En un mundo cada vez más interconectado, donde las decisiones individuales rara vez se quedan en el ámbito estrictamente personal, cada acto conlleva una responsabilidad que trasciende más allá de quien lo protagoniza. Lo que alguien hace, en cuestión de segundos puede desencadenar consecuencias imprevisibles para terceros que nada tienen que ver con esa elección. Esa cadena invisible que une comportamientos y efectos vuelve a ponerse de manifiesto en episodios recientes ocurridos en Albacete capital, donde varias conductas imprudentes activaron la intervención de la Policía Local de Albacete y pusieron sobre la mesa un debate recurrente sobre responsabilidad y convivencia.
Así las cosas, Albacete vivió entre la madrugada del sábado 7 y la mañana del domingo 8 de febrero una sucesión de actuaciones policiales que vuelven a poner el foco en un riesgo tan evitable como letal: ponerse al volante bajo los efectos del alcohol. Cinco conductores —de entre 22 y 55 años— fueron denunciados administrativamente en diferentes puntos de la capital tras detectarse tasas de alcoholemia superiores a las permitidas, en intervenciones desarrolladas tanto en un control preventivo como por maniobras peligrosas y conducción con síntomas. Aunque los hechos ocurrieron durante el pasado fin de semana, han salido ahora a la luz y puestos en la palestra por la Policía Local de Albacete.
Cinco imprudentes en Albacete
Al respecto de lo ocurrido, cabe destacar que la primera de las actuaciones se registró a las 00:04 horas del sábado 7 de febrero en la Plaza Benjamín Palencia, durante un control preventivo de alcoholemia. La Policía Local de Albacete denunció a un conductor de turismo, de 40 años, por superar la tasa permitida. Tras ello, otro conductor habilitado se hizo cargo del vehículo.
Apenas nueve minutos después, en el mismo punto y también en el marco del control, los agentes denunciaron a las 00:13 horas a un conductor de motocicleta, de 55 años, igualmente por alcoholemia positiva. En este caso fue necesaria la intervención de grúa, además de la dotación de Policía Local, para retirar el vehículo y garantizar la seguridad vial en la zona.
Pero el episodio no terminó ahí. Ya de madrugada, cuando el tráfico es menor pero las consecuencias de una distracción o una reacción tardía pueden ser aún más graves, se produjo otra intervención a las 05:04 horas en la calle Herreros. La Policía Local de Albacete actuó tras detectar conducción errática y denunció al conductor de un turismo, de 28 años, por circular con una tasa de alcohol superior a la permitida. También se requirió la actuación de la grúa.
Menos de una hora después, a las 05:57 horas, una nueva intervención tuvo lugar en la calle Segovia. Los agentes de la Policía Local de Albacete denunciaron al conductor de un turismo, de 45 años, tras una actuación motivada por infracción a la norma y conducción con síntomas, con apoyo igualmente de grúa.
La quinta denuncia llegó en la mañana del domingo 8 de febrero, a las 05:12 horas, en el Paseo de la Circunvalación. Allí fue denunciado por la Policía Local de Albacete un conductor de 22 años por infracción a la norma y conducción con síntomas, confirmándose una tasa superior a la permitida. En este caso, como medida inmediata, el vehículo quedó a cargo de otro conductor habilitado, interviniendo una dotación de Policía Local.
En todos los casos, los conductores sancionados tendrán que hacer frente a multas económicas que oscilarán entre los 500 y los 1.000 euros y que, además, les harán perder 4 o 6 puntos del carné de conducir. Tanto la cuantía a pagar como la de puntos a perder dependerán de las tasas arrojadas, pues si estas estuvieron entre los 0’26 miligramos de alcohol por litro de aire espirado (mg/l) y los 0’50, la multa será de 500 euros y se perderán 4 puntos. Por el contrario, si la tasa estuvo entre los 0’51 y los 0’60 mg/l, la multa sería de 1.000 euros y 6 los puntos a descontar. En el caso de haber superado los 0’60 mg/l, cosa que no ocurrió en ninguno de los casos aquí relatados, el conductor en cuestión habría sido detenido y puesto ante un juez acusado de un presunto delito contra la seguridad vial.
Peligro sobre ruedas por las calles de Albacete
Más allá de las denuncias, estas actuaciones dibujan una realidad preocupante: cada vez que alguien decide conducir tras beber, convierte el coche o la moto en un peligro ambulante. El alcohol reduce reflejos, altera la percepción de la velocidad y la distancia, y multiplica la probabilidad de cometer errores de cálculo. En la práctica, esa temeridad no solo pone en juego el carnet o una sanción: pone en riesgo la vida de peatones, otros conductores y acompañantes, además de la del propio infractor.
La intervención policial —con controles preventivos y actuaciones ante conducción errática o síntomas evidentes— evitó que estas conductas siguieran circulando por las calles de la ciudad. Pero el mensaje que deja este fin de semana es claro: en cuestión de segundos, una decisión irresponsable puede traducirse en una tragedia irreparable para personas que nada tienen que ver con esa elección.

