir del trabajo, entrena. Y mientras tanto, espera que suene el teléfono.

«Es un camino de sacrificio, pero bonito», resume. A quienes piensan que el toreo es solo tradición y no esfuerzo personal, les lanza un mensaje claro: «Quien no lo sufre en su propia carne no creo que pueda imaginarse todo lo que hay detrás del toro»,

Quizá por eso, cuando se le pregunta si teme más al rechazo o al fracaso, lo tiene claro: «Sinceramente, más miedo me da pensar en que no lo intenté y qué pensaré cuando sea mayor y ya no pueda luchar por mi sueño».

@pablotorrente_ Luchando por un sueño… nos vemos en el Carnaval del Toro #carnavaldeltoro #ciudadrodrigo #novillerosincaballos #toros #españa🇪🇸 ♬ sonido original – Pablo Torrente🇪🇦

Viaje con parada en Madrid

La aventura comenzará en Albacete capital. Pablo caminará por la carretera de Madrid buscando un coche que lo acerque a la capital. Allí se reencontrará con un compañero novillero valenciano, Adrián Campos, que también ha decidido lanzarse a esta experiencia. Él partirá desde Valencia y ambos unirán fuerzas en Madrid.

La idea es llegar a la hora de la comida, coger fuerzas y continuar juntos hacia Salamanca. Desde allí, restará el último tramo hasta Ciudad Rodrigo, unos 45 minutos en coche. Si no logran que nadie los acerque, el plan alternativo es completar a pie las dos horas y media finales. En la ciudad les espera una familia que los acogerá. Su objetivo es llegar a tiempo para la capea nocturna. Y a partir de ahí, lo que tenga que venir.

Un chico entregado

Si la oportunidad aparece en Ciudad Rodrigo, el público verá -según sus propias palabras- a «un chico entregado, con ganas y toreando con la mayor verdad y sentimiento con el que un chico persigue su sueño». Aún no se atreve a definir su concepto del toreo. «Acabo de empezar como aquel que dice», reconoce con humildad.

Hasta ahora, lo más duro que ha vivido en su camino es, precisamente, este viaje. Pero también puede convertirse en el recuerdo que marque un antes y un después. Cuando se le pregunta cómo le gustaría recordar esta aventura dentro de unos años, no duda: «Como todo, quisiera que el sueño se cumpla y pueda dedicarme en cuerpo y alma al toro».

Mañana, a las ocho, Pablo Torrente empezará a andar. Y con cada kilómetro, llevará consigo no solo una mochila ligera, sino el peso y la fuerza de un sueño que no está dispuesto a dejar en la cuneta.

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María López

Nacida en Albacete (1996). Graduada en Periodismo por la Universidad de Castilla-La Mancha. He pasado por Cadena SER, Castilla-La Mancha Media y El Español.
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