El debate sanitario ha vuelto a convertirse este miércoles en el principal campo de batalla política entre el PP y el PSOE de Castilla-La Mancha. El líder regional de los ‘populares’, Paco Núñez, ha acusado al presidente autonómico, Emiliano García-Page, de negarse “en redondo” a recuperar el convenio sanitario con la Comunidad de Madrid por “odio ideológico”, mientras que el secretario de Organización del PSOE en la región, Sergio Gutiérrez, ha replicado que el PP pretende importar a la comunidad un modelo “basado en la privatización”, en referencia a Madrid y Andalucía.
El choque dialéctico se produce en plena discusión sobre las prioridades presupuestarias de 2026 y, en particular, sobre la atención sanitaria en municipios limítrofes con Madrid. Núñez ha centrado sus críticas en Seseña (Toledo) y en la ausencia de dotación para el centro de salud del barrio del Quiñón en las cuentas regionales. Según ha denunciado, el proyecto “ha quedado fuera” de los Presupuestos de 2026, lo que —ha subrayado— supone mantener una situación que se prolonga desde hace “once años”, tiempo en el que el PSOE habría “despreciado” las reivindicaciones vecinales de un municipio “en crecimiento”.
En ese marco, el presidente del PP castellanomanchego ha afirmado que el Ejecutivo autonómico no solo “ha desoído” las peticiones del alcalde de Seseña, Jaime de Hita, sino que también “ha decidido cerrar la puerta” a un convenio con la Comunidad de Madrid “para dar servicio a los vecinos que lindan” con la región madrileña. Núñez ha contrapuesto esa negativa a la firma de acuerdos sanitarios entre otras comunidades autónomas y ha planteado la pregunta de si la razón es “el odio ideológico a Madrid”.
El dirigente popular ha adelantado, además, que el PP volverá a llevar este asunto al pleno de las Cortes de Castilla-La Mancha de este jueves, junto a otras propuestas sanitarias: la recuperación de la carrera profesional, la modernización de la Atención Primaria y una ley de tiempos máximos para reducir las listas de espera. En su crítica al Ejecutivo regional, Núñez ha sostenido que, tras más de una década de gestión socialista, “su modelo… ha fracasado” y que la situación actual es “la peor de los últimos años”.
La respuesta socialista no se ha hecho esperar. Desde Ciudad Real, Sergio Gutiérrez ha acusado a Núñez de pretender trasladar a Castilla-La Mancha un modelo sanitario “basado en la privatización”, tomando como referencia la gestión del PP en comunidades como Madrid y Andalucía. El número dos del PSOE castellanomanchego, tras García-Page, ha cuestionado que el líder regional del PP ponga esos territorios como ejemplo y se ha preguntado si el sistema que defiende es el de comunidades donde, según ha denunciado, se han producido “procesos de privatización”, “exclusiones” en listas de espera y prácticas orientadas a “abaratar costes” en detrimento de la calidad asistencial.
Gutiérrez ha reconocido que la sanidad atraviesa dificultades “en el conjunto de España y de Europa”, pero ha marcado distancia entre —según su planteamiento— quienes priorizan el beneficio de empresas concesionarias y quienes apuestan por un sistema público “con dignidad y calidad” para todos. En esa línea, ha reivindicado el modelo del Gobierno regional, basado en reforzar la sanidad pública y garantizar la atención a enfermedades graves y complejas, frente a otros esquemas autonómicos que, ha insistido, limitan prestaciones o derivan pacientes por motivos económicos.
El enfrentamiento deja, de momento, dos relatos contrapuestos sobre la gestión sanitaria y la cooperación entre comunidades: para el PP, la falta de infraestructuras en puntos como Seseña y el rechazo a un convenio con Madrid evidencian un bloqueo político; para el PSOE, la propuesta del PP encubre una apuesta por modelos que, a su juicio, abren la puerta a la privatización. El debate se traslada ahora al pleno parlamentario de este jueves, con la sanidad como eje central de la confrontación regional.


