La derrota del Albacete Balompié en Riazor ante el Deportivo (2-1) dejó un regusto especialmente amargo en la expedición manchega. No solo por el desenlace —con un Alba que apretó en la segunda mitad y rozó el empate—, sino por una acción que marcó el encuentro y elevó la temperatura en la zona mixta: el gol anulado a Víctor Valverde al filo del descanso por una falta previa señalada por el colegiado Eder Mallo Fernández, una decisión que en el entorno albacetista consideran determinante y que el propio jugador calificó sin paños calientes.
El extremo fue el más contundente al término del partido. “Me parece una barbaridad que hayan pitado esa falta y que el VAR no revise la acción. Es para flipar”, arrancó Valverde, que también cargó contra la actitud del árbitro durante el choque: “Lo de hoy es una prepotencia máxima porque además no se podía hablar con él. Que el VAR no haya entrado es una vergüenza… Lo del árbitro hoy ha sido escandaloso”.
Según la versión albacetista, la jugada del 1-1 anulada llegó en el minuto 44, cuando Valverde culminó una acción que terminó en la red, pero el tanto no subió al marcador por la falta señalada previamente, una interpretación que el Alba discute de forma frontal.
Un partido con alternativas… y una polémica antes del descanso
Hasta ese momento, el encuentro ya había dejado capítulos de debate. El VAR intervino para revisar un posible penalti por mano en el área del Deportivo, aunque la acción quedó invalidada por una mano previa en la misma jugada, según el relato del partido.
Con el 1-0 de Yeremay (24’), el Albacete buscó el empate y lo llegó a encontrar en esa jugada anulada que encendió las protestas. Apenas un minuto después, el Deportivo amplió ventajas con un desafortunado autogol de Javi Villar en el descuento del primer tiempo, lo que mandó el duelo al intermedio con un 2-0 que penalizaba en exceso a los de Alberto González.
Tras el paso por vestuarios, el Alba subió una marcha. El técnico movió el banquillo y el equipo respondió: Samuel Obeng firmó un golazo de chilena (63’) que devolvió la esperanza y abrió un tramo final de asedio visitante, frenado una y otra vez por las paradas de Álvaro Ferllo. “A pesar del 2-0 no nos dejamos ir y en la segunda mitad hemos hecho méritos de sobra para, como mínimo, empatar”, resumió Valverde.
“Venimos de Valladolid…”: el malestar acumulado con el VAR
La rajada de Valverde no se quedó solo en Riazor. El jugador enlazó la polémica del gol anulado con el precedente inmediato en Zorrilla, donde el Albacete reclamó un penalti por mano que tampoco terminó en revisión a pie de campo. “Me río por no llorar, el otro día, en Valladolid, un robo de locos con una mano tremenda”, señaló, antes de admitir que se contenía para evitar una sanción: “Me voy a callar porque si digo lo que pienso me van a sancionar”.
En Albacete, ese contexto pesa. El propio Alberto González ya venía denunciando en las últimas semanas una sensación de listón irregular en el uso del videoarbitraje, incluso en un partido que el Alba ganó en Valladolid, donde también mostró su enfado pese al resultado.
Riazor, de recuerdo feliz a salida de vacío
El partido, además, se jugó en un escenario cargado de simbolismo para la afición albacetista: Riazor, un estadio asociado a noches históricas y de grato recuerdo. Esta vez, sin embargo, el equipo regresó de vacío pese a competir y tener tramos de superioridad tras el descanso.
“Hemos cambiado el chip ya desde la Copa y si no llega a ser por el árbitro, hoy habríamos sumado algo positivo en Riazor”, insistió Valverde, que cerró con una frase tan gráfica como incendiaria: “Seguro que cuando llegue a casa estará muy contento… Tengo rabia porque me han anulado el gol”.


