Las fuertes lluvias de estos días han producido la crecida del nivel del río Mundo a su paso por la sierra del Segura, dejando aislados en sus casas a algunos de sus habitantes durante varios días. Es el caso de Jorge López-Ferrero y Ana Andújar, una joven pareja de Albacete que hace tres años decidió trasladar su vivienda habitual a la Sierra, comprando una casa en la zona de ‘El Pontarrón’, en Ayna.

Cuando Jorge (Promotor de conciertos y eventos culturales) y Ana (Artista del tatuaje) tomaron la decisión de comprarse una casa juntos, tenían claro que “no queríamos que fuera dentro la ciudad, porque llevábamos mucho tiempo con la idea de irnos a vivir al campo. Nos gusta mucho la naturaleza, y salir a andar por la zona de la Sierra del Segura, así que decidimos mirar algo por aquí. Después de estar más de un año buscando casas por la sierra, encontramos a través de unos amigos una casa que nos encantó. La casa está en el paraje ‘Los Ortegas’, en la zona de ‘El Pontarrón’. Está muy cerca de la presa de Cárcavos, al otro lado del río, entre Royo Odrea y Cárcavos, en la subida a la Peña de la Albarda, que es el pico más alto y conocido por estos lares. Lo que nos cautivó de esta zona es que, aunque estamos a menos de 1 km de Royo Odrea, a 6 km Ayna, y a 17 km de Elche de la Sierra, en realidad estamos un poco apartados de todo, y podemos vivir realmente en la montaña, que era la que buscábamos. Además, vivir aquí nos permite tener nuestras gallinas y nuestro huerto, y nos apetecía mucho vivir esa experiencia”, explica Jorge.

Una casa al lado del Río Mundo
Elegir esta zona como residencia habitual fue un paso importante que atesoraba muchos beneficios, pero no hay que olvidar que “todo lo que llueva o nieve en Riópar viene a parar a esta zona, porque estamos en la ribera del río Mundo. Aunque sabíamos perfectamente que podíamos tener alguna circunstancia desfavorable al venir a vivir aquí, no imaginábamos lo que vendría. Esta es una zona que está un poco abandonada, porque hace tiempo que no vivía nadie por aquí. Hay un camino asfaltado que llega hasta el lugar donde está la casa, y dos puentes para acceder a ella desde la otra parte del río. Uno de los puentes se puede cruzar con coche, y el otro solo a pie. El problema es que, cuando revientan Los Chorros del río mundo, o hay lluvias torrenciales, aumenta el caudal del río y en ocasiones se desborda. Cuando esto ocurre, esos puentes quedan cubiertos por el agua, hasta el punto de que nos impide salir de casa, quedando aislados”, expone.

Aislados por la crecida del caudal del río
Esto en realidad solo pasaba en casos aislados y muy de vez en cuando. “Cuando pasa suele durar un día o dos como mucho, algo con lo que ya contábamos cuando decidimos comprar la casa aquí. Esos días podemos trabajar desde casa, y siempre tenemos previsiones de leña y comida por si ocurre. Pero esta vez ha sido diferente, ya que hemos estado más de una semana sin poder salir. Aparte de estar aislados, ha habido días que incluso nos hemos quedado sin luz y sin cobertura. Debido a la lluvia se cayó una torreta de electricidad, y estuvimos sin luz, y eso produjo también la caída de la cobertura móvil unos días. Y claro, puede pasar que haya una crecida del río y te quedes aislado, o que se vaya la luz, o que te quedes sin cobertura, pero cuando se junta todo al mismo tiempo como ha ocurrido estos días, es cuando tienes un problema. Estas cosas pasan por la precariedad de estas zonas, porque si tuvieran un mantenimiento mínimo de los tendidos eléctricos y de limpieza y mantenimiento del río, no habría pasado”, lamenta.

El agua ha tapado los puentes de acceso a la casa
El caudal del agua ha tapado totalmente los dos puentes que dan acceso a la casa, pero lo peor de todo es que “una vez que pase todo esto, no sabemos cómo se va a quedar ese acceso, porque ahora mismo no vemos ni tan siquiera los puentes del agua que hay. Hay que tener en cuenta que son muchos días de crecida, y el agua viene muy fuerte y arrastra mucho, y eso va destrozando todo a su paso. Llevamos mucho tiempo diciendo que si algún día cae mucha agua puede haber problemas, y al final ha pasado. Nuestro miedo es no tener respuesta ahora de las instituciones a la hora de arreglarlo. Si la infraestructura estuviera mejor se podrían evitar estas cosas, porque con poco que se haga se puede solucionar. Si por ejemplo se elevan un poco los puentes, se podría acceder a la casa en caso de crecida del caudal del río por las lluvias. Y si de paso hicieran los puentes algo más fuertes, no tendríamos el miedo de que se los pudiera llevar la corriente por la fuerza del agua y todo lo que arrastra”, señala.

Condiciones básicas
Los Ortegas es un núcleo de población, con casas de uso residencial, que ha ido vaciándose a lo largo de los años. López-Ferrero refleja que “la gente se ha ido yendo de la zona debido al abandono de estos accesos a sus casas, buscando unas condiciones que aquí no tenían. Nosotros estamos muy a favor de la vuelta a las zonas rurales porque nos encanta, pero para esto hay que tener unas necesidades mínimas. Cuando vinimos a vivir aquí ya suponíamos que no íbamos a tener las mismas comodidades que en otros sitios, algo que tampoco pretendíamos, pero siempre con esas condiciones básicas. Sabemos que no tenemos alumbrado, y que llegamos a ciegas a casa en cuanto anochece. También sabemos que no tenemos contenedor de basura y que tenemos que ir a tirarla a la aldea de al lado. Estas son cosas que en realidad no nos importan, porque sabemos a dónde hemos venido, pero no pedimos mucho, solo necesitamos cosas básicas, y considero que poder acceder a nuestra casa es una de ellas”.

Una nueva vida en la Sierra del Segura
Esta joven pareja decidió hace tres años hacer su vida en la Sierra del Segura. “Hemos trasladado nuestros trabajos aquí. Ana empieza ahora a trabajar en Elche de la Sierra, donde va a abrir un nuevo estudio de tatuajes. Yo, por mi parte, estoy empezando a hacer producciones y creando actividades en el entorno de la sierra, programando conciertos y eventos culturales por la zona. Además, juntos estamos montando un alojamiento rural en la parte superior de la casa. Nosotros queremos hacer nuestra vida aquí, pero no nos lo están poniendo nada fácil. Ahora que nos hemos estabilizado en nuestra casa, y que por fin hemos terminado de arreglarla, nos hemos planteado alguna vez tener niños y ampliar la familia el día de mañana, algo que ahora vemos imposible teniendo estas infraestructuras, y con el difícil acceso a la casa. Si tuviéramos niños ahora, habrían estado estos días sin poder ir al colegio”, resalta.

Jorge López-Ferrero lamenta que “En las zonas rurales existe un abandono institucional muy grande, y hasta que no vives aquí no lo sabes. Es una pena, porque al no haber facilidades la gente se va, las casas se abandonan y acaban cayendo con el tiempo. Nosotros no pedimos que se nos dé una subvención para arreglar nuestra casa, pero si al menos un puente lo suficientemente alto para que no desaparezca en las crecidas del río. Las calles no están asfaltadas, tenemos que ir por caminos de tierra, y para todo es un problema. Para ir a trabajar, para traer leña, para llegar con la compra, o para tirar la basura en la aldea de al lado. De hecho, hay muchas casas alrededor de la nuestra que están vacías, y yo creo que vendría gente a vivir a esta zona si todo estuviera un poco más arreglado”, concluye. La apuesta de esta pareja por la vida rural no solo desafía las comodidades modernas, sino que revela una forma distinta de entender la libertad y la felicidad. Solo necesitan lo básico para seguir haciendo realidad su sueño.















/Fotos cedidas/

