LA REVOLERA | El debate salarial que nadie había pedido

Artículo de opinión de Ángel Calamardo

No lo prohíbe ninguna ley, ni reglamento, ni ordenanza, pero hablar de sueldos públicos es un asunto especialmente delicado que exige una prudencia extrema. El PSOE municipal, el del Ayuntamiento de Albacete, vuelve a la carga –una vez más– en esta ocasión poniendo el foco en el 65 % de liberación que tiene el concejal de urbanismo, del grupo popular, Julián Garijo. Lo hace, además, en aspectos relativos a su situación personal y económica que, en realidad, poco o nada interesan a la ciudadanía.

Los socialistas llegan incluso a pedir la dimisión de Garijo aludiendo a unos supuestos insultos que, según quedó acreditado en el último pleno municipal, no se produjeron. Tan solo hizo un recorrido por los casos más polémicos que tiene ahora mismo el PSOE en España, mencionando a Ábalos, Cerdán, Koldo, etc. Insisto, no hubo insultos, pero bueno, ahora parece que todo son bulos e insultos. 

Todos dicen que la crítica es sana y que fortalece la democracia. Tan sana debe ser que algunos –hablo de determinados medios de comunicación– ni siquiera se han atrevido a reflejar lo de los 75.000 lereles –como dice un amigo– que, según las informaciones disponibles, percibe el concejal y portavoz socialista, José González

Apenas se admite nada incómodo y, cuando conviene, se prefiere obviarlo o pasar de puntillas. Se puede y se debe hablar del sueldo del concejal del Partido Popular, pero también del que percibe el portavoz socialista. De ambos, con el mismo criterio y la misma transparencia, no de uno sí y de otro no. 

Vengo sosteniendo que, desde el punto de vista político, resulta perjudicial –para la imagen y el voto– centrar el debate en lo que cobran unos y otros, ya sean concejales no adscritos, de Vox, de Unidas Podemos, del PSOE o del PP. Debería tenerlo en cuenta el concejal González: sus mayores en política no rehúyen el asunto, porque los sueldos públicos son conocidos y transparentes, pero tampoco hacen bandera de ellos ni los utilizan como arma arrojadiza.

En este contexto, no deja de llamar la atención la actitud del concejal del PP Julián Garijo, que sin contar con liberación plena dedica a su responsabilidad municipal más horas de las que marca el reloj. Y conviene decirlo con claridad: no es comparable el trabajo de un concejal que gobierna con el de uno que se limita a ejercer en la oposición. No hay color. En demasiadas ocasiones, al concejal de la oposición le basta con fotografiar un charco o un ladrillo levantado, difundir la imagen en redes sociales y remitir a los medios un mensaje ya elaborado, culpando de todo al alcalde –como suele ser habitual–. Con eso, para algunos, parece suficiente.

Esto no es para los concejales del PSOE, me refiero a cualquier concejal que esté en la oposición. Su margen de actuación es, objetivamente, mucho más limitado que el de quienes gobiernan, aunque en muchos casos perciban retribuciones similares.   

Mi propuesta sería clara: cuando un partido gobierna debe contar con los recursos humanos y económicos necesarios para desarrollar su labor y percibir el salario que esté legalmente establecido. En cambio, en la oposición debería revisarse ese esquema, ajustando las retribuciones a una cantidad menor –incluso vinculándolas al SMI–. No se trata de molestar ni de castigar, sino de diferenciar responsabilidades y de incentivar el esfuerzo político para alcanzar el gobierno y el estatus que, en lógica democrática, corresponde a quienes ganan elecciones.,

En este momento es preciso decir, al menos desde mi punto de vista que, Rafael López Cabezuelo (PSOE) en otra época y ahora Julián Garijo (PP) ocupan los puestos más destacados como concejales de urbanismo en toda la etapa democrática del Ayuntamiento de Albacete.

La contundente respuesta del Grupo Popular, a través de Rosa González de la Aleja, tiene su origen en las declaraciones del PSOE, que llegaron a afirmar que “Julián Garijo está más preocupado de sus intereses en la empresa privada que de su papel como concejal de gobierno”.  Con esa afirmación, los socialistas se han metido en un terreno pantanoso del que el portavoz socialista ha salido claramente perjudicado. 

Y parto de una premisa que siempre he defendido y que no voy a cambiar ahora: los sueldos de los políticos son legítimos, necesarios y, por lo general, no resultan excesivos.

Ahora bien, resulta fácil imaginar qué puede pensar –e incluso decir en voz alta– un trabajador que cada mañana, a las siete, acude puntualmente a un polígono industrial de Albacete para desarrollar su actividad laboral, cobrando poco más de mil euros al mes, cuando escucha que el portavoz de la oposición del PSOE percibe alrededor de 75.000 euros anuales. Decía al principio que quizá, llegado el momento de votar, se acuerde de ello y lo considere un dineral, porque, en términos comparativos, lo es. Basta con ponerlo frente a otros salarios o frente a esos mil y picos euros mensuales que percibe, por ejemplo, un periodista de un medio privado, sin necesidad de entrar en muchas más profesiones. 

Y eso sin valorar su situación como cargo liberado en la Diputación Provincial.

También se le ha recordado el sueldo que cobra su tío como consejero de ENAGÁS, cifrado en torno a los 240.000 €, anuales, reprochándole al mismo tiempo que no haya aprovechado esa posición para aplicar una rebaja en el recibo del gas a los propietarios de las 88 viviendas del sector 10.

Además de decirle que “es el mayor sanchista después de su tío”.

Nada hay de ilegal en todo este asunto. Todo está debidamente aprobado y asumido por el conjunto de los partidos políticos; todo es, por tanto, legítimo. Y precisamente por eso cabe preguntarse por qué el portavoz socialista ha decidido adentrarse en este berenjenal. Un error grave, en términos estrictamente políticos, remover un terreno que estaba plenamente aceptado y sobre el que nadie había puesto objeciones. No estaría de más recordar que ese mismo camino ya lo emprendió la anterior portavoz socialista y los resultados, precisamente, no fueron buenos. 

Conviene recordarlo, aunque a algunos les incomode: que a una persona le vaya bien en lo profesional y en lo personal –más aún, si es alguien cercano– no debería ser objeto de reproche. Cuando no se percibe un sueldo público, es decir, cuando no se vive de los impuestos de la ciudadanía, cuesta encontrar argumentos para cuestionar que el ejercicio de una profesión –sea la abogacía, la ingeniería, la construcción o la medicina– genere mayores o menores beneficios económicos.  Al contrario: cuanto más se gana, más se contribuye vía impuestos, y eso debería ser motivo de satisfacción colectiva. 

Por eso resulta especialmente desafortunada la crítica desproporcionada y fuera de lugar dirigida al concejal de Urbanismo, cuya conducta ha sido hasta ahora intachable, al insinuar dudas sobre lo que gana o deja de ganar en su vida privada. Introducir ese tipo de sospechas no solo es innecesario, sino que supone una falta de respeto y, en última instancia, un insulto a la inteligencia de los ciudadanos.

Me he extendido más de lo habitual porque considero que el asunto lo merece y quería dejar clara mi reflexión. No se trata de soltar dogmas: cada cual es libre de pensar lo que quiera. Esta es simplemente mi opinión, y como tal la expongo y la firmo.

Es parecido cuando desde el partido del Gobierno en estos momentos, sus dirigentes, parlamentarios o quienes sean, explican y hablan de la revaloración de las pensiones, queriendo indicar que con ellos el sistema funciona, pese al PP.

La revalorización de las pensiones no es un logro del Gobierno ni de la oposición, sino el cumplimiento de una ley acordada por todos los partidos. Se afirma que, en Albacete, 117.000 personas aumentarán sus ingresos mensuales debido a las decisiones tomadas por el Consejo de ministros de España.  En concreto las medidas benefician a 77.000 pensionistas…”. Será verdad lo que se dice, no digo que no, pero falta añadir si se va a hacer una reforma profunda de la administración, si se dejará de hablar de la sostenibilidad del sistema, es necesario saber también cuándo habrá menos ministerios y menos asesores, tampoco vendría mal saber si se acabará algún día con las puertas giratorias y también sí el SENADO será una cámara con mayores atribuciones y por tanto más útil.

De esos 77.000 quizá muchos no lleguen a fin de mes y tengan dificultades para tener la calefacción encendida en sus casas. Por tanto ¿de qué alardean?

Mejor sería callarse, menos propaganda y más trabajo eficaz.

Siempre hay alguien dispuesto a echar un capote, como Julia Otero, en Onda Cero: “Hemos visto a las derechas dar una patada al Gobierno en el culo de los jubilados”. Y en las últimas horas, además, confrontó el presunto caso del alcalde de Móstoles con el denominado caso Salazar. Ambos, son por ahora, presuntos.

Los partidos mayoritarios ya cuentan con sus propios casos, pero llama la atención que la misma periodista, durante la jornada de reflexión, el asunto de Móstoles –que afecta al PP– le resultara especialmente relevante. Personalmente, prefiero que sean los tribunales quienes aclaren lo ocurrido en unos y otros casos. 

Aun así, hoy domingo seguirán extrañándose de la subida de VOX, si se cumplen los pronósticos de las encuestas. No hay que adelantarse, en unas horas conoceremos los resultados. Veremos que dicen los votantes de Aragón en las urnas y, sobre todo, como queda la candidata del PSOE, que no es una candidata cualquiera, ha sido ministra y portavoz del Gobierno de España.

Cuanto más escucho a Uclés que anda paseándose por ahí, concediendo entrevistas, más cantamañanas me parece.

He notado a Page muy enfadado con el PP por el cambio de postura respecto al pacto para la reforma del Estatuto de Autonomía. Lo ha calificado de “auténtica traición”. Seguro que iremos conociendo más detalles, pero he percibido un ambiente tenso.

“La verdadera gestión se mide no por lo inaugurado, sino por lo que sigue funcionando”. La leí el otro día, la recogía el alcalde de Tarazona de la Mancha, Miguel Zamora. Esto va de gestión, gestión y gestión, no de ruedas de prensa para llenar espacios o de fotos a un charco. Lo dice un alcalde –no un “primer edil”, como ahora se empeñan en llamarles– socialista y a lo mejor por eso, Miguel, como tantos otros, gana y seguirá ganando elecciones: porque gobierna desde la eficacia y no desde la propaganda. 

Ángel Calamardo

X: @AFCalamardo

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Ángel Calamardo

Ángel Calamardo Zapata, periodista, natural de Albacete. Comenzó su actividad periodística en Radio Albacete-SER como redactor. Posteriormente fue nombrado Jefe de Informativos. En Radio Extremadura de la cadena SER fue subdirector regional y jefe de programas durante un año. En 1989 fue nombrado director del Centro Territorial de TVE en Castilla-La Mancha. En 1991 y durante dos años se ocupó de la dirección de Radio Nacional de España en Albacete. En 1993 fue nombrado director de Antena 3 de radio, pasando posteriormente a desempeñar la dirección de Radio Albacete-SER y Localia Televisión. En febrero de 2010 fue nombrado Director Regional de la Cadena SER en Murcia. En mayo de 2012 se hizo cargo de la Dirección Regional de la SER en Castilla-La Mancha.
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