El Albacete Balompié salió de Riazor con una derrota (2-1) y, sobre todo, con un enfado difícil de disimular. Fran Gámez, uno de los futbolistas que compareció tras el encuentro, verbalizó el malestar del vestuario por varias decisiones arbitrales del colegiado Eder Mallo Fernández y, sin elevar el tono, dejó un mensaje contundente: el Alba se siente perjudicado no solo por lo sucedido este domingo en A Coruña, sino por una dinámica que, a su juicio, se repite durante toda la temporada.
“Estamos muy enfadados, orgullosos porque hemos merecido como mínimo no perder, pero estamos muy enfadados. Hemos hecho méritos de sobra para sumar, pero decisiones que no dependen de nosotros nos han penalizado claramente”, afirmó el lateral, que además tuvo incidencia directa en el juego ofensivo del equipo al asistir en el gol de Samuel Obeng en la segunda parte.
El Albacete, que se fue al descanso con un 2-0 en contra tras el tanto de Yeremay y el autogol de Javi Villar, reaccionó con personalidad tras el paso por vestuarios. El gol de Obeng —una chilena espectacular— apretó el marcador y abrió un tramo final en el que el conjunto de Alberto González acumuló llegadas, aunque se topó con un Álvaro Ferllo decisivo bajo palos para el Deportivo.
“Las dudosas en contra las miran con lupa…”
Más allá del análisis puramente deportivo, Gámez puso el foco en el criterio arbitral y en el uso del VAR. Sin entrar en una jugada concreta, enmarcó el enfado como un patrón sostenido desde el inicio de curso.
“Llevamos toda la temporada así y nos da rabia. Las dudosas en contra nuestra las miran con lupa a ver si encuentran algo, pero lo que va a nuestro favor las despachan en 20 segundos porque, o no se miran o se miran muy rápido. Estamos enfadados y preocupados por eso, porque vemos que no nos tratan con justicia desde el estamento arbitral”, denunció.
El defensa insistió en que el equipo había logrado mantenerse en partido pese al marcador adverso: “Veíamos que era posible sumar algo a pesar del 2-0. El Deportivo nos ha tirado a puerta una vez y hemos perdido por 2-0 tras el gol en propia puerta. En la segunda mitad hemos merecido muchísimo más, pero nos hemos topado con el portero rival”, añadió, en referencia al guion de un encuentro en el que el Alba creció con el paso de los minutos.
Permanencia primero… y el Sporting ya en el horizonte
En clave de objetivos, Gámez también quiso mandar un mensaje de calma. “Tenemos equipo para todo, pero lo primero que hay que hacer es sumar los 50 puntos que nos darán la permanencia”, subrayó, situando el foco en el corto plazo.
Ese corto plazo pasa por el Carlos Belmonte, donde el Albacete recibirá al Real Sporting el domingo 15 de febrero (18:30 horas), una cita que el vestuario ya señala como prioritaria para transformar el enfado en respuesta competitiva.
En ese sentido, el jugador apeló a la unidad generada en las últimas semanas: “La Copa ha unido mucho al equipo y a la afición, y lo de hoy debe unirnos mucho más. Ahora ya sólo pensamos en el siguiente partido y en poder derrotar al Sporting en el Carlos Belmonte”.
Y cerró con una frase que resume el clima en el vestuario tras Riazor, entre la frustración y la determinación: “Estamos cabreados y somos sabedores de que tenemos que trabajar, porque estamos nosotros solos y nadie nos va a ayudar”, dijo, en alusión directa al estamento arbitral.


