El Albacete Balompié ha recibido respaldo institucional tras el polémico desenlace del partido disputado el pasado domingo en Riazor ante el Deportivo de La Coruña, un encuentro marcado por decisiones arbitrales que el club calificó de “incomprensibles” y que desataron una protesta formal ante los órganos federativos. La entidad manchega, que ya había elevado públicamente su malestar mediante un comunicado oficial, sostiene ahora que sus alegaciones han sido atendidas por el Comité Técnico de Árbitros (CTA) y por la Real Federación Española de Fútbol (RFEF).
El choque, resuelto con victoria deportivista por 2-1, dejó el foco sobre dos episodios concretos: un gol anulado por Eder Mallo a Víctor Valverde en el tramo final de la primera parte y una amonestación a Agus Medina en el último lance del partido. A ello se añadió un tercer elemento, especialmente sensible para el Albacete: la exhibición en el videomarcador de una acción que estaba siendo revisada por el VAR por un posible penalti, un gesto que el club interpretó como una forma de amedrentamiento y presión sobre el árbitro Eder Mallo y su equipo.
El gol anulado y la revisión del VAR bajo sospecha de presión ambiental
La acción más controvertida llegó antes del descanso, cuando Víctor Valverde marcó para el Albacete, pero el tanto fue invalidado por una falta previa señalada en la disputa, una decisión que el cuadro manchego consideró decisiva por el momento del partido y por el criterio aplicado. Diversas informaciones señalaron que la infracción se pitó sobre David Mella.
Ya en el tramo final, con el Albacete volcado, el encuentro volvió a entrar en terreno pantanoso por una jugada revisada por posible penalti. En ese contexto, el club denunció que desde el entorno local se contribuyó a “aumentar la presión ambiental” sobre los árbitros al proyectar en el videomarcador imágenes de la acción sometida a revisión, una práctica que, a su juicio, puede condicionar la toma de decisiones.
El comunicado del Albacete y la amarilla a Agus Medina
Tras el partido, el Albacete decidió dar un paso poco habitual en su política institucional: hacer públicos los trámites y comunicaciones que, según explicó, venía manteniendo de forma privada con estamentos como la RFEF, LaLiga y el CTA. En ese comunicado, el club sostuvo que había trasladado su malestar por el gol anulado en Riazor y anunció alegaciones para que se dejara sin efecto la tarjeta amarilla mostrada a Agus Medina en la acción final del encuentro.
La entidad argumentó que la redacción del acta —en la que se consignaba que el jugador “se deja caer al suelo, simulando haber sido objeto de falta”— no se correspondía con lo que, a su juicio, mostraban las imágenes de televisión.
El giro: el CTA reconoce el error y la RFEF estima las alegaciones
Este martes, el propio Albacete comunicó un giro sustancial en el caso. Por un lado, el CTA, en su publicación Tiempo de Revisión, calificó de “error” el gol anulado a Víctor Valverde y recogió de forma literal que “para el CTA, la acción constituye una disputa normal de fútbol, por lo que el gol debió concederse”.
Por otro, el Comité de Disciplina de la RFEF estimó las alegaciones presentadas por el club y dejó sin efectos disciplinarios la amonestación a Agus Medina. Y, en un tercer punto, el mismo órgano acordó incoar un expediente extraordinario por el uso indebido de las imágenes proyectadas en los videomarcadores “con la clara intención de aumentar la presión ambiental sobre los equipos arbitrales”, con el objetivo de esclarecer lo sucedido y depurar, en su caso, responsabilidades disciplinarias.


