El Ayuntamiento de Albacete llevaba días reclamando por escrito a la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) actuaciones urgentes de limpieza y gestión del caudal en los cauces que atraviesan el término municipal. En dos cartas consecutivas, fechadas el 6 y el 7 de febrero, el alcalde, Manuel Serrano, trasladó al presidente del organismo, Miguel Polo, su preocupación por el incremento de caudales tras “el paso de una borrasca tras otra”, con canales y ramales “al máximo de su capacidad” en algunos tramos. Este mismo lunes, y ante el caso omiso del organismo dependiente del Gobierno de España a los requerimientos del Ayuntamiento de Albacete, el propio consistorio ha remitido un informe implorando una solución urgente ante la situación límite de la red de evacuación acompañado de un mapa con las zonas que potencialmente podrían sufrir inundaciones si no se actuaba, como así ha sido.

En el primero de esos escritos, al que ha tenido acceso El Digital de Albacete, Serrano recuerda que el aumento de agua afecta a “cauces que tradicionalmente apenas llevan agua o bajan totalmente secos”, citando expresamente el “río Jardín, Lezuza, Canal de la Lobera y en el Canal de Mª. Cristina y sus ramales”, y pide que, “como Administración competente en la limpieza de estos cauces, se tomen las medidas oportunas para limpiarlo a la mayor brevedad y evitar así embozos que puedan provocar su desbordamiento”.

Un día después, el 7 de febrero, el Ayuntamiento reitera la petición “ante la inacción de la Confederación de Júcar”, y advierte de “las más que previsibles consecuencias de no haber limpiado los cauces” en un escenario de lluvias persistentes y caudales crecientes. En esa segunda carta, el alcalde subraya que algunos puntos estaban “ya al borde del desbordamiento” y vuelve a señalar el riesgo de taponamientos “en puentes y otros estrechamientos”, que podrían desencadenar el desbordamiento “con casi toda seguridad”.

En el mismo escrito, Serrano acota el impacto potencial sobre zonas habitadas, citando “urbanizaciones como Casas Viejas” o “pedanías como Tinajeros”, y recalca que el Ayuntamiento ya actuaba en los tramos urbanos de su competencia “a través de Aguas de Albacete”.
PETICIÓN DE APERTURA DEL CANAL DE MARÍA CRISTINA PARA EVACUAR AGUA Y QUE NO SATURARA LA RED DE LA CIUDAD
La escalada de advertencias se amplió con un informe posterior (9 de febrero) dirigido a la CHJ para reclamar medidas que reduzcan la lámina de agua del Canal de María Cristina “por la imposibilidad de evacuación de aguas pluviales” al canal. El documento sostiene que el caudal elevado estaba provocando “graves problemas en la red de saneamiento”, con colectores “entrando en carga” a través de aliviaderos. “Tenemos ahora mismo 100 kilómetros de la red municipal de alcantarillado en carga”, alerta el Ayuntamiento, advirtiendo de que, si se produjeran lluvias en ese contexto, “el agua empezaría a salir por bajos, garajes, imbornales…”, con afección a barrios como “Imaginalia, San Pablo, El Pilar, Industria o San Antonio Abad”.

Como propuesta concreta, el informe plantea que “la actuación idónea sería derivar agua al trasvase Tajo-Segura en el punto de cruce con el río Don Juan”, aunque deja abierta la posibilidad de que la Confederación determine “otro posible punto de derivación u otras actuaciones”.


La secuencia de avisos cobra especial relevancia tras la inundación registrada hoy, que, según se ha indicado, se ha producido por la falta de limpieza del Canal de María Cristina y la no apertura del mismo para evacuar la gran cantidad de agua que se acumulaba. El Ayuntamiento vinculaba precisamente en sus escritos el riesgo de inundaciones y daños a la ausencia de actuaciones de mantenimiento y a la acumulación de agua en el sistema, con cauces y colectores en situación límite por falta de evacuación suficiente.



















