La zona considerada “cero” de las inundaciones en Albacete —con epicentro en el Barrio Industria y calles como Juan de Toledo u Obispo Tagaste— continúa registrando la afloración de agua subterránea en edificios residenciales, tres días después del episodio más agudo vivido en la tarde-noche del lunes. Este miércoles por la mañana, varios inmuebles seguían achicando ante la persistencia de filtraciones y acumulaciones en sótanos y fosos de ascensor.
Uno de los vecinos afectados, Adrián Jiménez, describe la situación en un inmueble de Obispo Tagaste, 46: “Así amanecemos hoy miércoles 11 de febrero en la Calle Obispo Tagaste 46 de Albacete, achicando agua del foso del ascensor por la crecida del Canal María Cristina y eso hace que nos brote el agua desde el subsuelo. Tenemos la bomba de achique trabajando. A ver si conseguimos que el nivel del agua aquí disminuya”.
Así amanecemos en la Calle Obispo Tagaste 46 de Albacete, achicando agua del foso del ascensor por la crecida del Canal María Cristina y eso hace que nos brote el agua desde el subsuelo @masquealba @ElDigitalAB pic.twitter.com/YqOeHCmg7w
— Adrian Jimenez (@AdrianJimenezL) February 11, 2026
El lunes, emergencia municipal en Albacete
La escena enlaza con lo ocurrido desde el lunes por la noche, cuando el Ayuntamiento declaró la emergencia municipal tras detectarse la saturación de parte de la red de saneamiento y la aparición de agua por el subsuelo en varias calles próximas al trazado del Canal de María Cristina, especialmente en el entorno de Industria. En una comparecencia urgente, el alcalde Manuel Serrano atribuyó el origen del problema no tanto a la lluvia caída en la capital, sino a la acumulación de precipitaciones en la Sierra de Alcaraz y municipios del entorno, cuyos aportes acabarían llegando a la ciudad a través del río Jardín y los canales de La Lobera y El Acequión hasta el propio María Cristina. Según el regidor, el aumento del caudal habría provocado que saltaran válvulas antirretorno y que una parte relevante del sistema entrara “en carga”, dificultando el desagüe y favoreciendo las inundaciones en bajos, garajes y locales.
Serrano sostuvo además que el Ayuntamiento había advertido por escrito a la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) desde días antes y denunció falta de respuesta ante las peticiones para adoptar medidas preventivas, una acusación que elevó el tono del choque institucional.

Dos versiones sobre el origen: canal y caudales, frente a red municipal
La lectura del Ayuntamiento del Albacete ha sido replicada por la CHJ, que en las últimas horas ha defendido que “los datos disponibles no indican una situación hidrológica extraordinaria” y ha apuntado a posibles deficiencias del sistema municipal de colectores y drenaje en los tramos urbanos, insistiendo en que su diseño, funcionamiento y mantenimiento son competencia local.
En la misma línea, el subdelegado del Gobierno en Albacete, Miguel Juan Espinosa, aseguró que el Canal de María Cristina “no se ha desbordado” y ponía el foco del problema en la red de saneamiento saturada, diferenciando el comportamiento del canal de la incapacidad del sistema urbano para asumir más aportes en determinados puntos vulnerables.

Maquinaria en La Herrera (Albacete) y descenso del nivel del canal
Mientras persistían las labores de achique en edificios, el Ayuntamiento mantuvo activadas medidas de emergencia para reducir el volumen de agua que llega a la ciudad. Entre ellas, el envío de maquinaria pesada a La Herrera y La Lobera para derivar caudales a infraestructuras de laminación y a una gravera, con el objetivo de bajar la lámina de agua y aliviar la presión sobre la red de colectores.

Reunión en el Ayuntamiento: compromiso de “soluciones urgentes” y de futuro
En la mañana de este miércoles 11, Serrano se reunió en el Ayuntamiento con el presidente de la CHJ, Miguel Polo, con participación del subdelegado del Gobierno y técnicos de ambas administraciones. Tras el encuentro, ambas partes trasladaron que se trabajará en medidas urgentes y también en soluciones permanentes para evitar que episodios como el del lunes se repitan, especialmente ante nuevas previsiones meteorológicas en los próximos días.
Polo, según la información publicada, se comprometió a estudiar la situación y ejecutar una posible solución, si bien sin concretar aún actuaciones específicas, mientras los equipos técnicos siguen evaluando alternativas viables.
Con todo, en calles como Obispo Tagaste o el entorno de Juan de Toledo, la normalidad sigue lejos: los vecinos continúan pendientes de bombas de achique, de la evolución del nivel del agua en puntos críticos y de que el subsuelo deje de “devolver” el caudal a los edificios, como resume Adrián Jiménez al término de su testimonio: “A ver si conseguimos que el nivel del agua aquí disminuya”.


